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Pedro García: “la sensibilidad ambiental está en constante crecimiento”

Pedro García: “la sensibilidad ambiental está en constante crecimiento”

La naturaleza también necesita a alguien que la cuide y la proteja. Y de eso precisamente se encarga del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil. Especies protegidas, gestión de residuos, recursos hídricos, bienestar animal… la lista a la que debe atender es larga. La última operación del SEPRONA en las Islas Baleares ha sido la Operación Coahuila en la que se han incautado más de 1.100 ejemplares de tortugas de 62 especies diferentes y más de 750 huevos. Algunas parejas reproductoras podían llegar al mercado negro hasta los 60.000 euros. El criadero ilegal de tortugas más grande de Europa.

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Pedro García, teniente del SEPRONA de la Guardia Civil en las Islas Baleares.

 ¿Cuáles son las funciones del SEPRONA?

El SEPRONA, como unidad especializada de la Guardia Civil en el cumplimiento de las misiones asignadas a la Guardia Civil en defensa de la naturaleza y el medio ambiente, se encarga de velar por el cumplimiento de las disposiciones que tiendan a la conservación de la naturaleza y al medio ambiente, de los recursos hídricos, así como de la riqueza cinegética, piscícola, forestal y cualquier otra relacionada con la naturaleza.

¿En qué campos actúa?

Por ello, entre otros cometidos, se encarga de la protección de suelo, agua y atmósfera, de la sanidad animal y de la conservación de especies de flora y fauna. De la lucha, además, contra vertidos y contaminación del medio ambiente, el comercio ilegal de especies protegidas, actividades cinegéticas y de pesca irregulares, defensa de los espacios naturales, la prevención e investigación de incendios. Funciones entre las que podemos distinguir una línea dedicada a la prevención de las agresiones al medio ambiente; así como funciones orientadas a la detección e investigación de los ilícitos penales relacionados con las materias anteriores, en virtud de su carácter de Policía Judicial específica de la Guardia Civil, en materia medioambiental.

¿Existe sensibilidad ambiental en la sociedad actual?

Sin duda, por lo que percibimos en el día a día, la sensibilidad ambiental está en constante crecimiento. Este hecho lo podemos comprobar en el aumento de denuncias y requerimientos que recibimos por parte de la ciudadanía; así como en las diversas peticiones de información recibidas sobre asuntos particulares relacionados con el medio ambiente. Pese a lo dicho, bajo mi punto de vista, es importantísimo concienciar en el respeto y cuidado de la naturaleza, los animales y el medio ambiente.

¿Qué tipo de delitos ambientales investigan?

El tipo de delitos que investigamos es muy variado, entre ellos podemos reseñar: maltrato de animales domésticos, incendios forestales, delitos contra la ordenación del territorio, delitos contra los recursos naturales y el medio ambiente, delitos relativos a la protección de la flora y la fauna, así como también delitos contra el patrimonio histórico. Asimismo, es destacable la labor desarrollada por las diversas unidades de la especialidad en el ámbito administrativo dando cuenta a las administraciones competentes de las distintas agresiones al medio ambiente que no llegan a constituir ilícito penal, pero que son necesarias atajar.

¿Existe alguna tipología de delito que sea más habitual que otra?

Cabe decir que el aumento de algunas tipologías delictivas está directamente relacionado con las circunstancias sociales y económicas del momento en que nos encontremos. Por ejemplo, durante la época de crisis económica se produjo un aumento exponencial de los casos de abandono de animales domésticos, especialmente equinos. En la actualidad, el delito de abandono de animales domésticos sigue teniendo una presencia importante, aunque menor que durante la etapa mencionada. Asimismo, nos encontramos bastante casuística relacionada con la incorrecta gestión de residuos.

¿Atentar contra el medio ambiente, suele salir barato?

Dependiendo del tipo de ilícito en cuestión, podemos encontrar ilícitos castigados con penas de prisión de hasta 20 años, como es el caso de los incendios forestales cuando concurre peligro para la vida o integridad física de las personas; pero también podemos encontrar otros con una penalidad más, como es el caso del delito de maltrato animal, penado con hasta un año de prisión o el delito de tráfico de especies protegidas de fauna silvestre, al que le correspondería una pena de hasta dos años de prisión.

Por lo tanto, podemos encontrar delitos castigados con una elevada pena de prisión, y otros con una baja penalidad, lo que está provocando el repunte de  algunos de estos ilícitos debido a los grandes beneficios económicos que pueden reportar y el escaso riesgo al que se enfrentan sus autores.