Economía circular

Ciudades Circulares: las capitales de la economía circular

Ciudades Circulares: las capitales de la economía circular

Circular Cities Network es una red global de ciudades pioneras en la aplicación de iniciativas para la optimización de recursos. Su objetivo: ser un ejemplo de sostenibilidad para afrontar la avalancha de población en núcleos urbanos.

Hasta ahora, el modelo económico ha tenido la forma de una línea compuesta de tres puntos: coger-fabricar-desechar. Se basa, por tanto, en el consumo de grandes cantidades de energía y recursos, y un bajo aprovechamiento en pos de la rapidez y el abaratamiento de costes.

La tendencia es transformar esa línea en un círculo que se una por un cuarto punto: reutilizar. Es la economía circular, una única vía para no agotar los recursos del planeta: su meta es ser reparadora y regenerativa, y busca que los materiales con los que han sido concebidos los productos mantengan su utilidad y valor en todo momento.

«Las emisiones contaminantes de las grandes ciudades podrían disminuir en un 80% para 2050»

Muchos expertos aseguran que el cambio no vendrá de los Gobiernos, sino de las ciudades: unidades de convivencia mucho más ágiles a la hora de tomar iniciativas. Con esta premisa, hace poco más de un año, la Fundación Ellen MacArthur lanzó su iniciativa Circular Cities Network, una red global de ciudades pioneras en la aplicación de enfoques de economía circular para abordar los desafíos urbanos actuales. La organización asegura, además, que las emisiones de gases de efecto invernadero de sectores como el transporte, los alimentos y la construcción podrían disminuir en un 48% para 2030, y en un 80% para 2050, «si estas actividades son más circulares e incluyen medidas como la eficiencia energética, las energías renovables y el aprovechamiento de los materiales».

En un mundo en el que el 75% de la población vivirá en núcleos urbanos en menos de 30 años, el desafío del aprovechamiento de los recursos es enorme. La Red de Ciudades Circulares es una plataforma de intercambio de conocimiento para afrontar el cambio con éxito. Estas han sido algunas de las primeras en apuntarse, pero, según datos de la propia Fundación, el número crecerá considerablemente:

Austin (Estados Unidos)

Entre sus muchas iniciativas, el Austin Materials Marketplace reúne a cientos de empresas, grandes y pequeñas, organizaciones comunitarias, instituciones académicas y entidades gubernamentales comprometidas con la economía circular. La ciudad se ha marcado como objetivo llegar a cero residuos para 2040, lo que significa reducir la cantidad de basura enviada a los vertederos en un 90%.

Nueva York (Estados Unidos)

El Ayuntamiento de Nueva York ha impulsado la gestión de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, implicando por vía legislativa a toda la cadena, desde productores a grandes y pequeños comercios y consumidores. Una medida necesaria, en una ciudad en la que, según fuentes municipales, genera «más de 150 millones de kilos de basura electrónica al año».

Phoenix (Estados Unidos)

La ciudad de Phoenix y la cercana Universidad Estatal de Arizona se han unido para lanzar una incubadora público-privada enfocada en encontrar nuevos usos para desechos de textiles, restos de comida, baterías y otros productos. La respuesta de emprendedores y startups ha sido masiva.

Peterborough (Reino Unido)

La iniciativa Share Peterborough se basa, como su propia definición indica, en compartir. El Ayuntamiento ha abierto vías de colaboración entre la ciudadanía y el sector empresarial para facilitar el aprovechamiento sostenible de recursos. Y ha realizado numerosos estudios que demuestran que los beneficios no solo con ambientales, sino también económicos para todos.

Londres (Reino Unido)

La capital acaba de diseñar su Mapa de la Economía Circular, que contempla numerosas medidas para la optimización de recursos en una ciudad cuya población, previsiblemente, sobrepasará los 11 millones de habitantes en 2050. El Ayuntamiento asegura que el cambio a una economía circular podría crear 12.000 nuevos empleos en los próximos años en áreas de reciclaje, reutilización e innovación de materiales.

Río de Janeiro (Brasil)

El principal apoyo viene de Holanda: el Consulado General de los Países Bajos en Río de Janeiro ha impulsado Circular Economy, en el que empresas e instituciones holandesas, que ya participan activamente en la economía circular de su país, investigan conjuntamente la manera de aplicar sus innovaciones a la realidad brasileña

Logroño (España)

La ciudad riojana se ha convertido en la sede del primer laboratorio de experimentación de Europa, TheCircularLab, inaugurado en 2017 por Ecoembes. Bajo los parámetros de la economía circular y a través de la investigación colaborativa, centra su actividad en el estudio, prueba y desarrollo de las mejores prácticas en el ámbito de los envases y de su ciclo de vida.