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Agua. Fuente de conflictos

Agua. Fuente de conflictos

En el mundo existen más de 250 cuencas internacionales compartidas por varios países, lo que significa que la cooperación entre Estados condiciona el acceso al agua potable de más de 2.500 millones de personas.

Desde los albores de la humanidad, el acceso al agua ha constituido una fuente de poder. En la actualidad, desde diversos ámbitos se considera que el agua constituye una de las causas de los conflictos geopolíticos del siglo XXI.

La propia Organización de las Naciones Unidas ha alertado de que, en 2025, 1.800 millones de   personas vivirán en países o regiones con escasez absoluta de agua y dos terceras partes de la población mundial podrían hacerlo en condiciones de estrés hídrico, existiendo unas 300 zonas en el mundo en donde previsiblemente pueden producirse conflictos relacionados con el agua en la próxima década.

No son tanto conflictos vinculados a la cantidad de agua como a su calidad, deteriorada por la presión demográfica y la contaminación, que se suma a los problemas derivados de una gestión deficiente o poco equitativa y sostenible de los servicios de agua, principalmente en zonas periurbanas y rurales.

Pero, más aún que la carencia de agua en cantidad o calidad, que por supuesto se produce en determinadas regiones del planeta, el problema se focaliza en el modo en que se gobierna y gestiona el agua. Por ejemplo, los países más pobres no disponen de los recursos económicos, técnicos y humanos para una adecuada gobernanza del agua, y en muchos países las competencias relacionadas con los recursos hídricos se encuentran repartidas entre distintas dependencias institucionales (agricultura, turismo, medio ambiente…) que, a menudo, ponen sobre la mesa objetivos confrontados. Y, cuando el abastecimiento para consumo humano compite con usos económicos, los más débiles siempre salen perdiendo, porque ellos casi nunca se sitúan en el centro de las prioridades políticas.

También es, en muchas ocasiones, la propia supervivencia la que origina las tensiones, que pueden hacer peligrar la paz regional e internacional, dando lugar a conflictos entre países por cuencas hidrográficas compartidas o al desplazamiento de millones de personas.

La importancia del agua para la seguridad internacional se puso de manifiesto en noviembre de 2016, cuando el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se reunió para abordar las relaciones entre el agua, la paz y la seguridad. En dicha reunión, el secretario general Ban Ki-moon remarcó que el acceso al agua puede exacerbar las tensiones comunales y que, durante los conflictos, es frecuente ver frenado el acceso al agua potable mediante la destrucción deliberada de sus sistemas de distribución. Pero también lanzó una llamada a la cooperación, afirmando que «a pesar de los serios retos que afrontamos, debemos reconocer el potencial que ofrece la cooperación alrededor de los recursos hídricos compartidos».

Porque si bien el agua en una causa importante de conflictos, también es un factor importante de cooperación entre países.

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