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Mujeres científicas para salvar la Antártida

Mujeres científicas para salvar la Antártida

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Todo comenzó, literalmente, por un sueño de Fabian Dattner, activista y consultora de liderazgo australiana quien, en colaboración con la científica marina Jess-Melbourne Thomas, obtuvo el apoyo de importantes organizaciones científicas y mujeres influyentes, y crearon un sólido equipo. En 2015, el proyecto se hizo viral y el primer programa de «liderazgo y viaje antártico» se llevó a cabo en 2016. El objetivo era doble: dar visibilidad sobre el desastre natural que vive la Antártida y dar a las mujeres científicas la voz que les corresponde en un problema que afecta a todo el planeta, sin distinción de géneros.

Así nació Homeward Bound, un programa que reúne a docenas de mujeres científicas para dar solución a los problemas ambientales. Con el eslogan «La madre naturaleza necesita a sus hijas», el programa organizó, en 2016, el mayor viaje científico femenino a la Antártida, y eso fue el punto de partida. «Parecía una idea loca y lejana, a la que ya le había llegado el momento», explicaba en rueda de prensa la cofundadora de Homeward Bound, Mary-Anne Lea, sobre la génesis del proyecto. «El concepto parecía extravagante, arriesgado y difícil, pero si  se realizaba, podía significar tanto para muchos, que no podíamos dejar de hacerlo».

Lea es una ecóloga marina que trabaja en la Universidad de Tasmania, y desde el principio se implicó en el proyecto. En una época en la que solo el 28% del sector de la investigación en todo el mundo está formado por mujeres, «los sesgos de género están profundamente arraigados en la profesión. Todas las mujeres y los hombres se enfrentan a desafíos como científicos. Es solo que las mujeres tienen más», declaró públicamente Justine Shaw, Ph.D., otra cofundadora de Homeward Bound y científica de la Universidad de Queensland.

Exploradoras-antartidaDespués de una exhaustiva selección y meses de formación online, 76 mujeres de todas las edades y profesiones, de 25 a 65 años, biólogas marinas y médicas en su mayoría, se reunieron, en diciembre de 2016, para una expedición de tres semanas al último confín de la Tierra. «La Antártida se está calentando rápidamente», declaró la doctora Lea tras la expedición. «Esto está dando como resultado un rápido cambio físico del lugar y su ecosistema. Las estaciones de reproducción son cada vez menos predecibles para muchas especies. Es una carrera para todos nosotros entender cómo este sistema cambiará en el futuro».

El proyecto partía de la premisa de que las mujeres, a pesar de representar el 45% de la fuerza de trabajo mundial, están globalmente infrarrepresentadas en puestos de liderazgo, aun cuando conforman el 57% de las licenciaturas universitarias del último lustro. «Al proporcionarles habilidades estratégicas y de liderazgo, una sólida comprensión de la ciencia y una sólida red desarrollada ex profeso, mejoraremos su capacidad para influir en las políticas y la toma de decisiones para un futuro sostenible», dicen desde la organización.

Ahora, Homeward Bound planea una nueva incursión de mujeres científicas a la Antártida, que comenzará el 31 de diciembre de 2018. «La sostenibilidad de nuestro planeta está en crisis y también lo está el estado de liderazgo en nuestro mundo. Homeward Bound tiene como objetivo contribuir a estos dos problemas globales», concluyen.