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Hummus

Hummus

Hummus es la antigua palabra latina para tierra, suelo. De ella deriva homo, hominis: el hombre, aquel ser que habita la tierra. De humus también proviene humildad, el término que utilizamos para referirnos a nuestra propias limitaciones.

Seamos humildes, provenimos de la tierra y a ella inexorablemente volvemos. Entendamos que estamos de alquiler, heredamos la tierra y la cederemos a quienes nos continuarán. Reciclemos, seamos respetuosos, gustemos de cuidar, de mimar la Naturaleza, mares, ríos, cielos, tierras.

  1. Miremos la Tierra como se ve desde la Luna, blanca y azul, miremos al cosmos, sintámonos orgullosos de nuestro humilde existir.
  2. Cuidar lo que tocamos, respiramos, bebemos, es de pura lógica, una obligación intergeneracional. Somos una especie animal, a veces racional, con lenguaje, capacidad de reír, con sentimiento espiritual, con compasión.
  3. Sintámonos concernidos en el buen trato a la Naturaleza cuando estamos solos, en grupo, cuan-do celebramos y compartimos.
  4. La vida es un continuo reciclaje, ayudemos a este proceso de regeneración, de futuro.
  5. Juguemos con los niños con la tierra y el agua, demos ejemplo de responsabilidad ecológica en cada acto, en lo que hacemos y en lo que dejamos de hacer.
  6. Precisemos una educación que provea a los futuros ciudadanos de capacidad reflexiva para que actúen libremente desde la ética social, basada en una ética del carácter que ampara la lealtad, la integridad, el valor, el esfuerzo, la honradez y la dignidad.
  7. Pensemos a lo grande, hagámoslo a lo lejos, desde el sentido común, sinónimo de no prejuicios propiciemos el libre pensamiento arrinconando las ideologías.
  8. Somos parte de una comunidad cívica que trasciende generaciones, formemos por tanto a quienes nos sucederán para que desde su libertad vivan su vida.
  9. Sabemos que la educación es básicamente emocional y es la que vertebra la sociedad. Se puede enseñar a amar, a perdonar, pero también a odiar.
  10. Eduquemos a los niños a encauzar sus emociones mediante el autodominio y el uso de la razón, a filtrar y elaborar los sentimientos, para no condu- cirse desde el imprevisible impulso. Es así como podremos minimizar futuros problemas derivados de las emociones conflictivas, como la violencia, el suicidio o el consumo de drogas.
  11. Abandonemos los prejuicios localistas, abrámonos al mundo, un mundo único, donde tiempo y espacio se reducen a un presente que se mira en el futuro, allí donde no hay cabida para sentirse excluyente o ningunear al individuo.
  12. En un planeta que, repito, es blanco y azul, no hay espacios para banderas de exclusión para el racismo siempre estúpido, basado en creencias infundadas que rezuman miedo.
  13. Somos seres humanos. No soy, somos. Pero singulares. La imaginación, la creatividad de cada persona es como su huella dactilar.
  14. Y dado que pensar es siempre individual, enseñemos a pensar por cuenta propia, a razonar, a desarrollar el pensamiento crítico, para comprender que todos estamos de acuerdo en que no siempre estamos de acuerdo.
  15. Es la filosofía la que nos permite ganar perspectiva para dar un impulso hacia los ideales colectivos de la Humanidad, pues la historia refleja que es un continuo de tender puentes y destruirlos.
  16. No eduquemos en diferido, no cabe ser aséptico y equidistante entre el agresor y la víctima.
  17. Los niños, los jóvenes han de asumir responsabilidades, enfrentar dilemas, pero hemos de abrirles horizontes, educarles de forma poliédrica, mostrarles la cosmovisión, no adoctrinarlos, ni ponerlos a la cabeza de las manifestaciones, ni arengarlos y cubrirlos con enseñas diferenciadoras.
  18. La psicología nos hace ver que lo extremo, lo absoluto, se aproxima a lo patológico; que cuando un nacionalista radical dice «nosotros» se refiere a un «yo» hipertrofiado, en oposición a los otros.
  19. El que no sabe lo que siente el otro pierde. Saber que siente el otro. Aceptarlo (no necesariamente compartirlo). Minimizar el narcisismo.
  20. En algo el mundo será líquido o gaseoso, formemos al joven para afrontar soledad, angustias, pérdidas, incertidumbres, incomprensiones, pues son parte de la existencia.
  21. Tenemos muchos jóvenes que son como el cristal, duros por fuera, pero quebradizos por dentro. Hemos de educarles para que sean elásticos, adaptables, capaces de caer y levantarse mirando de nuevo a la vida de frente.
  22. Eduquemos sin miedo para que se emancipen.
  23. Dotemos a los niños de su derecho a dar, a ofrecer. Y a los adolescentes a contribuir en actividades solidarias.
  24. Compartamos el sentido del humor y un rico lenguaje.
  25. El niño tiene que ser siempre un fin en sí mismo. Y la educación un medio para conseguirlo mejor para él.
  26. Son ya ciudadanos de pleno derecho.
  27. Hemos de conformar el currículo de nuestros niños con los latidos de nuestro corazón, de nuestra tierra.
  28. Somos Naturaleza, respetémosla, respetémonos.