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Arturo Larena: «Los periodistas ambientales debemos hacer una doble sensibilización: a nuestros compañeros y a la sociedad»

Arturo Larena: «Los periodistas ambientales debemos hacer una doble sensibilización: a nuestros compañeros y a la sociedad»

Decía el escritor uruguayo Eduardo Galeano que «la naturaleza no es el paisaje, está en nosotros y con nosotros vive». Sin embargo, aún son muchas las tareas pendientes para asimilar del todo esa frase. En el mundo del periodismo, donde tantas veces lo urgente se impone a lo importante, eso parece que está empezando a cambiar en lo que se refiere al presente y futuro del planeta. Arturo Larena (Madrid, 1962) ganó el Premio Nacional de Periodismo Ambiental en el 2005 y dirige Efeverde, el área medioambiental de la Agencia Efe, que en el año 2009 apostó por la creación de un portal específico para hablar de cambio climático, de biodiversidad o de energía limpia cuando casi nadie ponía aún esos temas sobre la mesa.

Según la Comisión Europea, el 96% de los españoles considera importante la protección medioambiental y el 79% afirma que el cambio climático es un problema muy serio. ¿Se corresponden esos datos con la demanda de información sobre ello?

La sociedad ha avanzado mucho en sensibilidad medioambiental y nos hemos dado cuenta de que estos temas son importantes. Siempre han estado en los medios de comunicación, aunque realmente es en las últimas dos o tres décadas cuando verdaderamente empiezan a contar con espacios destacados. La prensa, durante un determinado tiempo, ha ejercido de locomotora y ha puesto en el tapete cuestiones que realmente preocupaban pero que, por sus propias características, no contaban con el espacio que la sociedad demandaba. Aunque las encuestas decían que a la gente les gustaría ver temas medioambientales en las noticias, en los medios se ha dado (y se sigue dando) prioridad a los temas políticos o deportivos.

Sin embargo, hace apenas tres años, los resultados del CIS arrojaban que, para los españoles, hay un déficit de información ambiental (51,6%). Haciendo un poco de autocrítica, ¿qué hacemos mal los periodistas?

Esa es una de las cuestiones que más abordamos en los congresos, donde nos hemos preguntado muchas veces por qué este tipo de periodismo no encontraba su hueco y las publicaciones sobre ecología cerraban y otras que trataban de motor, informática o ganchillo lograban sobrevivir. Es evidente que algo hacemos mal. A lo mejor, a veces nos ponemos demasiado «exquisitos» y no sabemos transmitir la información de una forma atractiva, amena e interesante: te puedes empeñar en vender tornillos, pero si tus lectores necesitan clavos, debes adaptarte a ello. La forma de informarse ha cambiado, pero se puede hacer un buen periodismo ambiental respondiendo a las necesidades de la ciudadanía, siempre que se haga de forma honesta y atractiva, con rigor y con pluralidad. El secreto es salir a la calle o al campo a hablar con las fuentes y seguir contando buenas historias, pero utilizando los soportes y formatos que nos ofrece la tecnología para escribir cosas que merezcan ser contadas.

En los últimos años, han nacido medios especializados y se han consolidado las secciones de medio ambiente en los medios generalistas. ¿Cómo ha cambiado la percepción del medio ambiente dentro de la agenda mediática? ¿Los propios periodistas lo contemplamos por fin como algo importante?

Creo que sí, aunque recientemente ha habido dos cuestiones relevantes: la crisis general y la crisis mediática. La segunda ha hecho que el periodismo más joven, como el medioambiental, se haya visto duramente golpeado. En el momento en el que el periodismo ambiental podía haber contado con una mayor expansión, cuando más gente quería dedicarse a ello, se vio limitado por los recortes. En el caso de la agencia, es una apuesta desde hace mucho tiempo, no solo desde el nacimiento de Efeverde en 2009, sino desde la creación de una sección específica después de la Conferencia de Naciones Unidas de Medio Ambiente y Desarrollo de Río 92. Ahora no solamente ha crecido la especialización, sino la presencia en los medios generalistas, donde ha tenido mucho que ver el aumento de la cultura medioambiental entre los responsables de las secciones, uno de los déficits que arrastrábamos. En muchos casos, el periodista ambiental sigue siendo «el de los pajaritos» o «el de las florecillas», el que se ocupa de esos temas que no se consideran tan importantes como los políticos. Debemos hacer una doble sensibilización: por una parte, a los compañeros que están especializados en otras cosas y a los que tienen que sonarles los temas ambientales y, por otra parte, a la sociedad. La segunda se ha conseguido, y el siguiente paso será hacerlo en el mundo empresarial, como ya se está logrando con los directores de los medios.

