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¿En qué estado ecológico se encuentran los mares y océanos?

¿En qué estado ecológico se encuentran los mares y océanos?

Xavier Pastor, Oceanógrafo. Expresidente de Greenpeace España, Oceana y GOB Mallorca.

Hablar de Xavier Pastor es hablar con uno de los más reputados oceanógrafos de España. Con una dilatada carrera profesional, ha centrado sus esfuerzos e investigaciones en enseñar a la ciudadanía la importancia de los océanos: el porqué es importante mantenerlos y de cómo conservarlos.

¿En qué estado ecológico se encuentran los mares y océanos?

Los océanos, sin duda, se encuentran en el peor estado ecológico que el ser humano ha conocido. Han pasado situaciones espectacularmente críticas en otros momentos de su historia, pero eso ocurrió hace millones de años y nosotros no estábamos aquí. Ni para verlo, ni para sufrir sus consecuencias. Además, se da la extraordinaria circunstancia de que la crisis actual está claramente provocada por actuaciones de la especie humana, mientras que los grandes cataclismos marinos prehistóricos se debieron a causas naturales.

¿Cuáles son las mayores amenazas?

Hay una serie de factores que confluyen, se potencian y se retroalimentan entre sí. Sin duda, el cambio climático está provocando unos efectos todavía no suficientemente evaluados sobre las masas de agua oceánicas, provocando su calentamiento, expansión, subida del nivel del mar, migraciones o extinciones de especies y sustitución de ecosistemas por la llegada de especies exóticas mejor adaptadas a las nuevas condiciones. Además, las emisiones de CO2 provocadas, sobre todo, por la industria y el transporte, pero también por los comportamientos diarios de los seres humanos, está provocando un fenómeno del que no se habla demasiado: la acidificación de los mares. Considerada por muchos como la hermana silenciosa del cambio climático, la acidificación de los mares es el lógico resultado de la combinación del anhídrido carbónico con el agua, lo cual da lugar al ácido carbónico.

¿Qué papel tienen los océanos con el cambio climático?

Los océanos son grandes sumideros de CO2 y esa capacidad, que había mitigado hasta hace poco el impacto del cambio climático, plantea otros efectos negativos. El problema reside en que un mar ácido afecta de forma creciente y muy grave a las especies que necesitan carbonato cálcico u otros materiales para construir sus exoesqueletos o sus caparazones. Moluscos, crustáceos, corales y muchas especies de plancton, entre otras, están ya evidenciando sus dificultades en construir sus conchas con la consistencia necesaria para que les sirvan de protección o estructura. La acidificación marina se está acelerando y sus efectos visibles para la especie humana caerán repentinamente sobre nosotros cuando se llegue a determinados niveles.

Un escenario escalofriante…

Otra situación a la que no se está prestando suficiente atención es la sobrepesca que afecta ya a todos los océanos del mundo. Tanto las grandes flotas industriales, como los pescadores artesanales y recreativos mal gestionados, han conseguido acabar, en algo más de medio siglo, con stocks pesqueros que parecían inagotables. Según la FAO, el 90% de los stocks mundiales están plenamente explotados o sobreexplotados. En algunos mares, como el Mediterráneo, la situación se agudiza: el 96% de poblaciones que viven en las aguas profundas del Mediterráneo están sobreexplotadas, mientras que en especies de aguas medias como la sardina y la anchoa los niveles de captura excesiva se sitúan en el 71 %. Sin duda esta situación no afecta solamente a los resultados de la actividad pesquera responsable de este desastre, sino que influye negativamente en el resto de la biodiversidad oceánica.

¿Y la presión de las ciudades costeras?

A las dificultades anteriores, los seres marinos, y naturalmente nosotros mismos, debemos añadir los estragos causados por la contaminación. La acumulación de habitantes o visitantes en las ciudades y pueblos costeros ha desbordado ampliamente la capacidad de depuración de las aguas fecales. Incluso en lugares cuya economía depende de la calidad de sus costas, las aguas no depuradas son vertidas al mar directamente en demasiadas ocasiones. La avalancha de plásticos presentes en el mar ha ido haciéndose presente gradualmente hasta que, en los últimos cuatro o cinco años se ha convertido espectacularmente en uno de los problemas ambientales más percibidos por la población y uno de los que tiene un impacto más severo sobre la biodiversidad marina, desde los organismos más minúsculos del plancton a los peces, las aves, tortugas y cetáceos que culminan la cadena trófica.

 ¿En qué campos se ha avanzado en las últimos años para mejorar la biodiversidad marina?

Los esfuerzos de las administraciones están teniendo resultados muy desiguales. Por ejemplo, docenas de reuniones internacionales, de científicos y de políticos, han identificado desde hace décadas el problema de la sobrepesca mundial y local, y se conocen perfectamente los pasos que deberían darse para poner fin a esta situación. Lo mismo sucede, por poner otro ejemplo, con la contaminación marina. No se trata tan solo de limpiar. Ya lo decían los clásicos: “La cuestión no es tanto limpiar mucho, sino ensuciar poco”. Los gobiernos están avanzando en aspectos puntuales como la importantísima creación de áreas marinas protegidas: parques nacionales, reservas marinas, etc.… Estas iniciativas son muy positivas para recuperar las poblaciones pesqueras y proteger la biodiversidad en momentos críticos como los actuales, pero no hay que olvidar que las declaraciones institucionales y la legislación restrictiva sólo resultan útiles si van acompañadas de medios de vigilancia y de sanción de los infractores.

¿Cómo serán los óceanos del futuro?

En algunos aspectos, ya lo sabemos. Los océanos del inmediato futuro sin duda ocuparán un mayor volumen. El deshielo del Ártico, de la Antártida y de los glaciares, y la dilatación del agua por el incremento de su temperatura, acelerarán la subida del nivel del mar que ya se está produciendo, y de la que los ecologistas -por cierto- advertían hace ya tres décadas. Los océanos serán también más violentos. El cambio climático está produciendo un incremento en el número, la virulencia y la peligrosidad de los fenómenos meteorológicos como temporales, tifones y huracanes… Además, como mencionábamos anteriormente, será un mar más ácido, que planteará dificultades para sobrevivir a distintas especies por ese motivo. Para otros temas, las respuestas no están tan claras. Dependerá de cómo se solucionen algunos de los temas que están sobre la mesa y que los seres humanos podemos ayudar a subsanar: reducir los niveles de CO2 en la atmósfera y el mar para intentar suavizar los efectos del cambio climático; abordar la gestión responsable de la pesca para evitar la esquilmación de los stocks…

¿Qué podemos hacer para revertir la situación?

Como suele ocurrir en todos los aspectos de la vida, los cambios de los que hablamos sólo se producirán si son fruto de dos factores coincidentes y simultáneos: el primero, la presión de los ciudadanos sobre sus gobernantes, a través de actuaciones cívicas de organizaciones y asociaciones, que obliguen a compromisos electorales y acción política. Y por otra parte, la acción coherente de los ciudadanos en su comportamiento personal, en el ejercicio de su poder como consumidores y en su capacidad de decisión como votantes.