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«Hay que transmitir un mensaje positivo: aún estamos a tiempo de parar el cambio climático»

«Hay que transmitir un mensaje positivo: aún estamos a tiempo de parar el cambio climático»

Decía Terencio que, como hombres, nada de lo que le ocurre al ser humano nos es ajeno. Lo que concierne a nuestro planeta y al resto de especies que lo habitan, tampoco. Esa convicción fue la que llevó a Andrés Barbosa a poner rumbo a la Antártida, hace ya más de veinte años, para estudiar los efectos del cambio climático sobre las poblaciones de aves de ese ecosistema. Ornitólogo y doctor en Ciencias Biológicas, también es investigador del CSIC en el Departamento de Ecología Evolutiva del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) y miembro de la Junta Directiva de SEO/BirdLife.

¿Cuál es el papel de la ciencia hoy en día para revertir los efectos del cambio climático?

La ciencia tiene la misión de explicarle a los ciudadanos cómo es el mundo y la naturaleza, y también de ayudar a aportar soluciones a los problemas que existen. Hay una parte de investigación que trata de poner de manifiesto lo que sucede, tomando datos e interpretándolos constantemente. Eso nos permite saber que la temperatura ha cambiado, hemos podido ver cómo actúa el efecto invernadero, controlar las emisiones… Además de esa parte descriptiva, hay otra que estudia los mecanismos de actuación y que permite hacer predicciones de qué va a pasar. Eso nos ayuda a establecer las razones por las que hay que tomar una decisión, momento en el que juegan su papel los políticos y la sociedad que les empuja.

En una de tus líneas de investigación, estudias los cambios sufridos por las aves para adaptarse a la búsqueda de alimento. ¿Crees que el calentamiento global nos obligará a los humanos a adaptarnos a un nuevo modelo de alimentación?

Depende de muchos factores. La especie humana ya tiene una variabilidad grandísima en su alimentación en todas las zonas donde habita, aunque haya diferencias lógicas entre poblaciones. Es cierto que determinados tipos de cultivo pueden verse alterados, y su supervivencia puede hacerse más difícil. Por tanto, si hay una población humana especialmente habituada a estos alimentos sensibles al cambio del clima, poco a poco verán que se hace menos abundante y se generarán otros problemas, como el aumento de precio. Entonces, si es posible, variarán su dieta. Está claro que los cultivos están cambiando y, aunque no creo que sea un cambio drástico hacia ningún grupo humano, habrá variaciones en la procedencia, la abundancia y el precio de algunos alimentos.

Si no conseguimos adaptarnos, ¿el cambio climático puede ser causante de una nueva gran extinción?

«El aumento del nivel del mar va a continuar, porque ahora mismo es imposible vivir en una situación de emisiones cero»

Sin duda. Los cambios que puede haber en las especies son profundos, tanto positivos como negativos, que en principio es en lo que uno piensa al hablar del cambio climático. Se está comprobando que muchos organismos en plantas y en animales pueden estar aumentando su distribución hacia el norte. Es decir, en zonas cercanas a los polos donde las condiciones no permitían el crecimiento o el desarrollo de algunos organismos que ahora sí lo permiten, por lo que nos encontramos especies invasoras que llegan a estas zonas porque las condiciones benignas actuales permiten un desarrollo que antes las extremas no permitían. ¿Qué ocurre con las especies que se distribuyen en las zonas polares y en el propio polo? Que son especies adaptadas a esos climas extremos y no tienen posibilidad de migrar hacia otras zonas que mantengan unas condiciones como las que están ya desapareciendo. Es el caso del oso polar, que no tiene muchas posibilidades de distribuirse más al norte si el hielo desaparece, y aunque se está comprobando que está cambiando algunos comportamientos, también hay grandes mortandades. Para determinados organismos, sobre todo polares y estrictamente polares, las alteraciones por el cambio de clima en la zona afectarán a su supervivencia y es probable que causen su extinción. Lo que es menos probable es que se produzca una gran extinción masiva a nivel planetario, ya que hay una repartición de efectos en la que unas especies desaparecerán y otras se verán beneficiadas.

