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Domótica Doméstica y Hogares inteligentes: más ecológicos y más accesibles

Domótica Doméstica y Hogares inteligentes: más ecológicos y más accesibles

La domótica doméstica cada vez está más presente en nuestras viviendas. Más allá de un capricho, es una solución que nos permite ser más sostenibles y facilita la vida a las personas con discapacidad.

La automatización del hogar, comúnmente llamada domótica, solía ser algo que, hasta hace bien poco, estaba reservado a las películas de ciencia-ficción. Pero la inteligencia artificial, como en tantos ámbitos de la vida, ha hecho posible lo que antes parecía inverosímil.

Según la consultora Juniper Research, en 2020 habrá 30 millones de hogares inteligentes en el mundo, con un mercado de 100.000 millones de euros, frente a los 39.000 actuales. Esto es: tanto el número de casas con domótica aplicada como el volumen de negocio casi se triplicarán en menos de dos años. Y la empresa inmobiliaria Uxban prevé que esas casas tendrán alrededor de 50 dispositivos conectados a internet.

Los hogares inteligentes lo son, básicamente, porque casi todos sus elementos están conectados a internet. Ya existen, por ejemplo, bombillas y termostatos con receptores wifi que permiten manejarlos desde cualquier lugar del mundo.

Esto se puede aplicar a frigoríficos, hornos, ventiladores, persianas, puertas… La clave de su funcionamiento tiene un nombre: Z-Wave, el protocolo de comunicaciones inalámbricas mayoritariamente utilizado en domótica, y que permite prescindir definitivamente de cables. A través de él se transmiten los datos recogidos por sensores, por ejemplo, para sistemas de seguridad como detectores de humo o cerraduras.

El protocolo de comunicaciones inalámbricas Z-Wave permite prescindir definitivamente de cables

En este sentido, ya están cada vez más implantadas las cámaras a las que se puede acceder de forma remota a través el móvil. Están disponibles a precios accesibles, y su instalación es muy sencilla. Basta con conectarlas a la red wifi doméstica.

La domotica casera ayuda a proteger el planeta

Pero quien sale ganando con un hogar inteligente, aparte del usuario, es el planeta. Con estos sistemas, las viviendas pueden ser mucho más sostenibles. Según el Índice de Eficiencia Energética en el Hogar, en España podemos ahorrar hasta un 27% de energía cambiando nuestros hábitos o aplicando soluciones domóticas. Y en Bax & Willems, una consultora especializada en sistemas inteligentes para viviendas, que lidera el proyecto europeo Smart Energy Home, calculan que con soluciones domóticas se puede ahorrar un 20% de la factura energética. Desde la Fundación La Casa que Ahorra, aumentan esta estimación hasta un 25%.

La firma de aparatos electrónicos Panasonic va más allá: realizó recientemente un proyecto piloto, denominado Smart Eco House, con el que demostraba que un hogar inteligente puede llegar a reducir sus emisiones a cero. Contenía electrodomésticos eficientes y un sistema con el que la casa generaba energía a partir de fuentes sostenibles, la almacenaba y la gestionaba.

La domótica también tiene un componente social. La Fundación ONCE acaba de presentar su Casa Inteligente, Accesible y Sostenible, un prototipo que facilita el día a día a las personas con algún tipo de discapacidad. Las persianas, por ejemplo, están conectadas a un estación meteorológica, por lo que se abren o cierran de forma automática en función del clima exterior, o de la hora del día. También tiene otras soluciones creativas, como un lavabo que varía su altura de forma automática en función de quién vaya a utilizarlo, algo tremendamente útil para quienes van en silla de ruedas.

El hogar inteligente, en definitiva, es ya una realidad, que dentro de poco debería normalizarse. Porque nuestro compromiso con el planeta, y con los sectores en riesgo de exclusión, no tienen nada que ver con la ciencia-ficción.