Social

Diálogo entre Arkano y Joaquín Araújo

Diálogo entre Arkano y Joaquín Araújo

El rapero Arkano tiene el récord Guinness por improvisar versos durante más de 24 horas. Dentro de su cabeza privilegiada hay infinidad de ideas que bullen con fuerza incontrolable. Nada mejor que usar su arte, y su popularidad masiva, para liberarlas y concienciar a las generaciones venideras de que hay que cambiar las cosas si queremos salvar el planeta. Y a nosotros mismos.

Joaquín Araújo ha plantado 25.000 árboles con sus propias manos. Justo el mismo número de días que lleva viviendo sobre la tierra. Solo pisa el medio urbano para presentar un libro, para ser entrevistado o para encuentros como este. El resto del tiempo lo pasa en su casa en mitad del campo extremeño, donde escribe acompañado de su mejor aliada: la naturaleza.

Arkano. Dices en tus redes que eres naturalista, periodista, agricultor… Evadido de la mezquindad que manda, emboscado de plantas y árboles, campesino que escribe libros, cineasta que prefiere hablar, intenta salvar al que le salva. ¿Cómo te podrías definir brevemente?

Joaquín Araújo. No podría. Sí te diré que el que se interna en el bosque es alguien que empieza a comprender. Es uno de los conceptos básicos de muchos de los grandes filósofos. Incluso entronca con el arte poético. María Zambrano dice: «Poeta es el hombre devorado por los espacios del bosque». En mi caso no es una metáfora, es una realidad. Yo decidí plantarme a mí mismo dentro de un bosque. Es lo que me ha permitido escribir, tener una especie de energía incombustible para intentar defender a los bosques.

Arkano. Has plantado miles de árboles. Lo tuyo es también de récord Guinness.

Joaquín Araújo: «El árbol es la principal víctima y el principal remedio del cambio climático»

Joaquín Araújo. Empecé a plantar árboles hace muchos años, porque el bosque ha publicado todos los libros de la historia. A mí me han publicado muchos, de modo que es como una deuda. Y el árbol es el mejor antídoto contra el cambio climático. Es la principal víctima, pero también el principal remedio. Tú, que también recitas versos, ¿crees que así se puede transformar la realidad?

Arkano. La cultura en general, y el rap en particular, pueden ayudar a generar esos cambios sociales tan urgentes. Al final, el arte configura el imaginario colectivo, y es lo que puede marcar un nuevo camino, y la perspectiva de que otra realidad sea posible. Si desde esta trinchera podemos abrir estos caminos, y los iluminamos, y los mostramos al mundo, claro que puede ayudar a traer esta nueva realidad que tanto necesitamos.

Joaquín Araújo. Yo creo que el arte es la máxima expresión de la inteligencia. En nuestro conocimiento, y en nuestras propias emociones empleadas para la transformación social, está la confluencia que señalas. Soy muy naturalista, tú muy urbano, pero un rap que hable de las injusticias del mundo tiene la misma fuerza que un poema, una canción o una obra tallada en madera.

Arkano. El rap, desde su concepción, es una música que nace de la protesta. Y hay una nueva generación de raperos que la reivindican. Porque ha habido una época en que ese espíritu se ha pervertido de alguna manera, y ha surgido otra línea de rap que, digamos, se iba de madre, y no tenía nada que ver con el activismo. El rap social es una herramienta muy útil, porque es una cultura, junto con la del hip hop, que conecta mucho con los jóvenes, y por eso puede ayudar a que este cambio del que hablamos sea posible.

Joaquín Araújo. ¿Crees que las nuevas generaciones lo harán mejor que las anteriores?

Arkano. Si hablamos de cambio climático, de sensibilización hacia el medio ambiente, tengo esperanza en las nuevas generaciones. Pero no olvidemos que el nivel de concienciación depende de la perspectiva. De aquí a cien años es muy posible que se hayan quedado anticuadas cosas que yo defiendo, frases que digo ahora en mis canciones. Si lo viéramos, diríamos: «Ostras, cuánto nos quedaba por crecer». Yo creo que lo importante es intentar que este ritmo de crecimiento de la conciencia social que están abanderando los jóvenes sea lo más rápido posible. Porque es un imperativo.

Joaquín Araújo y ArkanoJoaquín Araújo. Queda poco tiempo. Llevo unos meses con un grado de preocupación muy por encima del que he tenido a lo largo de decenios, porque los últimos informes de los grandes observatorios mundiales son más alarmantes que nunca. Hoy mismo, está circulando algo que es devastador. Lo voy a resumir: cuando yo empecé a dedicarme al activismo ecológico, en el mundo había el doble de vida que hoy. Y la mitad de seres humanos. Y las especies que quedan hoy las deberían ver los más jóvenes como su mayor tesoro. Hay que ver la frase «todavía estamos a tiempo» como a un ser vivo que también está en peligro de extinción. Ahí tienen un papel fundamental los medios de comunicación, el sistema educativo y, cómo no, las disciplinas artísticas.

