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Sociedades transparentes

Sociedades transparentes

La corrupción es un problema global y , por tanto, necesita soluciones globales. La sociedad civil está llamada a protagonizar el desarrollo de un importante y necesario control sobre las instituciones públicas y las formaciones políticas.

En una sociedad que pueda considerarse como libre, participativa y, en definitiva, realmente democrática, la transparencia ha de constituir un pilar básico, que se ha de desarrollar de una forma amplia y permanente para conseguir un mínimo nivel de participación social y de eficiencia económica, y para que los ciudadanos no queden así desprotegidos y desprovistos de uno de sus derechos fundamentales: el derecho a la información y, a fin de cuentas, el derecho a saber. Además, la transparencia posibilita un cierto control de los poderes públicos por parte de la sociedad civil y, por ello, constituye una herramienta fundamental de lucha contra la corrupción, verdadera lacra que perjudica enormemente la justicia social y el desarrollo económico e institucional en una buena parte de los países del mundo.

Para conseguir este importante objetivo social, se hace cada vez más necesaria la existencia de un sistema político, jurídico y económico realmente transparente, es decir, en el que los ciudadanos reciban o, al menos, tengan acceso a una información más rápida y detallada de todo lo que ocurre y se decide en las distintas instituciones públicas pertenecientes a los tres poderes que vertebran la sociedad: legislativo, ejecutivo y judicial.

Por otra parte, uno de los problemas más importantes en el actual contexto social es el preocupante nivel de corrupción existente en la mayor parte de los países. La corrupción es un problema general en este mundo globalizado y, por tanto, necesita soluciones globales. De ahí que los políticos y gobernantes de cada país, así como las organizaciones supranacionales y, especialmente, la sociedad civil, deban optar de forma clara, permanente y coordinada por combatir este importante lastre económico y social.

En esta transición hacia sociedades realmente transparentes, organizaciones como Transparencia Internacional son claros exponentes de una sociedad civil que está llamada a protagonizar en la generalidad de los países y, especialmente, en España, el desarrollo de un importante y necesario control social sobre las instituciones públicas y las formaciones políticas que dirigen el país. Es necesario corregir los evidentes errores e incumplimientos de los compromisos ante los ciudadanos que han caracterizado sus actuaciones desde hace ya bastantes años.

La ciudadanía demanda firmemente unas administraciones de cristal, en las que pueda ver todo lo que se hace y se gasta, o lo que se contrata y con quién. Con un cierto impulso por parte de la sociedad civil y, sobre todo, con una clara voluntad política de sus dirigentes, las instituciones públicas españolas pueden (y deben) mejorar claramente su nivel de transparencia, acercándose así a lo que demanda de ellas la sociedad y haciendo posible a la ciudadanía tener un mayor nivel de participación en las decisiones que le conciernen.