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Cómo prevenir los incendios forestales

Cómo prevenir los incendios forestales

El profesor experto en Ecología, José Manuel Nicolau, desgrana los aspectos que hay que conocer acerca de cómo prevenir los incendios forestales antes de que llegue el verano, época de especial riesgo en los bosques y montes, también agravado por las olas de calor extremo.

El fuego es un fenómeno natural que forma parte del funcionamiento habitual de los ecosistemas mediterráneos. Es una perturbación que favorece la regeneración por semilla de algunas especies (por ejemplo, el pino resinero o el pino carrasco) y que activa el ciclo de la materia orgánica en algunos pinares. Además, es uno de los mecanismos naturales por el que los bosques, a lo largo de sus siglos, milenios de existencia, se van renovando y adaptando a las nuevas condiciones climáticas que se van sucediendo a lo largo del tiempo: en los claros incendiados se van estableciendo las «nuevas» especies adaptadas al nuevo clima. No hay que olvidar que la naturaleza, más que en equilibrio, está en cambio continuo, y en la adaptación al cambio está la clave de la supervivencia. Las perturbaciones, como los incendios, son oportunidades para ajustarse a él.

La transformación en la naturaleza propicia los incendios forestales

La intensa transformación de la naturaleza ibérica en las últimas décadas ha propiciado los incendios de gran magnitud con efectos devastadores para los ecosistemas y para la sociedad. El despoblamiento rural fue acompañado por repoblaciones forestales masivas, sobre las que no se ha aplicado la necesaria gestión (aclareos). Y también ha sido seguido por una recuperación espontánea de la vegetación y de la fauna (asilvestramiento o rewilding) que muestran el vigor de nuestra naturaleza, pero que también requiere de gestión para que aporte a la sociedad los servicios ecosistémicos que requerimos. Porque la resultante de los cambios en el medio rural es un incremento de la biomasa, del combustible.

La ecuación se complica porque este incremento de la biomasa se da en el contexto del cambio climático: sequías más frecuentes e intensas, de mayor duración y temperaturas estivales más elevadas. La consecuencia es que están ocurriendo mega-incendios de decenas de miles de hectáreas que, obviamente, ya no cumplen su función ecológica de activar y renovar los ecosistemas, sino que los degradan y son muy dañinos para la sociedad.

Las medidas de prevención de incencios pasan por la gestión

La solución a este problema está en la gestión. Hay que gestionar correctamente nuestros montes: aclarar y naturalizar las repoblaciones, resalvear los bosques de quercíneas hiper-rebrotados, manejar el boom de los ungulados silvestres en expansión y favorecer la ganadería extensiva, entre otras muchas medidas.

Consejos para prevenir los incendios forestales

Hace falta que la sociedad urbanita vuelva su mirada hacia los montes y tome conciencia de todas las cosas imprescindibles para nuestro bienestar que proceden de los servicios proporcionados por los ecosistemas:

  • El agua que consume
  • La protección de las crecidas e inundaciones
  • El control del clima, de plagas, la calidad del aire que respira
  • Las señas de identidad de las gentes
  • El turismo
  • La biodiversidad despensa de medicinas y materiales o la polinización de numerosos cultivos.

No amigos, no: no todo viene de la tecnología. De hecho, lo más esencial para nuestro bienestar procede de la naturaleza, pero de una naturaleza saludable y funcional. Sin duda tenemos el reto de «construir» los bosques, los montes del siglo XXI resilientes frente a los incendios y proveedores de servicios ecosistémicos básicos.

* José Manuel Nicolau Ibarra es profesor de Ecología en el Instituto Universitario de Ciencias Ambientales de la Universidad de Zaragoza