Economía circular

Gunter Pauli

Gunter Pauli

«Soy un hombre que nació en Amberes, una ciudad con tres centros nucleares en un radio de 20 kilómetros. Soy el producto de una ciudad contaminada que quiere vivir en un mundo mejor». Con estas palabras se presenta el emprendedor y activista belga Gunter Pauli en esta entrevista para Circle. Impulsor de «la economía azul» y autor del libro con el mismo nombre, Pauli es una de esas personas que siempre miran debajo de las alfombras, detrás de las cortinas. Que siempre buscan el otro lado de todo. En resumen: un escéptico por naturaleza.

 cabecera-espiral«La gran crisis del ser humano es no pasar a la acción.»

El dramaturgo alemán Bertolt Brecht decía: «Las revoluciones se producen en los callejones sin salida». El modelo iniciado en la Revolución Industrial ha hecho evidente su colapso. ¿Por qué hemos llegado hasta aquí?

Estamos sumidos en una ignorancia total. Miramos solamente las cosas fragmentadas, no vemos la totalidad, la interconexión, el sistema dinámico. No pensamos en ecosistemas ni en sistemas. No solo los científicos no piensan así, también los políticos han subdividido las decisiones y los empresarios solo ven su negocio principal. Mediante el aislamiento, no vamos a ver nunca el impacto de nuestras acciones. Somos incapaces de ver los impactos no intencionales. Los convertimos en daños colaterales.

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¿Qué es la economía azul?

Es una propuesta que enfocamos en primer lugar a responder a las necesidades básicas en todo el mundo. Tenemos que parar de pensar que la globalización nos da riqueza. En un país como Argentina, que exporta más del 80% de la soja, hay medio millón de niños con hambre. La economía tiene que responder a las necesidades con los recursos que tenemos, generando mucho más valor. Eso es una economía pragmática. No podemos producir siempre más y más barato. No hay conciencia de vida ecológica ni social.

Economía azul, economía circular, economía del bien común, economía colaborativa… ¿No nos perdemos en demasiados formulismos? Todas ellas son teorías que comparten denominador común.

Dudo que compartan un denominador común. La economía circular es la simbiosis industrial propuesta hace 25 años; no es tan nueva. Con la búsqueda de la eficiencia, se pueden crear puestos de trabajo. Pero lo que necesitamos cambiar son las reglas del juego. Hay una necesidad de eficiencia, pero la eficiencia sola no es suficiente. Debemos tener un enfoque global del mundo en que vivimos y de todas las personas que lo forman. El campesino de hoy en día no sobrevive ni con la economía circular, ni con la economía del bien común ni con la economía colaborativa. Hay más de un millón de iniciativas en el mundo relacionadas con la agricultura ecológica, pero ¿dónde sobrevive el campesino gracias a ello? En ningún lado. No hemos cambiado las estadísticas, son las mismas. No me venden la economía circular, porque no es un cambio radical. Nadie piensa en la necesidad de pagar al campesino que al final del día cobra el 10% del precio final. Paypal gana lo mismo que el pastor de cabras en Mongolia. Se pasa doce meses al año trabajando a 30 grados y recibe lo mismo que la plataforma… Los negocios necesitan una ética de la responsabilidad. El agua es un bien común, un derecho, no se puede hablar de economía circular sobre el agua. Como no se puede hablar de economía circular con los alimentos. El debate está en que no necesitamos la hamburguesa. Sería como hacer a la mafia más eficiente. No tenemos que salvar la economía, tenemos que salvar la ética.

¿Y por qué la economía azul sí es una revolución?

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La economía azul busca el alineamiento con la naturaleza para responder a las necesidades básicas que todos tenemos. Por eso, su mayor aplicación está en campos como la alimentación, la vivienda, el agua o la salud. Supone una transformación radical de la economía. Un proyecto en marcha es el cultivo de hongos con desechos de café, porque consumimos el 0,2% de la biomasa de lo cosechado. Y, ¿Qué pasa con el 99,8%? Es basura, pero podemos generar valor. En los ecosistemas, no existe el concepto de basura;  somos nosotros quienes lo hemos creado.

