Innovación

La revolución blockchain llega a las ciudades

La revolución blockchain llega a las ciudades

Aunque opacada por el brillo del bitcóin, la tecnología blockchain se abre paso a otras esferas. Su aplicabilidad en las ciudades revolucionará el modelo de gestión urbana.

El modelo de organización de las ciudades ha condicionado una gestión basada en silos (o verticales) manejados de manera aislada por cada una de las áreas municipales. Cada una de ellas con su propio mecanismo de gestión y carentes de una visión integral. Solo más recientemente, han surgido herramientas horizontales tendentes a gestionar de manera holística la ciudad, como el concepto de smart city. La idea subyacente es que la smart city dé lugar a plataformas interoperables que generen servicios transversales y un ecosistema de innovación local donde la ciudad pueda predecir lo que va a pasar y actuar en tiempo real. Hasta ahora, este proceso de transformación digital de las ciudades ha sido centralizado, liderado por empresas como Telefónica, Indra o Cisco, basado en potentes SCP (Smart City Platforms) y con un balance con más sombras que luces.

Blockchain tiene un altísimo potencial para ser aplicada a la gestión de ciudades. No es una solución universal para todos los problemas, sino que su empleo tiene sentido cuando se dan una serie de condiciones: múltiples agentes compartiendo y actualizando información, necesidad de verificar que la información que se comparte y actualiza es válida, existencia de intermediarios que añaden complejidad o cuellos de botella a la gestión, interacciones que precisan ser ágiles y rápidas, y participantes que interactúan entre ellos.

Esta checklist puede ser respondida de manera satisfactoria por otras industrias en las que el uso de blockchain está aterrizando. Sin embargo, blockchain4cities tiene una característica singular, un argumento adicional que muy pocos sectores comparten. Hay consenso en que blockchain permite transmitir información (valor) de manera segura sin necesidad de un tercero de confianza, sin necesidad de un intermediario. Esto produce ganancias en eficiencia para el conjunto de la industria, pero el agente desintermediado puede no estar muy contento con el cambio y ofrecer importantes resistencias a su implantación.

Este freno no tiene por qué existir en el mundo del blockchain4cities: el ayuntamiento es el agente desintermediado y su modelo de negocio no se ve en peligro. Los gestores públicos locales pueden ver como una placentera liberación el hecho de despojarse de esta intermediación, siempre que se mantengan en pie y firmes el resto de las promesas del blockchain4cities (transparencia, eficiencia, control, coordinación, seguridad, privacidad…).

En consecuencia, el blockchain4cities tiene el potencial para ser un modelo de gobernanza urbana holístico e integral, como un modelo alternativo al centralizado, basado en las SCP para, esta vez de manera descentralizada, gestionar de manera completa la ciudad, coordinando, integrando y controlando cómo los distintos servicios urbanos son entregados a cada uno de los ciudadanos de manera integral, pero sin comprometer su privacidad; con total eficiencia, pero, al mismo tiempo, con total transparencia, permitiendo a estos y a los gestores públicos tanto saber de manera transparente el origen y destino de cada recurso de la ciudad como poder participar en la determinación de ambos.