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¿Es correcto hablar de «refugiados climáticos»?

¿Es correcto hablar de «refugiados climáticos»?

La portavoz de ACNUR advierte de la conveniencia de definir correctamente a las víctimas del calentamiento global, y alinear su denominación con el Derecho internacional. ¿Es correcto llamar a estas víctimas refugiados climáticos?

A pesar del hambre y el agotamiento, Aisha Yussuf Abdi logró finalmente llegar a Etiopía junto a sus siete hijos tras una huida a la desesperada desde Somalia, que les llevó tres días.

El país africano –atenazado por la inestabilidad y una violencia que se vuelve cada vez más cruenta- lleva experimentando desde noviembre de 2016 la peor sequía en siete años. La gran mayoría de quienes huyen lo hacen desde las regiones de Bahía, Gedo y Juba Media, donde una gran parte de las familias sobrevive cultivando la tierra o criando ganado.

«Teníamos una granja con vacas y comida en la mesa, pero empezábamos a notar la sequía», narra Aisha. La familia trató en vano de mantener viva su granja, pero el huerto se secó y los animales murieron en apenas unas semanas». «Todas nuestras vacas, todas, murieron ante nuestros ojos. Tenemos hambre y buscamos comida. Incluso en esa situación, no podemos acceder a ayuda, por causa de la presencia de Al Shabab, el movimiento yihadista terrorista en el país», lamenta.

«Tan solo en 2017, casi 1 millón de somalíes tuvo que desplazarse por la sequía»

Tan solo en 2017, más de 1,1 millones de somalíes se vieron obligados a dejar su hogar y desplazarse a otra parte del país; de ellos, 893.000 lo hicieron por la sequía, cuyas consecuencias se vieron agravadas por la violencia de Al Shabab. ACNUR y sus colaboradores humanitarios trabajan a contrarreloj para tratar de evitar una réplica de la terrible hambruna de 2011, en la que murieron 250.000 somalíes y cientos de miles más buscaron la salvación más allá de las fronteras del país.

Aisha, por ejemplo, está entre los más de 250.000 que llegaron a Etiopía para dejar atrás la sequía y la violencia.

Refugiados medioambientales, una realidad incuestionable

El desplazamiento forzoso vinculado al cambio climático no es el espejismo de un futuro hipotético, sino una realidad palpable. Cada año, más de 25 millones de personas se ven forzadas a abandonar sus casas por fenómenos súbitos relacionados con el clima, como inundaciones, tormentas, incendios forestales y temperaturas extremas.

Además, miles de personas -como Aisha- deben su huida a amenazas que evolucionan de forma lenta pero constante y se cobran un alto precio en el medioambiente, como la sequía o el aumento del nivel del mar.

La comunidad científica coincide de manera casi unánime en que el cambio climático, en combinación con otros factores, será el culpable de provocar grandes desplazamientos de personas en el futuro, impulsadas por la necesidad de sobrevivir. Los efectos del calentamiento global, de hecho, potencian las causas del desplazamiento cuando ésta ya tiene lugar por otros motivos.

Sin embargo, cabe señalar que el término «refugiado climático» es engañoso, porque en el Derecho internacional la palabra «refugiado» se utiliza para designar a aquellas personas que huyen de la guerra o la persecución y que para ello han cruzado una frontera.

Aisha entraría dentro de esta situación jurídica, al haber huido de una sequía vinculada a una situación de conflicto y violencia.

Pero el cambio climático y los desastres naturales suelen generar, primero, un desplazamiento interno, dentro del propio país, antes de que la situación se agrave de tal forma que las personas deban cruzar la frontera. Dichas personas que se han visto obligadas a trasladarse en el interior de su país no podrían ser entonces denominadas como refugiados. Por tanto, es recomendable hablar de «personas desplazadas por el cambio climático o los desastres naturales».

¿Cómo trabaja ACNUR?

Desde ACNUR trabajamos en diferentes frentes para responder a los desafíos planteados por contextos de este tipo. Por una parte, hemos incrementado nuestros esfuerzos para responder rápidamente a los desastres cuando los Estados solicitan nuestra asistencia. Asimismo, ofrecemos apoyo a los Gobiernos para que adopten medidas de respuesta adecuadas a la situación que viven las personas desplazadas por los desastres naturales y los efectos del cambio climático. Inclusive, para que desarrollen leyes y políticas que reduzcan los riesgos y garanticen la protección de las personas desplazadas por estos motivos.