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«No podemos seguir enseñando ciencia de la misma manera que hace 20 años»

«No podemos seguir enseñando ciencia de la misma manera que hace 20 años»

Su iniciativa educativa le valió la nominación al Nobel de la enseñanza’ y le permitió colarse en la lista de las cien personas más creativas del mundo de la revista Forbes. David Calle (Madrid, 1972) es ingeniero de telecomunicaciones y el profesor youtuber más popular entre los jóvenes españoles, gracias a su proyecto Unicoos, una plataforma online que ofrece videotutoriales de física, química y matemáticas, de forma totalmente gratis. Hoy, Unicoos cuenta con más un millón de suscriptores.

¿Cómo surgió Unicoos?

Tenía una pequeña academia de apoyo al estudio y, por culpa de la crisis, empecé a ver cómo se borraban la mitad de mis alumnos. Pregunté en otras academias de compañeros míos y me dijeron que les estaba pasando lo mismo. En ese momento entendí que la crisis estaba haciendo mucho daño. La realidad es que me dio bastante lástima tener que abandonar a alumnos con los que llevaba trabajando durante muchos años y con los que estaba consiguiendo buenos resultados. También es cierto que en el desarrollo del proyecto tuvo que ver el funcionamiento de los chavales de ahora; son una generación a la que le cuesta mucho ponerse a estudiar, tienen graves carencias de conceptos de años anteriores y de falta de base. Casi siempre que les estaba intentando explicar algo me faltaba tiempo, siempre había algo que se les había olvidado o que no entendían. Pensé que grabarles un vídeo en YouTube sería la solución. Aunque yo no tenía ni idea de redes sociales y me daba mucha vergüenza, empecé a grabar vídeos pensando que lo iban a ver 30 o 40 alumnos nada más. Mi sorpresa es que empecé a recibir visitas de muchos sitios hasta llegar a lo que es hoy, un fenómeno viral.

El nombre del proyecto ¿es una declaración de intenciones?

Bueno, lo de ‘Unicoos’ fue casualidad. A día de hoy, estoy encantado con el nombre porque me permite jugar mucho con lo que creo: que todos somos diferentes. Pero, la verdad es que buscaba nombres científicos, que tuvieran que ver con el cosmos o cosas así, pero estaban todos los dominios registrados.

Con solo una cámara y conexión a internet has conseguido ayudar a cientos de miles de jóvenes. ¿Es la tecnología una herramienta de transformación social?

Estoy convencido de que la tecnología es una herramienta de transformación social y, además, imprescindible. Es cierto que se habla de que va a destruir puestos de trabajo, pero también creo que va a crear muchas nuevas oportunidades. Hace once años, ser profesor online en YouTube era impensable, ni siquiera existía YouTube. Yo les digo a mis alumnos que tienen que estudiar todo lo que puedan y que se tienen que formar para poder aprovechar todas las nuevas oportunidades que están surgiendo. Tienen que ser capaces de adaptarse al cambio rápidamente y prepararse lo máximo posible, porque creo que no somos capaces de imaginar el alcance que va a tener la revolución que nos espera en los próximos años. Va a cambiar la forma en que nos relacionamos, nos movemos, producimos… Va a afectar a casi todos los ámbitos del mundo occidental, por lo menos. A la hora de estudiar hay que adaptarse lo antes posible a las nuevas tecnologías porque tienen infinitas oportunidades y porque no podemos seguir enseñando ciencia de la misma manera que hace 20 años, no tiene ningún sentido. Si los jóvenes no se preparan, van a ser meros espectadores, y a lo que yo los animo es a que sean protagonistas.

Estás hablando de cambios radicales y relativamente rápidos. ¿El sistema educativo español está teniendo en cuenta todas estas transformaciones tecnológicas y sociales?

