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Llegar a los jóvenes: el gran reto del periodismo ambiental

Llegar a los jóvenes: el gran reto del periodismo ambiental

El cambio climático es, sin duda, el gran desafío al que se enfrenta nuestra sociedad. Recientemente, la ONU ha difundido su sexto informe sobre Perspectivas del Medio Ambiente Mundial (GEO, por sus siglas en inglés), en el que apremia a los gobernantes a actuar para cumplir los acuerdos alcanzados en la cumbre de París en 2015. Estamos en un momento decisivo en el que el mundo ha de pasar de las palabras a los hechos, tomando las medidas necesarias para asegurar un futuro sostenible, bajo en emisiones de gases de efecto invernadero.

Los jóvenes son actores clave en este proceso de cambio. No resulta fácil que los más mayores modifiquen radicalmente sus hábitos de vida, por mucho que los expertos alerten sobre la necesidad de llevar a cabo un giro radical. Pero los jóvenes sí pueden acometer esa transformación. Ellos son quienes gobernarán el mundo en el futuro y quienes sufrirán en mayor medida las consecuencias de este proceso de cambio global.

«Muchos jóvenes consideran que los mayores estamos poniendo en peligro su futuro, y no están dispuestos a consentirlo»

Afortunadamente, los jóvenes son conscientes de su responsabilidad ambiental. Como demuestra el movimiento Fridays for Future, iniciado por la adolescente sueca Greta Thunberg, muchos jóvenes consideran que los mayores estamos poniendo en peligro su futuro. Y no están dispuestos a consentirlo. Existe, por tanto, el caldo de cultivo adecuado para promover el cambio hacia la sostenibilidad.

Pero en ese proceso de cambio hay un catalizador necesario: la información ambiental. Tradicionalmente, los periodistas han ocupado un lugar privilegiado, sirviendo de intermediarios entre las fuentes –científicos, activistas, políticos–, y el público. Sin embargo, el desarrollo de internet ha propiciado un entorno cambiante, en el que se establecen flujos de comunicación multidireccionales y cada vez más complejos.

En este contexto, muchos ciudadanos, especialmente los jóvenes, han ido dejando de lado los medios tradicionales para informarse sobre el medio ambiente y el desarrollo sostenible a través de los nuevos canales digitales, entre los cuales las redes sociales han cobrado un gran peso específico. En España, según la más reciente Encuesta sobre Percepción Social de la Ciencia, realizada en 2018 por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), entre los menores de 25 años, las redes sociales y los vídeos son la principal fuente de información sobre cuestiones científicas –incluidas las ciencias ambientales–, muy por delante de las otras fuentes, como los diarios digitales.

Pero, al contrario de lo que sucedía en los medios tradicionales, en las redes sociales y los vídeos online no existe, en principio, ninguna supervisión editorial que garantice la calidad de la información ni el rigor del contenido científico que se publica. Así que los jóvenes están especialmente expuestos a noticias falsas, información seudocientífica y bulos de todo tipo.

Por eso, resulta crucial que los periodistas ambientales consigan trasladar hasta los jóvenes información ambiental de calidad, con datos precisos, contrastados y rigurosos. Este tipo de información es el único fertilizante que hará posible que esa semilla que ya existe en los jóvenes consiga germinar. Solo así será posible que los jóvenes promuevan el cambio que necesita nuestro frágil planeta azul.