«No tenemos que salvar la economía, tenemos que salvar la ética.»

Entre tus propuestas, planteas aplicar el diseño bicolor de la piel de las cebras o la estructura de los termiteros a la arquitectura bioclimática, teléfonos móviles que se recargan sin batería gracias a la diferencia de temperatura entre el aparato y el cuerpo humano… ¿Por qué, ante una propuesta tan sensata y estimulante, basada en el conocimiento acumulado por la naturaleza durante millones de años, hemos sido incapaces de ofrecer soluciones que no siguieran los parámetros que han causado la crisis global?

Vivimos una crisis. Y nada va a cambiar si siempre hacemos lo mismo. El problema es que el sistema está pensando en hacer más de lo mismo. Lo llamo estupidez. La respuesta a la crisis no es la austeridad, la privatización, los recortes en ayudas. Hay gente sin agua, sin comida, sin empleo. La crisis no es solo financiera, es la que vivimos día a día. La acción tiene que enfocarse en trasformar la realidad de hoy, cambiando las reglas del juego. Pensamos que solo hay un modelo económico.

La consultora Biomimicry Guild trabaja con arquitectos y urbanistas para estudiar la manera de construir ciudades enteras bajo los parámetros de la biomímesis. Pero estamos muy lejos de crear ciudades que sirvan a su entorno de la misma manera que los ecosistemas a los que han reemplazado.

¿Por qué tenemos que facilitar que todo el mundo viva en centros urbanos? Hay que repoblar el campo. Estoy completamente en contra de que la vida del futuro sea en la ciudad. No acepto esas tendencias que siempre vienen bien para dar grandes discursos en grandes plataformas. También hay que atender a que el campesino cafetero de Colombia tenga un ingreso. Proyectos como el de El Hierro en las islas Canarias, por ejemplo, son necesarios. Necesitamos cambiar las cosas de raíz. Adoro el trabajo de la biomímesis, pero dime tan solo diez proyectos aplicados a escala. Podríamos aprender de la naturaleza, pero no lo aplicamos. Estamos fascinados con la belleza que nos da la biomímesis. Yo tengo afán, de verdad. Pero la gran crisis del ser humano es que no pasamos a la acción. Y para pasar a la acción, para cambiarnos a nosotros mismos, no tenemos que hacer un plan de negocio.

¿Qué pieza del rompecabezas constituye la innovación?

La innovación aplicada no es suficiente si no cambiamos el modelo de negocio. Es la lógica errada que tenemos y que nos ha llevado a una globalización ciega. Solo hay diez países que van a generar empleo en los próximos diez años.

Hace cinco años augurabas el fin de la globalización.  ¿Lo mantienes?

Más que nunca, porque los países que he conocido que quieren participar en la globalización, como Brasil, China o Argentina, están en crisis. Algunos críticos dicen que son países corruptos. Pero lo que crea las condiciones para que haya corrupción es una economía centralizada. La globalización fue una extraordinaria idea después de la Segunda Guerra Mundial. Ya tiene 70 años. Podemos pensar en mejores maneras de responder a las necesidades de todos con lo que está localmente disponible.

Hace más de 20 años lanzaste el proyecto Zeri con la idea de avanzar hacia una sociedad de emisiones cero. ¿Crees que el Acuerdo de París, seguido por las reuniones de Marrakech, marca el camino hacia ese horizonte?

Estuve implicado en el Protocolo de Kioto. Y 22 años después no hemos arreglado nada. Por favor, paremos. Aceptemos que no funcionó.

El concepto de «refugiados climáticos» era hasta hace unos años prácticamente desconocido. Pero hoy se sabe que la degradación del medio ambiente provocará cerca de 200 millones de desplazamientos forzosos para 2050.

