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Vaciar el océano de basura

Vaciar el océano de basura

En sus diálogos, Platón habla de la Atlántida como un continente desconocido, ubicado en mitad del charco, que tuvo una potencia militar tan inmensa que solamente Atenas pudo frenarla. Entonces, una catástrofe desconocida acabó con la isla y con sus habitantes, ejército y rivales incluidos. Milenios después, en el océano Pacífico, existe –esta vez con pruebas más allá de los mitos– un enclave menos idílico pero con igual poder destructor que el que hubieron de tener los aguerridos soldados de la Atlántida. La llamada «isla plástica» del Pacífico, situada entre las costas de Hawái y California, equivale ya al tamaño de Francia, España y Alemania juntas.

Esta isla es, simplemente, la materialización física de un dato aterrador: según estima la ONU, cada 2,6 kilómetros cuadrados del océano Pacífico contienen una media de 46.000 piezas de plástico. Algunas flotan, pero algo más del 70% terminan depositadas en el fondo, con el consecuente impacto para la biodiversidad marina. Aunque no pueda verse en fotografías o con radares –la mayor parte de estos residuos son microplásticos, de un tamaño más pequeño que un grano de arroz y extremadamente difíciles de limpiar–, esta isla tóxica es el ejemplo extremo de la amenaza que supone el plástico para los ecosistemas marinos de todo el mundo.

Limpiar los océanos de plástico se ha convertido, más que en un deber, en una obligación si queremos preservar la biodiversidad y evitar las graves consecuencias que la presencia del plástico tendrá, también, en la salud humana. Por ello, Ecoembes y Fundación Ecoalf pusieron en marcha el proyecto Upcycling the Oceans para recoger los residuos marinos y reutilizarlos en otros sectores (en concreto, convertirlos en hilo para fabricar tejidos) y concienciar a la sociedad de la gravedad de tirar los residuos a los entornos naturales: el 80% de los ocho millones de toneladas de plástico que terminan en el mar procede del entorno terrestre, y, de esa cifra, la mayoría generado por la actividad de los seres humanos.

Upcycling the oceans recogió 140 toneladas de residuos de los fondos marinos en 2018

Desde que esta iniciativa echó a andar, ambas entidades –junto con la colaboración inestimable de los pescadores– han conseguido mejorar sus datos cada año. Solo en 2018, lograron sacar 140 toneladas de residuos de los fondos marinos. Un ejército de limpieza formado por 2.534 pescadores de 550 barcos pesqueros de arrastre localizados en 37 puertos pesqueros de Galicia, Cataluña, Comunidad Valenciana, Andalucía y Región de Murcia fue el responsable de la hazaña.

«Como organización medioambiental que somos, tenemos un enorme compromiso con el planeta, por eso no podíamos quedarnos indiferentes ante un problema tan grave como la acumulación de basura en mares y océanos. Hoy podemos decir con orgullo que hemos creado una iniciativa pionera en el mundo con el objetivo de recuperar los residuos que nunca debieron acabar en el mar, y reciclarlos dándoles una segunda vida», explica Nieves Rey, directora de comunicación de Ecoembes, que ha elogiado el papel de los pescadores, «los auténticos héroes del mar».

La labor de los pescadores es fundamental, ya que son ellos los que comienzan el proceso de Upcycling the Oceans: ellos se ocupan de guardar los residuos que se encuentran en las redes y, cuando llegan a puerto, depositarlos en los contenedores que el proyecto les acerca. Después, estos desechos se transportan, clasifican y reciclan. En concreto, el plástico PET se trata para poder obtener granza que permite la elaboración del hilo con el que se fabrican las prendas textiles que confecciona la empresa de moda sostenible Ecoalf, que elabora productos de alta calidad con las mismas propiedades técnicas y diseño que los productos no reciclados. Hace unos meses, la marca lanzó las zapatillas ‘Ocean Waste’, fabricadas a partir del plástico equivalente a unas cinco botellas extraídas del fondo del Mediterráneo.

«Estamos muy contentos con la evolución que ha tenido el proyecto en estos años. En 2015 arrancamos en 9 puertos y a día de hoy, gracias al compromiso del sector pesquero tenemos una red consolidada de casi 40 puertos en España que hasta ahora ha recuperado más de 330 toneladas de basura del fondo del mar. Nuestro objetivo no es sólo extraer la basura que está destrozando los ecosistemas marinos sino demostrar que es posible darles una segunda vida convirtiéndolos en productos de alta calidad y duraderos», afirma Javier Goyeneche, presidente de la Fundación Ecoalf. Camisetas, vestidos o anoraks son algunas de las prendas que con este proceso pasan de contaminar el mar azul a llenar un armario más verde.