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Megabiodiversidad

Megabiodiversidad

El mundo vegetal goza de una inteligencia que envidiarían muchos animales. Como la orquídea de Madagascar, todo un ejemplo de creatividad al servicio de su propia supervivencia. La historia es como sigue: debido al aislamiento de la isla, las especies han evolucionado de manera independiente a sus ancestros. No existe allí la mariposa que come el néctar de la orquídea, algo vital para su reproducción. Pero, aun así, en la isla hay vastas extensiones cubiertas por esta flor. Hace unos años, un grupo de científicos se trasladó a Madagascar para resolver el enigma. Y quedaron realmente asombrados: la orquídea había adaptado su estructura exterior a un pájaro muy común en la isla, y reducido la longitud del conducto, ya que el pico del ave no es tan largo como la trompa de una mariposa. De esa forma, esta orquídea evolucionó a una nueva rama dentro de su familia.

Esta es una historia de un país megadiverso. Junto a Madagascar, hay 18 en total que, aunque solo ocupen el 10% de la superficie terrestre, albergan el 70% de la biodiversidad del planeta. Entre ellos, están Brasil, República Popular China, Colombia, Ecuador, India, Indonesia, Kenia, México, Perú, Sudáfrica, Estados Unidos o Venezuela.

Se los conoce como «países megadiversos» y se han identificado 18. Aunque tan solo representan el 10% de la superficie terrestre, albergan el 70% de la biodiversidad del planeta. La amenaza del calentamiento global obliga, más que nunca, a redoblar los esfuerzos para conservar sus ecosistemas.

Para que un país pueda calificarse de megadiverso por parte del Centro de Monitoreo de la Conservación del Ambiente, un organismo de Naciones Unidas, se contemplan varios aspectos. Por ejemplo, la diversidad de paisajes: la complejidad de los montañosos confiere diversidad de ambientes, de suelos y de climas. Es el caso, por ejemplo, de México. También se contempla el aislamiento de un país megadiverso. La separación de islas y continentes ha permitido el desarrollo de floras y faunas únicas. También se tiene en cuenta la extensión: a mayor tamaño, mayor diversidad de paisajes y de especies. La historia evolutiva es un aspecto importante; algunos países megadiversos se encuentran en zonas de contacto entre dos regiones biogeográficas en donde se mezclan faunas y floras con diferentes historias. La cultura juega un papel destacado en un país megadiverso. Aunque el desarrollo de este fenómeno humano es reciente en relación con la formación de las especies, la domesticación de plantas y animales ha contribuido a la riqueza natural. Finalmente, su posición geográfica: muchos se encuentran en la zona tropical, en la que existe mayor diversidad de especies.

MEGADIVERSOS, MEGASOLIDARIOS

Echemos la vista hacia atrás: el 16 y 17 de febrero de 2002, a iniciativa del Gobierno mexicano, se celebró en Cancún una reunión ministerial de países con ricos patrimonios naturales para elaborar una agenda común para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad. Se enfocó en el acceso a recursos genéticos y en la distribución de beneficios, así como en el respeto y la protección de la tradición paisajística. En esta reunión, se adoptó unánimemente la Declaración de Cancún, constituyéndose así el Grupo de Países Megadiversos. Son un grupo de países, por tanto, afines, que funciona como un mecanismo consultivo y de cooperación que busca promover intereses y prioridades comunes, relacionadas con la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica.

Los países con mayor biodiversidad del planeta se encuentran principalmente en las zonas tropicales, el sureste asiático y América.

Uno de los últimos en entrar en este grupo ha sido Guatemala: en el marco del Día Mundial de la Diversidad Biológica de 2015, autoridades del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP) de ese país dieron a conocer que, entre 2010 y 2014, se registraron 103 nuevas especies en este país centroamericano. «Esto lo que nos indica es que hay una gran riqueza por descubrir, que no conocemos, pues apenas tenemos información de lo que hay en registros», reclamó el director de la Oficina Técnica de Biodiversidad del CONAP, José Luis Echeverría. Las especies nuevas descubiertas abarcan tanto la flora como la fauna y se suman a las 720 de aves, 244 de mamíferos, 245 de reptiles, 10.317 de plantas y flores, más de 1.000 de peces y 147 de anfibios que ya registraba el país.