Sí los ha tenido, o tiene, en cuenta. Yo he hablado con muchos profesores de sitios distintos de España y me encuentro con iniciativas geniales. Hay muchísimos profesores que, sin volverse locos –porque en la educación no se pueden hacer experimentos al tuntún– poco a poco están introduciendo nuevas dinámicas en las aulas. Tratan de aprovechar el poder de Instagram, de Facebook, de YouTube, de la realidad aumentada… un montón de nuevas posibilidades que tienen ahora a su alcance. Yo, por ejemplo, doy clase en la universidad en un Máster de Innovación Educativa y los chavales, y no tan chavales, que van a ser dentro de nada profesores, vienen con una energía y con muchas ideas nuevas, que es lo importante. Ahora hay que trabajar por introducir esas ideas en clase, ver cómo funcionan y adaptarlas. Yo defiendo que cada clase es un mundo y, por eso, no me gusta dar consejos. Cada aula y cada entorno social es diferente, los profesores tenemos que adaptarnos a ello y ver cómo podemos motivar a los alumnos para que estudien más. Y aunque defiendo la tecnología, a veces no es necesaria. Con un cubo de agua y un trozo de madera se puede explicar el Principio de Arquímedes, no hace falta una tablet.

Según el informe Social Justice Index, somos el segundo país de la Unión Europea con mayor tasa de abandono escolar. ¿La motivación solo se basa en iniciativas individuales de cada profesor o se necesita un pacto educativo global?

«Es imprescindible un pacto educativo estable, que no cambie cada cuatro años, y con objetivos comunes»

Desde luego hace falta un acuerdo en el que estén todas las partes implicadas. Los profesores son los que están en el día a día con los alumnos, y no se les escucha; a las familias; a los expertos… a todos, para llegar, de una vez por todas, a una idea común de educación en este país. En cada comunidad autónoma, en cada provincia, en cada ciudad, se hace una cosa diferente. Luego hay una cosa que nos atañe a los profesores: tenemos que dejar de ser tan herméticos y empezar a compartir más lo que hacemos entre nosotros. Hay gente que hace cosas geniales, pero nadie lo sabe y es una pena que iniciativas de los profesores se queden solo en su entorno de 30 alumnos y no lo compartan con sus compañeros. Pero al margen de que seamos un sector un poco hermético, es imprescindible un pacto educativo estable, que no cambie cada cuatro años y con objetivos comunes.

¿Qué es ser buen profesor?

No hace falta que tu profesor sea tu amigo, pero sí tenemos que intentar ser un compañero de viaje de nuestros alumnos. Tratar de escucharlos, dejar que hablen, ver cuáles son sus problemas y cuáles sus pasiones. Hay ciertas formas de dar clase, como el modelo colaborativo, que permiten interactuar más con los alumnos, escucharlos y ver cómo se relacionan con los otros. Si los conoces un poco más y les entiendes, cambia completamente todo el entorno. Para mí es clave empatizar con los alumnos. Yo soy muy duro con mis alumnos de la academia, pero también les aplaudo los logros y, sobre todo, entiendo sus problemas que, aunque son pequeñitos, son muchos. El cariño es la energía que nos hace seguir a todo el equipo.

Están aflorando nuevos modelos educativos, como las ecoescuelas, que pretenden educar en valores de conciencia ambiental y de sostenibilidad. ¿Qué opinas de esos movimientos emergentes que ofrecen algo más que la mera formación académica?

«El uso responsable de las redes sociales debería impartirse como asignatura»

Para mí es clave. Que un alumno sea buena persona, que tenga valores, que sea respetuoso con los demás, es más importante que el hecho de que sepa muchas matemáticas. Deberían existir varias asignaturas que no están contempladas en el sistema como, por ejemplo, cómo trabajar con las redes sociales y con internet, que los alumnos aprendan a usarlas de forma responsable y puedan sacarlas el máximo partido posible. Hay valores que no están en los libros de historia o de matemáticas, y que son los más importantes. Si consigues inspirar a tus alumnos para que tengan ganas de aprender, el camino ya está hecho. A partir de ahí depende de ellos, pero lo complicado es conectar e inspirarles. La vida es muy dura y ellos aún no lo saben, pero cuanto antes lo sepan, mejor.