Tu entorno

Nacho Dean: «Sin unos océanos saludables, no es posible un planeta saludable»

Nacho Dean: «Sin unos océanos saludables, no es posible un planeta saludable»

Nacho Dean, malagueño con sangre irlandesa y griega, es hijo de marino. Un hecho que ya desde pequeño le llevó a viajar por infinidad de lugares. Su compromiso con el planeta y su espíritu aventurero hicieron de los viajes (sostenibles) su profesión. Es el primer español, y la quinta persona en la historia, en dar la vuelta al mundo caminando. Después de recorrer 31 países en solitario para documentar los efectos del cambio climático, se ha lanzado al mar con su nuevo proyecto, ‘Expedición Nemo’, con el objetivo de concienciar sobre la necesidad de cuidar los océanos.

Eres el primer español en dar la vuelta al mundo caminando y el quinto del mundo. ¿Qué se siente sabiendo que, literalmente, has hecho algo único?

La verdad, me siento un privilegiado por haber podido materializar un sueño y ser testigo de infinidad de países, de culturas y de ecosistemas muy diferentes a los de mi lugar de origen. Por supuesto, me llevo todo el bagaje cultural y antropológico que supone haber atravesado países hindúes, musulmanes, cristianos… Soy muy afortunado y lo llevo con sencillez y humildad, pero con ganas de más. Estoy sano y salvo, y feliz de estar de vuelta con los míos. Y, realmente, el hecho de ser el primero o el único son datos para la estadística. Para mí lo importante es el mensaje y la razón por el que lo hice: documentar el cambio climático y constatar el estado medioambiental de los ecosistemas que iba atravesando. El verdadero premio es que cale ese mensaje, dejar esa semilla por los lugares donde paso y que la gente conozca mi historia.

Durante la vuelta al mundo, recorriste 31 países diferentes ¿En alguno pudiste observar en primera persona cómo el cambio climático está afectando a los ecosistemas, las características climáticas, incluso las actividades tradicionales y económicas de los países?

Nacho Dean

Es un tema tan amplio que podría estar hablando horas. Sin salir de España, ya se está viendo. Hay lluvias torrenciales, las estaciones y el clima están locos, hemos alterado el equilibrio de la atmósfera y su comportamiento es impredecible… Eso sin salir de aquí. Si te vas a Malasia, en la época de monzones no llueve, hay incendios… y es un país que no está acostumbrado a la falta de agua y no tiene embalses ni pantanos. Los famosos incendios de Indonesia por las plantaciones de palma para aceite, uno de los principales emisores de gases de efecto invernadero. El Amazonas completamente deforestado. Estados Unidos, que emite un 25% de los gases de efecto invernadero, mientras que, en Alaska, por poner un ejemplo, el calentamiento global está produciendo la subida del nivel del mar y en invierno las sociedades indígenas dependen de que el estrecho de Bering se congele para poder cazar. Ahora son bloques de hielo en mitad del mar y el periodo en el que pueden salir a cazar es mucho menor. Así que, sí, realmente se nota y he constatado que vivimos en un hermoso planeta que, debido a la acción del ser humano, está sufriendo un deterioro muy acelerado.

Un informe de la Organización Meteorológica Mundial evidencia la estrecha relación que existe entre el cambio climático y la actividad turística, debido a la cantidad de gases de efecto invernadero derivados de los desplazamientos y el alojamiento. Tú haces mucho hincapié en la necesidad de impulsar un turismo respetuoso con el entorno. ¿Cuáles son las claves para viajar de manera sostenible?

Yo di la vuelta al mundo caminando para predicar con el ejemplo. Caminar es el medio de transporte más silencioso, ecológico y respetuoso con el medio ambiente. Hay que apostar por lo local y reducir el uso de los medios de transporte más contaminantes. También cuestionar nuestro consumismo, planteándonos qué necesitamos realmente y quién hace lo que compramos, en qué circunstancias y cómo ha llegado a nuestras manos. Creo que el turismo debería ser más consciente, más responsable, más pausado y más local. Por otro lado, si bien, gracias a la globalización, tenemos al alcance de la mano viajar a las antípodas del mundo, hay lugares muy interesantes que tenemos cerca.