Arkano. Los pactos medioambientales que marcaban un límite de dos grados de aumento de la temperatura global para este siglo ahora se han revelado insuficientes. Los expertos han dicho que hay que poner el límite en uno y medio. Y son objetivos que ni siquiera se estaban cumpliendo.

Joaquín Araújo. Ese es el mayor problema. Supongo que es por el ámbito geopolítico que nos toca vivir, pero, la semana pasada, un informe decía que, si no se produce un auténtico frenazo, una voluntad generalizada, y se cambia el modelo energético a la mayor velocidad posible, el Sáhara llegará al Cantábrico. La Península Ibérica es una de las grandes víctimas del cambio climático. Seríamos los primeros refugiados climáticos de Europa.

Arkano. Uno de los grandes peligros de todo esto es el movimiento negacionista. Que Donald Trump, que siempre ha negado el cambio climático, sea presidente del país más poderoso del mundo, porque lo han votado, demuestra que este tipo de mensajes aún pueden calar mucho hoy en la sociedad. Habría que preguntarse, por tanto, de dónde proceden los intereses para que este mensaje se lleve a cabo. Porque el cambio climático está asumido; a cualquiera que le preguntes, te dirá que, por supuesto, quiere combatirlo. La sensación es que toda la sociedad está de acuerdo. Por tanto, ¿en qué momento un ser humano empieza a defender mensajes contrarios a esto? Creo que los intereses que hay detrás son, fundamentalmente, económicos.

Joaquín Araújo. Los negacionistas no son ignorantes, al menos no del todo. Pero ponen por delante de la solidaridad sus increíbles beneficios, no ya solo con su misma especie, sino con la vida en sentido global, que es lo que está en juego. Porque nosotros somos solo una minúscula parte de lo que vive en este planeta. Por eso la naturaleza es tan importante: le pone los límites a esa codicia acumulativa que muchas veces acompaña al capitalismo.

Arkano. ¿Crees que el capitalismo, en alguna de sus formas, puede llegar a ser compatible con un modelo sostenible?

Joaquín Araújo. No lo tengo claro. Si hablamos del capitalismo psicológico, no ya del modelo económico, te diría que no. Porque es la mentalidad de un sentido común errático, del «esto es lo que hay», de «no se puede hacer más», y eso es muy peligroso para el medio ambiente. Es una perversión intelectual. ¿Qué nos queda? La rebeldía, que es lo que nos rescata de estas cosas. La tuya, la mía. Porque el problema es cuando el capitalismo se apropia de todo. Se apropió del rock, que cuando empezó era abominado por las clases acomodadas. Y ahora empieza a apropiarse de algunos mensajes verdes, de la ecología. La «economía circular» se usa demasiado a la ligera en algunos ámbitos.

Arkano: «Todas las luchas sociales son importantes, pero solo en esta nos enfrentamos a algo que puede ser irreversible»

Arkano. Yo creo que, hoy, las ciudades son el principal agente del cambio. Hay medidas como el reciclaje, la economía circular, la reducción de tráfico, etcétera, que están germinándose en las ciudades. Pero, aunque es necesario aplicar todas estas medidas, antes de eso, a mi juicio, hay un trabajo previo: concienciar. En las escuelas, desde la cultura, a todos los niveles. Y nos corre especial prisa esa concienciación, porque todas las luchas sociales son importantes, pero esta es la única en la que nos enfrentamos a algo que puede ser irreversible. La falta de concienciación es lo
que provoca lo que está pasando ahora con las medidas para reducir el tráfico: la gente no lo entiende, a muchos les parece un capricho de la modernidad, una tontería, algo molesto. ¿Cómo se puede tener una visión tan cortoplacista de priorizar ir al trabajo en coche para llegar antes? ¿Y qué pasa con el planeta? ¿Es que no quieren un mundo mejor para sus hijos? Pero pienso, por otro lado, que no se puede culpar a esa gente, porque simplemente no tuvieron esa información. Por eso es tan importante concienciar a las nuevas generaciones. Pero siempre desde al amor, no desde
la confrontación.

Joaquín Araújo. Pues hagámoslo. Te propongo empezar un verso de uno de mis poemas, y que tú lo termines haciendo algo en lo que eres experto: improvisar.

Arkano. Me parece bien.

Joaquín Araújo. No olvidemos/ que respiramos/ el alma verde de los árboles…

Arkano. … No debemos olvidar/ debemos ser sinceros/ porque para aprender a olvidar hay que recordar primero. / Por eso a la naturaleza le doy la bienvenida/ cuando hay más seres humanos, encontramos menos vida./ Lo que buscamos los seres humanos/ es una versión de éxito distorsionado/ de modo que, cuando parezca que nos quedan menos opciones/ digamos «no» a ese éxito, y sí a nuestras emociones.