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La amenaza de las especies invasoras

La amenaza de las especies invasoras

Estos animales y plantas son la segunda causa de pérdida de biodiversidad en el mundo y amenazan, a diario, nuestros ecosistemas. No solo impactan en el medioambiente, también en nuestra salud y en la economía: la Unión Europea invierte 12.500 millones de euros al año en su gestión y control.

La Península Ibérica está considerada una de las «zonas calientes» de la bioinvasión a nivel mundial, es decir, alrededor de doscientas especies exóticas invasoras viven en nuestros ecosistemas acuáticos. Esta cifra aumenta en dos o tres ejemplares nuevos cada año. Pero ¿qué supone esto para las especies que estaban aquí antes? WWF define las especies exóticas invasoras como aquellas «foráneas introducidas de forma artificial, accidental o intencionadamente y que, después de cierto tiempo, consiguen adaptarse al medio y colonizarlo». Durante todo este proceso, las especies autóctonas son desplazadas o, en el peor de los escenarios, mueren y acaban desapareciendo hasta la extinción por culpa de la depredación, la competencia por el alimento, la modificación de los hábitats, la hibridación con las invasoras o la transmisión de enfermedades y parásitos.

Las especies invasoras son, según la ONU, la segunda causa de pérdida de biodiversidad en el mundo. En Europa, una de cada tres especies autóctonas está en peligro de extinción por esta amenaza. De las 12.000 especies exóticas que reconoce la Unión Europea, el 15% son invasoras, lo que supone un gasto anual de 12.500 millones de euros para su gestión. Además, en España suponen la destrucción de los parques nacionales, donde ya se han infiltrado provocando la degradación de algunas especies.

Las especies invasoras son, según la ONU, la segunda causa de pérdida de biodiversidad en el mundo

Algunas de estas especies invasoras acaban en nuestro territorio de la mano del ser humano, que las introduce deliberadamente, o de manera fortuita. Además, el incremento de la temperatura facilita la dispersión de las especies exóticas, como la avispa asiática o el mosquito tigre, que en verano se extiende por muchas zonas de España provocando grandes riesgos para la salud de las personas a las que pica. Sin duda, existen muchos ejemplos de especies de este tipo, pero uno de los más característicos es el mejillón cebra —originario de los mares Aral, Negro y Caspio—, que llegó a la cuenca del Ebro encaramado en los cascos de los barcos. Según el Ministerio para la Transición Ecológica, las pérdidas económicas asociadas a especies como este molusco superan los 1.600 millones de euros. En el río Guadiana, por ejemplo, el intento de frenar la expansión del camalote o jacinto de agua ha supuesto, desde 2014, una inversión de 40 millones de euros.

Desde las instituciones públicas son conscientes del peligro que estos animales y plantas entrañan. Además, el Gobierno considera que las especies exóticas invasoras suponen «una triple amenaza» ya que provocan una pérdida de biodiversidad, un amplio impacto socioeconómico y perjuicios en la salud.