Aunque la extinción total sea improbable, algunas islas en el Pacífico están desapareciendo ya, y se prevé que el nivel del mar suba y haga desaparecer ciudades costeras. ¿Estamos a tiempo de evitarlo?

«Si nos despistamos, la inercia de consumo llevaría al final de la vida tal y como la conocemos hoy»

En general, siempre estamos a tiempo y queremos transmitir un mensaje esperanzador. Es cierto que el aumento del nivel del mar debido al deshielo es una evidencia, y que hay poblaciones en las que la desaparición se puede convertir en una realidad. El fenómeno del cambio climático y el aumento del nivel del mar va a continuar, porque ahora mismo es imposible vivir en una situación de emisiones cero que permitiese pararlo. La inercia va a hacer que los gases que causan el efecto invernadero sigan actuando, se seguirán deshaciendo glaciares y se seguirá perdiendo hielo en los polos, sobre todo en el Ártico. La cuestión es según lo acordado en París, establecer ciertos límites que impidan que la situación vaya a más. Alguien podría decir «como esto ya no hay quien lo frene, de perdidos al río: sigamos consumiendo combustibles como hasta ahora». Entonces el escenario sería muchísimo peor. Ahora mismo se especula con la pérdida de ciertas zonas costeras en las que vive gran parte de la población mundial, algo que va a generar migraciones climáticas de millones de personas y, si no tratamos de frenar el problema, la cifra será mucho más alta. A pesar de que la situación es difícil, podemos hacer mucho para que sea lo menos complicada posible. El desarrollo tecnológico quizás permita mejoras en la adaptación de la especie humana y, de esa forma, paliar en cierta medida los efectos del cambio que vamos a vivir. Hay una frase de Obama que dice que somos la primera generación que va a sufrir los efectos del cambio climático, pero la última que va a ser capaz de frenarlo. Si nos despistamos, la inercia llevaría al final de la vida tal y como la conocemos hoy.

Recientemente, la temperatura en Groenlandia fue cercana a los cero grados e incluso los superó, cuando la media suele ser casi de veinte bajo cero. ¿Cómo se puede explicar que líderes mundiales como Donald Trump sigan negando el cambio climático y se salgan de acuerdos como el de París?

«Hay intereses muy claros con respecto a los combustibles fósiles y todos saben que la descarbonización es un proceso imparable»

Es una cuestión de responsabilidades personales y ellos tendrán que lidiar con la Historia. Hay intereses muy claros con respecto a los combustibles fósiles y todos saben que la descarbonización es un proceso imparable. Hay intereses particulares y de grandes corporaciones que ven cómo se acaba el negocio alrededor del que tienen montada su vida, y como hay líderes apoyados por ellos, responden a sus problemas. En el caso de Trump, está muy claro que su planteamiento es poco realista y es contestado incluso dentro de EEUU. Hay algunos estados y ciudades unidos para no desvincularse de los acuerdos de París, que depende de las medidas políticas de estados y ciudades, aunque sea firmado oficialmente por países. Todos ellos siguen apostando por políticas sostenibles en contra de lo que hace su gobierno central. La Historia le pondrá en su sitio y verá la gran equivocación que comete y los efectos que podrá tener.

Los ambientes montañosos mediterráneos son algunos de los entornos que más sufren el calentamiento global. ¿Somos conscientes en España de la especial vulnerabilidad geográfica del país?

Creo que, en general, no. Aunque haya parte de la sociedad que sí está concienciada, es una minoría. Después de la crisis que hemos atravesado, cualquier cuestión que limita el desarrollo salvaje se enfrenta a la idea de desarrollo, de recuperación económica y de existencia o no de puestos de trabajo. Con ese discurso es muy complicado convencer al ciudadano de que determinado tipo de actuaciones, aunque sean buenas ahora para la economía, le pueden afectar negativamente a largo plazo, y esto dificulta mucho la transmisión del mensaje para concienciar a la gente. Sin embargo, la realidad es tozuda, y fenómenos como la sequía o las temperaturas inauditas de los últimos meses harán que la gente sea más consciente del problema. Yo tenía rosas en el jardín de mi casa el 24 de diciembre y eso continuará pasando, pero aún nos falta la plena conciencia de que el cambio climático está sucediendo ya, cuáles son sus efectos y cómo nos va a afectar a nosotros.