Sí, pero es uno de los problemas. También hay refugiados de la droga. La inmigración se debe a diferentes razones. Si no somos capaces de responder a necesidades básicas de seguridad, o de agua, las personas huyen. Y no lo limitamos. La agresión de Occidente es la primera razón de los refugiados. Si hay un millón de refugiados en Mosul es porque hay un precedente americano que decidió atacar Irak. Y no se trata solamente de una agresión militar, es también una agresión contra nuestra naturaleza. Somos hostiles con la naturaleza y con otros seres humanos.

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Las franjas bicolores de este animal son, en realidad, un regulador térmico, gracias a las microcorrientes de aire que se generan por la diferencia de temperatura entre las rayas negras y blancas. Ya se han construido las primeras oficinas inspiradas en este principio: alternar el negro y el blanco mejora la temperatura de los edificios, rebajándola hasta cinco gracos en verano y conservándola en invierno.

vacunas-en-la-maletaHasta ahora, cualquier vacuna necesitaba, para su conservación, un sistema de refrigeración. Eso implica un gasto energético y limita su movilidad. Una innovación biomédica ha desarrollado un sistema de conservación a base de un azúcar, la trehalosa, que cristaliza atrapando las moléculas de las vacunas, y las protege. Un médico podría llevarlas en su maletín durante años.

aire-acondicionado-gratisLos nidos de termitas en Tanzania y Zimbabue utilizan las leyes de la física para regular los flujos de aire, la temperatura y la humedad sin fuentes de energía externa. La altura de los montículos, la longitud y la anchura de los canales de aire, así como la posición hacia el sol y la elección de los materiales de construcción, contribuyen a la gestión del aire. Basta reproducir este sistema en un aparato para enfriar el aire sin depender de la red eléctrica.

electricidad-por-omosis-2Cuando el agua dulce de las montañas desemboca en agua de mar salada, se libera mucha energía a través del cambio de concentración de sal. El flujo de los ríos hacia el océano no tiene fin, gracias a los ciclos naturales de evaporación, condensación y precipitación. Las plantas de energía osmótica pueden construirse en cualquier sitio en el que haya una corriente de agua dulce fluyendo al mar, siempre que la concentración de sal sea suficientemente alta.

libros-de-piedraUn poco de yeso, caliza y mármol, mezclado con resina y voilà: ¡ya tenemos un papel de piedra! Este papel innovador no necesita madera ni agua para su producción. Además, su color blanco se consigue sin utilizar cloro ni ácidos, utiliza un 50% menos de energía para su producción que el convencional y es 100% reciclable.

agua-potable-del-vientoSe ha inventado una turbina capaz de recolectar el agua que se encuentra en el aire gracias a un condensador de humedad. La turbina extrae el agua, la filtra y luego la remineraliza. Atrapa la humedad incluso en zonas extremadamente secas y puede proporcionar miles de litros de agua al día sin agotar la fuente ni contaminar el ambiente.

arboles-en-el-desiertoUn cubo con dos agujeros. Uno atrapa el agua de lluvia y genera una condensación perpetua. En el otro, se siembra una semilla. El microclima es fresco, pero no lo suficiente para que la semilla crezca adecuadamente, aunque tampoco la deja morir. Esto desafía a la planta a desarrollar raíces pivotantes y a encontrar el agua subterránea por sí misma.

velas-movidas-por-el-solUn catamarán de cuatro velas rígidas que pueden girar 360 grados, equipadas con cuatro paneles solares. El barco, además, tiene dos generadores submarinos con energía hidroeléctrica adicional. Es capaz de moverse en cualquier condición, sin combustible ni aire.

plastico-a-partir-de-polucionSon catalizadores basados en zinc y cobalto que convierten el CO2 de las ciudades en una materia prima intermedia para productos químicos. El reto pendiente, para que sea totalmente sostenible, es sustituir el material de los catalizadores y eliminar su dependencia de la minería.

un-movil-sin-bateria¿Te imaginas recargar tu móvil con el calor de la mano? Esto es posible gracias a la energía que se produce por la diferencia de temperatura entre el cuerpo y el aparato, el mismo principio que permite que funcione, por ejemplo, un generador termoeléctrico.