Economía circular

La descarbonización en España apoyada por el IBEX 35

La descarbonización en España apoyada por el IBEX 35

Una treintena de grandes y medianas empresas han dirigido un manifiesto a los poderes públicos para que se comprometan a tener redactada la Ley de Cambio Climático este año que, entre otros puntos, ponga un precio al carbono, contribuyendo así a la descarbonización del país.

Del clamor social, al clamor empresarial. Un total de 32 multinacionales (11 de ellas del IBEX 35) y compañías medianas españolas han suscrito un manifiesto conjunto, dirigido a los poderes públicos en el que exigen una Ley de Cambio Climático y Transición Energética «ambiciosa», que contemple un precio al carbono para todas las actividades y una reforma fiscal verde que facilite la descarbonización del país.

El título del manifiesto no se anda con rodeos: Empresas españolas por las oportunidades de la Transición Energética y la lucha contra el Cambio Climático, y ha sido coordinado por el Grupo Español para el Crecimiento Verde (GECV), una asociación creada para fomentar la colaboración público-privada y avanzar conjuntamente en los retos ambientales.

No es un movimiento sectorial: las empresas proceden de actividades diversas y, ante la falta de noticias sobre avances en la Ley de Cambio Climático que prepara el Gobierno, piden la fijación de un calendario para que este mismo año se alcance un  acuerdo que facilite su aprobación. Además de los motivos ambientales, hay uno que destaca entre los demás: «La necesidad de una ley estable que proporcione certidumbre para inversiones a largo plazo».

En el documento se hace referencia a la situación de los países del entorno, que ya están evolucionando hacia un desarrollo bajo en carbono, por lo que «España no debe retrasar la puesta en marcha de políticas efectivas inmediatas». En el manifiesto se pide «un marco legal y regulatorio concreto y creíble, que sirva para incentivar la inversión privada a medio y largo plazo, crear nuevos empleos, e impulsar a la innovación y el emprendimiento empresarial». También que la nueva ley sea de carácter vinculante en lo que respecta a los objetivos de reducción de emisiones globales y sectoriales  de cara a 2030 y 2050, y que contemple un precio al carbono y una revisión de la fiscalidad «para que, sin aumentar la carga tributaria, se cumpla el principio de ‘quien contamina, paga‘, de modo que empresas y ciudadanos orienten su actividad hacia un mundo bajo en carbono».

En este tiempo, el Gobierno ha formado un grupo en el que están representados todos los ministerios que tienen competencias directas en mitigación del cambio climático, que se encarga de elaborar el anteproyecto de ley. Por el momento, está en fase de consulta pública para que los ciudadanos puedan aportar. Posteriormente, se someterá a aprobación parlamentaria.  Aunque el procedimiento es abierto y participativo y el Gobierno ha declarado que no quieren que sea «una ley de un solo partido», lo cierto es que, tanto la sociedad como, ahora, el mundo empresarial, exigen una concreción en el calendario y una mayor celeridad en su elaboración y aprobación.

Empresas firmantes del acuerdo para descarbonizar España

Entre las 32 empresas firmantes se encuentran Abertis, Acciona, Incendios Cero, Bankia, BBVA, Climate Strategy Partners, Contazara, Ec@csa, Ecoalf, Ecoembes, Ecoterrae, Endesa, Ferrovial, Eulen, Fraternidad Muprespa, Iberdrola, Ikea, Inclam, Ineco, Holcim, Logista, Mapfre, NH Hoteles, OHL, SicaSoft, Siemens Gamesa, Red Eléctrica de España, SinCeO2, Sust4in, Teimas, Telefónica, y Willis Towers Watson.

Cada vez es más frecuente que el sector empresarial tome la iniciativa en el cumplimiento de la agenda contra el cambio climático, un movimiento que ya es internacional. El año pasado, en Francia, un grupo de 89 empresas que representan 1,5 billones de euros de facturación (más que el PIB español) y seis millones de empleados, anunciaron su compromiso de invertir alrededor de 320.000 millones de euros en cinco años para la transición a una sociedad con bajas emisiones en dióxido de carbono.

La respuesta del sector empresarial estadounidense ante el anuncio de Trump de su salida del Acuerdo de París, fue clamorosa: cientos de compañías, la mayoría de gran tamaño, criticaron en una carta abierta la decisión del presidente, y todas ellas suscribieron que se siguen sintiendo «profundamente obligadas a proteger el clima». En la misiva dieron un argumento que se puede aplicar al contexto económico global, también el de España: «Las soluciones rentables e innovadoras nos pueden ayudar a alcanzar este fin. Abandonar el objetivo de una economía con bajas emisiones pone en juego el bienestar del país».