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Arte con basura

Arte con basura

Pintores, escultores, instaladores y artistas audiovisuales de renombre crean sus obras a partir de lo que otros desechan. No se trata tan solo de ecodiseño, sino de crear arte con basura. Todos coinciden en un mensaje concienciador, pero también en que la basura, bien empleada, puede ser la mejor paleta para transmitir belleza.

Edgar Degas, el gran escultor y pintor francés del siglo XIX, decía que «una obra no es lo que ves, sino lo que haces que otros vean». Esto podría aplicarse a una tendencia cada vez más extendida entre artistas de diversas disciplinas, que crean a partir de lo que otros desechan. O, parafraseando a Degas, donde ellos ven basura, tú verás un lienzo y una paleta insuperables.

Uno de los pioneros actuales es el francés Bernard Pras: a partir de cables, ropa, juguetes, latas, papel higiénico, herramientas y cualquier objeto cotidiano desechado, crea obras a medio camino entre la pintura, el collage y la escultura, una suerte de cuadros tridimensionales inspirados en el pintor Arcimboldo, que construía rostros humanos a partir de flores, frutas y animales. Pras, además, hace una selección en la basura que va a utilizar para emplear objetos cuya reutilización o reciclaje es, a día de hoy, especialmente difícil, lo que añade un fuerte componente ecológico a sus creaciones.

Las esculturas con material reciclado del barcelonés Miquel Aparici son sorprendentes ensamblajes a partir del reciclaje de objetos en desuso de hierro y madera, «cada uno con su propia historia», como suele repetir el autor, que los combina de forma creativa, utilizando diferentes técnicas para dar vida a todo tipo de animales insólitos. Su trabajo se caracteriza por la simplicidad, ya que la mayoría de sus piezas reúnen pocos elementos, lo que da como resultado composiciones muy elegantes de líneas sencillas que, al mismo tiempo, son fuertemente expresivas.

El holandés Diet Wiegman va un paso más allá: es un artista visual multidisciplinario que trabaja principalmente con esculturas de luz. En 1980 comenzó a experimentar con sombras generadas por focos sobre elementos reciclados y basura proyectadas en las paredes, una disciplina artística conocida como art shadow.

El arte con material reciclado, mas que una tendencia

El arte de la inglesa Michelle Reader parte del activismo: recientemente encabezó una campaña de la autoridad portuaria de Londres para que el río Támesis fuera más limpio. Su obra de Bellyful of plastic (vientre lleno de plástico) es una representación de siete eperlanos, una especie de pez que nada en el Támesis fabricados a partir de botellas de plástico, bastoncillos de algodón, chanclas, pelotas de tenis y mecheros, entre otros residuos habituales del río londinense. Otra de sus obras más famosas es Seven wasted men, en la que recrea a los siete miembros de una familia construidos con su basura de un mes.

Otra artista que divulga su labor recicladora con su trabajo es la española Marta Sanmamed, y para ella cada obra representa una historia. En Del disfraz infantil al jardín vertical, por ejemplo, expresa la forma en que se utilizan masivamente las bolsas de plástico en los carnavales infantiles, cuando se decoran con estampas, dibujos o adornos. Sanmamed se pregunta dónde terminan estas bolsas y todos esos ornatos improvisados después, y es justo lo que incluye en su obra: respuestas en forma de pequeñas explicaciones, que incluyen propuestas de reciclaje sobre qué se podría hacer con esas bolsas de plástico.

El diseñador portugués Artur Bordalo (Bordalo II), por su parte, busca la belleza pura a partir de diferentes tipos de residuos. Su obra más representativa es el Coloso de Chatarra, una pieza basada en el mundo animal con la que, según ha dicho en varias entrevistas, quiere promulgar «la necesidad de vivir en un mundo más sostenible».

Aunque son artistas de disciplinas muy dispares, todos coinciden en ese mensaje: hay belleza en el cubo de basura.