Cada año se vierten al mar alrededor de ocho millones de toneladas de basura y se estima que en 2050 habrá más plásticos que peces en los océanos. ¿Cómo esperas que tu proyecto ‘Expedición Nemo’ visibilice y conciencie sobre esta problemática?

Nacho dean
La misión de la ‘Expedición Nemo’ es documentar el estado de los ecosistemas marinos que visitamos. Vivimos de un planeta donde más del 70% de la superficie está ocupada por agua y, sin embargo, los mares son los grandes olvidados. Conocemos más de la cara oculta de la luna que de las profundidades oceánicas. Se desconoce el 90% de los océanos. Son muchos los problemas que acucian a los mares y, sin unos océanos saludables, no es posible un planeta saludable. Pensamos que el mayor pulmón del planeta es el Amazonas, pero es el océano, porque es el que más CO2 absorbe. Estamos emitiendo tanto CO2 a la atmósfera que se está produciendo la acidificación de las aguas y eso se traduce en el blanqueamiento de los corales, en la dificultad de especies como los crustáceos para fabricar su concha… Luego, por supuesto, está la problemática de la contaminación por plásticos. Hay basura en lugares donde no llega ni la luz solar, a más de mil metros de profundidad. Por no hablar de las sopas de plásticos y microplásticos que flotan siguiendo el curso de las corrientes. He encontrado plástico en los confines del mundo. Es deprimente. Y, además, se da una sobreexplotación pesquera; en el mar Mediterráneo, que es uno de los más contaminados, se concentra el 50% del tráfico marítimo mundial.

Las acciones individuales son imprescindibles, pero ¿es posible luchar contra el cambio climático si no se involucran los Gobiernos y los líderes económicos?

El planeta y el medio ambiente nos atañe a todos, ciudadanos, empresarios y políticos. Vamos todos en el mismo barco y deberíamos remar en la misma dirección. Como ciudadanos, son infinidad las medidas que podemos adoptar: ser conscientes de lo que consumimos, poner en práctica las tres erres (reducir, reciclar, reutilizar), ir a los sitios caminando o en transporte público, consumir productos locales y de temporada, utilizar energías renovables. Como empresarios, se pueden aplicar medidas de responsabilidad social corporativa (RSC). Hay estudios que demuestran que las empresas socialmente responsables fomentan países más competitivos. Y, en cuanto a los políticos… pueden aprobar leyes a favor del medioambiente o fomentar el uso de energías alternativas; invertir en educación y en investigación es clave. Los recursos financieros y la tecnología están ya, lo que falta es la voluntad y el compromiso político.

¿Crees que habría que incluir en el currículo escolar una asignatura sobre ecología?

«Hasta que economía y ecología no se den la mano, vamos por el lugar equivocado»

Es básico. En los colegios debería ser fundamental el estudio del medioambiente y de la naturaleza. Ya hay asignaturas, pero tienen que ser abordadas desde la problemática que vivimos actualmente. Es decir, en los últimos 50 años hemos perdido el 50% de la biodiversidad mundial, y eso hay que enseñarlo. Igual que hay que enseñar que el modelo económico que tenemos está equivocado. Economía y ecología tienen la misma raíz, ‘eco’, que en griego significa ‘oikos’, que es hogar. La economía es el estudio de la gestión de los recursos del hogar y la ecología es el estudio de la relación de los seres vivos con los ecosistemas. Entonces, hasta que economía y ecología no se den la mano, vamos por el lugar equivocado. No puede ser que el modelo económico que tenemos suponga la destrucción del mundo en el que vivimos. Eso hay que enseñarlo, pero no solo en las escuelas, también en los medios de comunicación, en conferencias, en todos lados.