Brasil estuvo desde el principio dentro del grupo de países megadiversos, lo que no es de extrañar: su gran extensión territorial comprende diferentes ecosistemas, como la Amazonia, reconocida por albergar la mayor diversidad biológica en el mundo, y la Mata Atlántica y el Cerrado, que también sustentan una gran biodiversidad. La rica vida silvestre de Brasil refleja su variedad de hábitats naturales. Los científicos estiman que el número total de especies vegetales y animales en Brasil es de aproximadamente cuatro millones. Dentro de los grandes mamíferos brasileños, se incluye a pumas, jaguares, ocelotes, zorros vinagre, coyameles, tapires, osos hormigueros, perezosos, zarigüeyas y armadillos. Los venados son abundantes en el sur y muchas especies de platirrinos pueden ser encontradas en la selva tropical del norte. Según datos de 1993, el país albergaba ya entonces 69 de las 244 especies de primates conocidas en el planeta.

El patrimonio natural de Brasil está hoy seriamente amenazado por la ganadería, la agricultura, la explotación forestal, la minería, el reasentamiento, la extracción de petróleo y gas natural, la sobrepesca, el comercio de especies salvajes, las presas y las infraestructuras, la contaminación del agua, el cambio climático, el fuego y las especies invasoras. La construcción de carreteras en medio de la vegetación, como dos grandes autovías que abrieron áreas anteriormente aisladas a la agricultura y al comercio, así como las presas, que inundaron valles y hábitats salvajes, o las minas, han creado cicatrices en la tierra que alteraron el paisaje.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) recopila el estado de conservación de las diferentes especies a nivel mundial y estima el número de especies amenazadas en 5.966 para los vertebrados, 2.524 para los invertebrados y 8.457 para las plantas. Se calcula que existen entre 1’5 y 2 millones de especies de seres vivos en el mundo. Muchas de ellas aún no han sido descubiertas.

Madagascar, por su parte, tiene muchas más especies aparte de su ingeniosa orquídea superviviente: es la isla más grande de África y la cuarta del mundo, y se encuentra rodeada íntegramente por el océano Índico. Está separada del resto del continente africano por el canal de Mozambique. La isla se originó hace alrededor de 65 millones de años. Este largo aislamiento es la causa de la existencia allí de multitud de especies únicas en el mundo, tanto, que muchos biólogos denominan a Madagascar como «un mundo aparte»

La isla tiene una de las faunas más variadas y peculiares, con muchos animales endémicos como el lémur, el geco diurno, la boa de Madagascar, la tortuga radiada, la tortuga angonoka, la tortuga colaplana y la tortuga araña, dos géneros de iguánidos de la familia Opluridae (de las pocas iguanas que se encuentran fuera del Nuevo Mundo), así como aproximadamente la mitad de todas las especies de camaleones conocidas. Entre los predadores, allí habitan la fosa y el cocodrilo del Nilo.

Todas estas especies han evolucionado de manera independiente, debido al aislamiento del territorio. Hasta su extinción en el siglo XVII, habitó en la isla el pájaro elefante, que, con más de media tonelada de peso, ha sido el ave más pesada de la Tierra.

México es otro ejemplo paradigmático de país megadiverso. La existencia, la historia y el desarrollo de los pueblos mesoamericanos no se podrían explicar sin la presencia de la rica biodiversidad que ha permitido la subsistencia y evolución de las culturas que dieron origen a los pueblos que hoy conforman ese país. Desde épocas remotas, la naturaleza ha sido su identidad cultural, símbolo de arraigo y orgullo, vínculo con la Madre Tierra y fuente de inspiración artística y espiritual. Por otro lado, la biodiversidad es la base del sustento material de los pueblos y la fuente de diversos bienes y servicios ecológicos.

Durante cientos de años, los pueblos autóctonos de México han desarrollado una relación cultural íntima con la naturaleza. Algunos mantienen prácticas como la pesca, la caza, la cosecha y recolección, y cultivos mixtos de variedades criollas, resultado de años de selección y, en muchos casos, de franca domesticación. También llevan a cabo prácticas forestales tradicionales de bajo impacto ambiental. Sin embargo, muchas comunidades han sucumbido ante presiones externas y han abandonado las prácticas tradicionales, menos destructivas, para adoptar otras de índole más industrial que ocasionan impactos irreversibles en los ambientes naturales del país.

Es uno de muchos ejemplos de ecosistemas en peligro de extinción. El Grupo de Países Megadiversos se centra, ante todo, en evitarlo. «Tenemos la obligación de proteger nuestra biodiversidad, que es la mayor del planeta. Por nosotros y por el propio planeta», manifestaron los ministros de Medio Ambiente en la declaración conjunta de 2002.