Innovación

Plantas que dan luz

Plantas que dan luz

En el planeta hay, aproximadamente, tres billones de árboles. La cifra aumenta exponencialmente si hablamos del resto de vegetales –terrestres y marinos– responsables de producir oxígeno y renovar el aire que hace posible la vida. Pero, además de permitirnos respirar, las plantas también pueden iluminarnos. No, no es una metáfora ni un proyecto lejano de ciencia ficción: es tecnología.

Unir naturaleza y tecnología para mejorar la calidad de vida de todos. Bajo esa premisa, hace unos años, dos ingenieros, Pablo Vidarte y Javier Rodríguez se hicieron una pregunta clave para desarrollar un proyecto innovador: ¿se puede generar energía eléctrica a partir de las plantas, tratando cada una de sus hojas como si fuera un panel solar? Así, crearon Bioo, una startup innovadora que parte del mecanismo básico de la fotosíntesis para obtener electricidad de una manera sostenible y barata que aprovecha los recursos de la naturaleza.

Generar energía eléctrica

La idea es –más o menos– sencilla: en la fotosíntesis, las plantas producen unos materiales orgánicos que no utilizan y que pasan a la tierra mediante las raíces. Esta tecnología crea un pequeño reactor biológico con microorganismos que «rompen» las moléculas del sustrato, en un proceso en el que se liberan electrones y H2O. A través de ellos, un sistema electrónico es capaz de recogerlos y generar energía sin dañar a la propia planta ni a ningún ser vivo durante el proceso.

De esta forma, desde Bioo implementaron BiooPass, un dispositivo que permite acceso Wi-Fi instantáneo sin necesidad de contraseñas, con energía generada por la propia planta: aunque tiene la apariencia de ser una maceta convencional, tu teléfono se conecta automáticamente a la red mediante una conexión NFC. El equipo se encuentra desarrollando también BiooPanel, que traslada el mecanismo de producción de electricidad a gran escala: paneles de un metro cuadrado que, aunque parecen césped, esconden un sistema capaz de producir hasta 280 KWh al año.

Gracias a esta idea, lograron alzarse con el premio a la Innovación en el South Summit impulsado por Google en el año 2016 y su equipo –formado por especialistas biotecnología, ingeniería mecánica e industrial– no para de crecer. También han sido incluidos en la lista 30 Under 30 de Forbes, que recoge los proyectos más importantes llevados a cabo por menores de treinta años, y también se han colado en entre las cincuenta empresas más innovadoras del continente para el Parlamento Europeo.

Una de las principales líneas de desarrollo de la empresa es la que se dirige a los más jóvenes a través de BiooEd, un proyecto que quiere «promover las tecnologías más innovadoras y un nuevo modelo interdisciplinar en la educación» mezclando tecnología, naturaleza y sostenibilidad. Se trata de un kit completo orientado a las escuelas para que los estudiantes puedan crear sus propias baterías biológicas capaces de producir luz. «El motor de la innovación del día de mañana parte de una generación de exploradores pioneros. Somos cada vez más inteligentes, más creativos, pero con más retos que superar. ¿Por qué no demostrar al mundo de lo que somos capaces?», se preguntan los creadores, que inciden en la flexibilidad académica del proyecto que aúna conocimientos procedentes de la biología, química, física o la tecnología, y con el que los alumnos podrán poner en práctica para ver y tocar lo que es el proceso natural de la fotosíntesis más allá de la teoría de los libros.