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Basuraleza: al abandono de residuos se le llama por su nombre

Basuraleza: al abandono de residuos se le llama por su nombre

Un gesto tan cotidiano como tirar un envoltorio o una colilla al suelo puede destruir nuestro hábitat. Hasta ahora se llamaba littering. Libera ha dado con un término más exacto: basuraleza.

El término littering necesitaba urgentemente su correspondencia en castellano. No solo para liberar a nuestro idioma de tanto anglicismo, sino porque algo tan grave debe ser comprendido por todos a la primera: desde hoy, podemos llamar «basuraleza» al abandono de residuos en la naturaleza, terrestre y marina, que está causando un daño de proporciones imponderables en la fauna y la flora.

El Proyecto Libera, una iniciativa promovida por SEO/BirdLife en alianza con Ecoembes, se puso manos a la obra para encontrar el término que se ajustase perfectamente al gesto de tirar la basura al suelo o al mar, algo cotidiano y al mismo tiempo con graves consecuencias: su impacto sobre el entorno puede persistir durante miles de años. Los que tarda, por ejemplo, en biodegradarse una botella de vidrio dejada en el campo.

Unos 4,5 billones de colillas acaban formando parte de la basuraleza

Basuraleza, una nueva palabra que ha surgido del apoyo de investigadores especializados en biodiversidad consultados por Libera, se acompaña de tres definiciones: «Residuos generados por el ser humano y abandonados en la naturaleza»,  «Conjuntos de elementos generados por el hombre que alteran el equilibrio de los ecosistemas» y «Agente del cambio global que afecta a las especies y espacios naturales».

El objetivo de Libera es que el mensaje cale mucho más hondo en la sociedad y, desde luego, basuraleza está teniendo mucha más repercusión que littering. El propio Muñoz Molina, escritor y académico de la Real Academia Española, acaba de declarar, en la presentación de su última novela, que es «una palabra que hace falta», y ha alertado: «El nivel de residuos que generamos y del que estamos rodeados, es un problema muy serio». Que, por cierto, se trata en su libro; uno de sus personajes, dice en un capítulo: «Las cosas de nuestro tiempo se llegarán a construir con materiales de desecho dado que hay tal sobreabundacia de basura que lo lógico es que sea el material con el que nosotros trabajaremos».

Cerca del 65% de las aves marinas ingieren plástico

Alrededor de 4,5 billones de colillas acaban formando parte de la basuraleza, según datos ofrecidos por Libera. Cerca del 65% de las aves marinas ingieren plástico y se calcula que, si no revertimos esta situación, el número podrá alcanzar el 99% en 2050. Es por ello que se hace más que necesario aumentar el conocimiento y las investigaciones sobre la basuraleza, sobre todo, en entornos fluviales y terrestres. Además, el 17% de las especies afectadas por basuraleza se encuentra dentro de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Y la ya tristemente famosa isla del Pacífico compuesta de plásticos y otros desechos aglutinados alcanza el millón y medio de metros cuadrados.

Desde hoy hasta el 18 de marzo, Libera ha previsto la acción 1m2 por los ríos con más de 80 puntos de zonas fluviales por toda España. A lo largo de la semana se recogerán datos de toda la basuraleza que se encuentre en las distintas zonas, los cuales servirán para conocer en profundidad los efectos que causa el abandono de basura en este tipo de entornos. Con la información que se recopile, Libera podrá poner en marcha actuaciones que permitan paliar este problema. Además, como ya hicieran anteriormente en el campo con 1m2 por la Naturaleza, con gran seguimiento social, animan a que cada persona limpie su metro cuadrado. Los impulsores de esta iniciativa consideran que es una medida urgente, y cada pequeño gesto de recogida de un residuo puede contrarrestar el terrible efecto de haberlo tirado. La directora de Comunicación y Marketing de Ecoembes, Nieves Rey, advirtió durante la presentación de que estamos ante un «problema de catástrofe ambiental de dimensiones abrumadoras que afecta, no solo a la flora y la fauna, sino también al ser humano».