Economía circular

Y después del petróleo, ¿qué?

Y después del petróleo, ¿qué?

Europa se ha fijado un horizonte para 2050 por el cual debemos reducir las emisiones entre el 80 y el 95%. Los fenómenos meteorológicos extremos, consecuencia del cambio climático, nos advierten de que no se puede demorar más la transición hacia una energía 100% renovable.

Desde que el hombre abandonó la vida nómada y se asentó en tribus, ha tenido que hacer frente a un problema del que depende, en gran parte, su supervivencia: el abastecimiento de energía. Durante cientos de años la madera fue el recurso más utilizado como combustible y hasta que no estalló la Primera Revolución Industrial a finales del siglo XVIII, el carbón no se convirtió en el principal generador de energía. Tuvieron que pasar cerca de otros dos siglos, hasta el XX, para que el petróleo se asentase como el protagonista absoluto. La historia demuestra que las transiciones energéticas llevan mucho, muchísimo, tiempo. A día de hoy, vivimos en un escenario de cambio en el que las renovables conviven con la energía nuclear y los combustibles fósiles. Pero ¿qué ocurrirá cuando logremos acabar con la dependencia del oro negro? ¿Será posible un futuro 100% sostenible?

Un estudio de la Universidad de Standford calcula que un sistema 100% energético crearía 300.000 empleo nuevos

El cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos que provoca unido al grave problema de salud como consecuencia de la contaminación generalizada, –la OMS estima que el 92% de la población mundial respira aire contaminado-, urgen la progresiva implantación de renovables hasta alcanzar un sistema energético 100% verde. No se puede negar que será un proceso complicado y que multitud de actitudes y comportamientos, desde los de los ciudadanos hasta los de las grandes compañías, tendrán que adaptarse o dar un giro de 180 grados. Tampoco se puede pasar por alto que esta transición energética no podrá demorarse en el tiempo tanto como las anteriores; el planeta está al límite de sus capacidades.

Sin embargo, no todo son malos augurios y no se trata de una transformación utópica. O al menos así lo demuestran los primeros compromisos políticos y estudios pormenorizados sobre el tema. Europa se ha posicionado como pionera de la transición energética. De la estrategia 2020, que comprometía a los Estados Miembros a aumentar un 20% el uso de renovables respecto a 1990, pasó a los objetivos para 2030, que aumentaron el porcentaje hasta el 27% (recientemente el Parlamento Europeo ha elevado el objetivo hasta el 35%)  y, por último, firmó el conocido como horizonte 2050 que pretende reducir las emisiones entre el 80 y el 95%.

Las buenas intenciones, aunque son un gran punto de partida, tienen que venir acompañadas de medidas tangibles en el corto-medio plazo. Un escenario 100% renovable necesita imperiosamente una política fiscal favorable a las energías verdes y que grave a las tecnologías e industrias contaminantes. España no es el mejor ejemplo de fiscalidad en este sentido. Los últimos datos de Eurostat sitúan a nuestro país como el sexto de los 28 con menor tributación en los sectores que la UE considera medioambientales: polución, transporte, energía y uso de recursos naturales. Pero aún estamos a tiempo de cambiar esta situación. El estudio Las Nuevas Reformas Fiscales Verdes asegura que «la evidencia académica muestra grandes posibilidades para estos impuestos en España, con incrementos recaudatorios importantes (entre 1.600-32.800 millones de euros), reducciones en las emisiones de CO2 de hasta el 2.5% y con impactos reducidos sobre el PIB y el empleo».

¿Es viable económicamente un futuro 100% renovable?

La economía es, sin duda, uno de los grandes factores a la hora de tomar decisiones. La consultora Deloitte ha elaborado el ambicioso informe Un modelo de energía sostenible para España en 2050: recomendaciones políticas para la transición energética. En él calculan que deberíamos invertir entre 330 y 385 mil millones de euros para conseguir una energía 100% renovable. Esa cifra supone un desembolso anual de entre 10 u 11 mil millones al año, mientras que el Gobierno destina alrededor de 43 mil millones de euros cada ejercicio a importar combustibles fósiles, según el estudio del Impacto Macroeconómico de las Energías Renovables en España 2013.

Además del económico, el social es otro factor indispensable que se debe tener en cuenta a la hora de dirigirnos hacia una economía verde. Todo apunta a que un sistema energético 100% renovable traerá consigo importantes beneficios en términos de empleo. Según un estudio de la Universidad de Stanford que analiza la implantación de un sistema energético 100% renovable en 139 países, este crearía 300.000 puestos de trabajo en España.

Con los estudios sobre la mesa, todo apunta a que después del petróleo se avecina una transformación energética 100% renovable que, no solo es urgente y necesaria, sino que también es rentable económica y socialmente.