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Miguel Ángel López: «En 1900, las olas de calor extremo se producían cada cincuenta años. Actualmente, cada diez»

Miguel Ángel López: «En 1900, las olas de calor extremo se producían cada cincuenta años. Actualmente, cada diez»

Hace años que «el hombre del tiempo» dejó de ser el presentador que nos avisa de que tenemos que coger el chubasquero o las gafas de sol. Ahora, los meteorólogos han reivindicado su papel y se han convertido en científicos expertos, quedando lejos de ser solo aquellos comunicadores que vemos en pantalla al final del telediario. Miguel Ángel López (Madrid, 1954), presidente de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), resalta la importancia de los profesionales de esta rama para divulgar sobre ciencia y cambio climático, así como para advertir de las consecuencias meteorológicas que tendrá, más pronto que tarde, el calentamiento global.

¿Cómo afecta el calentamiento global a España?

La zona donde se ubica España va a tener un impacto mayor a nivel de cambio climático que otras partes de Europa. Concretamente, en la región mediterránea de la que formamos parte, tendrá lugar un incremento de temperaturas superior a la media global, que será más pronunciada en los meses de verano. Además, se reducirán las precipitaciones anuales sobre la península, de manera más acusada en las provincias del sur. Habrá escasez de agua y menos humedad en el suelo, pero aumentarán las tormentas y el riesgo de precipitaciones muy intensas. Nos enfrentamos a algo que provocará veranos más cálidos con olas de calor más frecuentes, pero que también traerá aparejados otros fenómenos que afectarán a todos los niveles de la vida. Está muy relacionado con la pérdida de biodiversidad terrestre y marina (que provocará el exterminio y desplazamiento de algunas especies), el aumento de enfermedades, las inundaciones en las costas o los incendios forestales. También se incrementará el número de personas desplazadas debido a motivos climáticos y de gestión de los recursos naturales, algo que ya se encuentra detrás de la mayoría de conflictos armados.

¿Nos salvaremos en España de los fenómenos meteorológicos extremos?

No, todo lo contrario. España es una de las regiones que aparecen como una de las áreas de más afectadas, sobre todo en la parte sur del país. La parte del norte nacional lo estará menos.

Mas olas de calor extremo, precipitaciones y sequías

Leemos infinidad de noticias sobre olas de calor, sequías pertinaces… ¿Cuáles son los escenarios futuros que nos esperan?

«España será una de las regiones más afectadas por fenómenos meteorológicos extremos»

Los escenarios son claros: más olas de calor y precipitaciones y sequías más intensas. Cuando hablamos de episodios de tiempo extremo, nos referimos a aquellos que son analizados en su rareza, considerando el tiempo que tardan en repetirse por término medio. Los modelos numéricos que simulan el clima no solo son capaces de predecir el futuro, sino que también pueden reconstruir el clima pasado con más detalle que el que se tiene solo por las observaciones básicas. Entre otros elementos que se pueden estimar de esta forma, están los periodos de retorno de fenómenos extremos. Actualmente es posible comparar el clima del pasado, cuando no había apenas emisiones, con el actual y también con el futuro. Por ejemplo, el año pasado se produjo una ola de calor muy intensa y muy temprana, extendida por toda Europa, y su estudio concluye que fue una consecuencia del cambio climático global. Esto lo sabemos porque podemos comparar cada cuántos años se repite actualmente un mes tan cálido con el histórico de datos. A comienzos del siglo XX, cuando había una menor concentración de CO2, esas olas de calor extremas se producían cada cincuenta años y, actualmente, cada diez. Y, si se cumplen las previsiones de aumento de temperatura a nivel global, se calcula que para el año 2100 sucederán cada tres años.

¿Qué relación guardan los desastres naturales con el cambio climático? ¿Hay datos que permitan a los escépticos seguir negando su existencia?

Existe un consenso científico casi unánime sobre la actividad humana como causa del aumento de la concentración atmosférica de gases de efecto invernadero. En consecuencia, se produce una evolución climática anómala que de forma coloquial denominamos cambio climático. Personalmente, creo que lo que sucede con muchos escépticos es un problema de desinformación. Es imprescindible asumir la responsabilidad que tenemos todas las organizaciones públicas y privadas interesadas en este tema. Debemos desarrollar actuaciones encaminadas a la explicación clara y con datos objetivos sobre la gravedad del cambio climático. Solo con programas de concienciación se conseguirá reducir las posturas negacionistas. En ese aspecto, es admirable la actuación que lleva años realizando la ONU por medio del IPCC, cuyos informes están respaldados por las principales academias nacionales de ciencias de todo el mundo y contribuyen a combatir el escepticismo.

¿Cómo ha mejorado la tecnología la calidad de la información meteorológica en los últimos años?

La observación a través de satélites y el aumento computacional han ayudado a que la información meteorológica haya aumentado exponencialmente en los últimos años. La mejora ha sido impresionante. Por ejemplo, tenemos que valorar que hace 30 años no teníamos información ni del hemisferio sur ni de gran parte del hemisferio norte y, si ahora la tenemos, es gracias a los satélites. Sin embargo, aunque el conocimiento sea siempre incompleto y tenga cierto grado de incertidumbre, la ciencia al menos te da la capacidad de tomar decisiones… Pero sin olvidar que muchas decisiones políticas entrañan juicios de valor más allá de los límites de la ciencia.