La educación ambiental también es una tarea pendiente en los colegios.

La educación lo es todo en cualquier campo. Contar con una asignatura sobre medio ambiente o incluir esas cuestiones en el currículo de una manera más intensa sería esencial. De hecho, cuando se habla de periodismo ambiental, se dice que cumple una función de formación no reglada. Si tuviéramos incorporados esos temas en el proceso educativo de los más jóvenes, gran parte del trabajo estaría hecho. Es una apuesta a medio o largo plazo, pero en algún momento hay que empezarla, porque cuanto antes se implante, los cambios se consolidarán más fácilmente. En la presentación del Informe de Sostenibilidad de la Fundación Alternativas, Óscar Martín, CEO de Ecoembes, precisamente apuntaba a que incluir la educación ambiental en los planes educativos tendría un gran impacto.

En ese mismo informe, se alertaba de que en España también habrá refugiados climáticos.

Naciones Unidas lleva tiempo advirtiéndonos de que el número de refugiados climáticos va a aumentar de forma exponencial. De hecho, en territorios de Alaska ya hay poblaciones que están teniendo que ser reubicadas debido al avance del terreno ocupado por el mar, y eso es un problema que no nos va a resultar ajeno. Según los modelos climáticos que hay en España, la vida en algunas regiones se va a ver duramente condicionada y los refugiados por el clima no serán tan lejanos como podemos pensar. Desde el punto de vista internacional, deberíamos ser lo suficientemente previsores y abordar esta cuestión, porque a la vista de cómo estamos actuando en casos similares, no parece que lo estemos haciendo bien.

Aunque el gobierno de Pedro Sánchez ya ha dado pasos en materia de medio ambiente, aún tiene que enfrentarse a un gran caballo de batalla: la ley de cambio climático. ¿El medio ambiente es una prioridad política o aún están más preocupados por otras cuestiones?

La conformación de las mayorías parlamentarias actualmente hace muy precaria la situación para el actual Gobierno. En cualquier caso, incluso en su diseño se perciben algunas intenciones. El hecho de unir las competencias de los ministerios de Industria y Energía y Medio Ambiente –separados para el anterior Ejecutivo– en una misma cartera, el Ministerio para la Transición Ecológica, hace que las diferencias entre ambos se reduzcan: Industria tiene sus temas y Medio Ambiente los suyos, pero pueden llegar a acuerdos con más facilidad. Otra cuestión será conseguir las mayorías parlamentarias para conseguir llevarlos adelante.

La biodiversidad, de reducción de plásticos o calentamiento global son los temas ambientales con mayor cuota de titulares. Pero ¿de qué otras cuestiones nos olvidamos o cuáles tendrán más peso dentro de unos años?

Ahora mismo, el cambio climático se ha convertido en el tema estrella que suele eclipsar a otras cuestiones más cercanas, como el tema de las especies exóticas invasoras, considerada una de las principales amenazas a la biodiversidad. También deberíamos tener siempre presente el agua, algo de lo que solo parece hablarse en periodos de sequía o cuando no llueve, pero que es relevante todo el año. La conservación de especies emblemáticas como el lince, el oso o el lobo, o la transformación energética que va a condicionar nuestro modelo de vida en los próximos años y que aún sigue en el tintero, o el problema de los residuos y la economía circular tan de moda en estos momentos… En general, hablaremos de temas para no agredir al planeta como hemos hecho históricamente, y también de aquellos que busquen soluciones para hacerlo más habitable.