Economía circular

Pueblos Sostenibles. Pequeños (grandes) ejemplos de economía circular

Pueblos Sostenibles. Pequeños (grandes) ejemplos de economía circular

Algunos municipios y poblaciones de pequeño tamaño empiezan a ser referentes en España en tratamientos de residuos y otras medidas para combatir el cambio climático.

¿Qué tienen en común Arganza, Garrucha, Pruna, Medellín, Arrazua-Ubarrundia o Alameda de la Sagra? Hasta hace poco, nada, más allá de que son poblaciones de nuestra geografía. Pero desde el año pasado, junto a otros 200 municipios españoles, se han alineado por una causa común: la implantación de la economía circular en su funcionamiento, como vía para ser pueblos sostenibles y combatir el cambio climático. Esta intención quedó plasmada el pasado 15 de marzo de 2017 en la Declaración de Sevilla.

Entre los firmantes hay Ayuntamientos de grandes urbes como Madrid, pero también pequeños municipios que, desde un ámbito localista, demuestran que las iniciativas más pequeñas pueden tener una repercusión global si se toman como modelo. «Aunque los problemas ambientales como la lucha contra el cambio climático, su efecto sobre la biodiversidad y la creciente escasez de recursos exigen soluciones globales que están principalmente bajo la responsabilidad de los gobiernos nacionales, también deben ser una importante preocupación para las ciudades y pueblos europeos», explica la declaración, y añade: «El desarrollo urbano sostenible desde un enfoque integrado y sus interrelaciones con el mundo rural son un elemento fundamental para el desarrollo de la innovación y la implementación de soluciones para una transición correcta hacia una economía baja en carbono y una preservación de nuestros recursos naturales».

El documento, para muchos de los adheridos, no se quedará en papel mojado. Algunos ya lo demuestran con hechos. Sant Boi de Llobregat acaba de ganar el Premio a la Ciudad más Sostenible, un galardón que reconoce la globalidad de sus políticas de sostenibilidad y que la Fundación Fórum Ambiental otorga desde hace 15 años con el apoyo del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente y la colaboración de Ecoembes.

Premio al pueblo sostenible

Sant Boi se ha convertido en la única ciudad que ha ganado este premio estatal dos veces, concretamente en las ediciones de 2004 y 2017. En esta ocasión, el jurado ha valorado las políticas ambientales desarrolladas en el medio urbano, como el cambio integral del sistema de recogida de residuos o las mejoras en la eficiencia energética. La alcaldesa, Luisa Moret, afirmó en el acto de entrega de los premios, el 18 de enero en Madrid, que este galardón «es un reconocimiento a la apuesta de Sant Boi para ser una ciudad sostenible, saludable e innovadora».

El alcalde de El Boalo-Cerceda-Mataelpino, Javier de los Nietos, ha aplicado en este municipio, de poco más de 7.000 habitantes, medidas que lo conducen a ser un referente en economía circular, algo que tiene especial relevancia por su enclave, en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Respecto al tratamiento de residuos, explica: «Los cambios que necesitábamos realizar en el sistema de recogida eran tan profundos que en el Ayuntamiento optamos por remunicipalizar el servicio para poder llevarlos a cabo. Y también apostamos por la participación de los vecinos. Todos los proyectos piloto que hemos puesto en marcha se basan en la colaboración voluntaria de la ciudadanía. Los resultados obtenidos han sido muy positivos y los reconocimientos también. Somos el primer municipio con residuo cero de la Comunidad de Madrid según la plataforma ZWE (Zero Waste Europe). Además, hemos pasado de una situación inicial de residuos sólidos urbanos con un 95% de fracción resto [fracción de los residuos de origen doméstico que se obtiene una vez efectuadas las recogidas separadas], a un 80% en menos de un año». El Ayuntamiento no ha descuidado otro pilar fundamental y previo de la economía circular: la educación: «La otra gran clave para el funcionamiento de nuestra actuación ha sido vincular los proyectos con los centros escolares, y diseñarlos como un recurso didáctico y pedagógico al servicio de los docentes y de las familias».

Son solo dos ejemplos de muchos de los pequeños municipios que han situado la economía circular entre sus prioridades. Esta transición brindará nuevas oportunidades para el desarrollo rural, en un país aquejado por la despoblación. Los pueblos cuentan, además, con una ventaja añadida: la mayor cercanía entre sus vecinos facilita el proceso participativo. La acción local colectiva será clave para acelerar la transición hacia ese deseado cambio de modelo.