Economía circular

Megaciudades: ¿desastre o solución?

Megaciudades: ¿desastre o solución?

En 2050, siete de cada 10 personas vivirán en grandes núcleos urbanos, que hoy generan más del 80% del PIB mundial. Es necesario que esta concentración de personas se lleve a cabo de forma organizada y sostenible, si queremos evitar un futuro caótico.

En poco más de medio siglo, la población urbana se ha multiplicado en el mundo aproximadamente por cinco, esto es: ha pasado de 700 millones de habitantes en 1950 a 3.900 millones en 2014, y se espera que aumente otro 60% para 2050, cuando está previsto que 6.300 millones de personas habiten en asentamientos urbanos.

Son datos de Naciones Unidas y la estadounidense PRB (Population Reference Bureau), que ya auguran que en 2050 seremos 10.000 millones de personas sobre el planeta, un 30% más que ahora y el doble que a comienzos de siglo. Y siete de cada diez habitantes vivirán en núcleos urbanos.

Los ritmos de crecimiento poblacional se han estabilizado o son más lentos en las grandes urbes de Europa, Latinoamérica y Oceanía, pero en Asia y en África el proceso urbanizador es muy rápido. En África, cada año aumenta en un 5% la población media de las ciudades.

El número de las llamadas megalópolis (con 10 millones de habitantes o más) también ha crecido considerablemente: se ha multiplicado por casi 15 durante los últimos 65 años: en 1950 solo había dos, y en 2015 ya había 29. Se prevé que para 2030 se llegue a las 41 megalópolis. Se da el hecho de que casi la mitad de la población urbana vive en ciudades con menos de medio millón de habitantes. Esto demuestra una gran concentración de masa poblacional en las grandes urbes y, por tanto, una distribución descompensada. A eso hay que añadir que estas megalópolis aumentan a marchas forzadas y, según estimaciones de Naciones Unidas, en 2050 la superficie edificada podría llegar a suponer el 5% de la superficie terrestre. Hoy no llega a la mitad de este porcentaje.

Queda claro, por tanto, que las grandes ciudades van a adquirir una importancia sin precedentes en los próximos años, como centros neurálgicos con relevancia en la sociedad global. Eso lo demuestra, por ejemplo, el hecho de que en torno al 80% del PIB bruto de todo el mundo se genera en estos núcleos urbanos. Por desgracia, una ciudad también puede ser emanadora de pobreza: uno de cada siete habitantes de zonas urbanas vive muy por debajo del salario mínimo establecido en su país.

La acumulación exponencial de personas en las grandes ciudades, si no se hace de una manera organizada, puede llevar al caos. Hay voces que no ven este escenario con dramatismo; más bien al contrario. El físico Geoffrey West explicó durante una conferencia en TEDGlobal que la economía de escala y las leyes matemáticas anticipan que, si bien buena parte de los problemas de sostenibilidad (medioambiental, económica, energética) emanan de la organización humana en las ciudades (unos 1.500 millones de habitantes tienen que soportar una contaminación atmosférica exterior que supera los límites máximos recomendados), los núcleos urbanos también forman parte de la solución: son los centros de innovación y creación de riqueza. Según su teoría, si se dobla la población de una ciudad, la escalabilidad, por ejemplo, de los salarios, el número de patentes o de ciudadanos creativos, las enfermedades, la cantidad de residuos generados, etc., no se duplica, sino que crece aproximadamente un 15%, con un ahorro similar al de optimizar el uso de las infraestructuras.

El urbanista Pedro Royo añade: «Las ciudades no son más que una manifestación física de los seres humanos. No hay que verlas como cárceles de cemento, porque en definitiva se van adaptando a lo que queremos que sea nuestro hábitat. Lo estamos viendo en Madrid y otras capitales de Occidente: cada vez se restringe más el uso del coche, que finalmente se acabará desterrando del centro. Así se ganará espacio y aire limpio. También con las políticas del reciclaje, cada vez más asimiladas por la ciudadanía. En definitiva: según vaya creciendo la población de los núcleos urbanos, los iremos haciendo más habitables».