Tu entorno

Anna Traveset: “Necesitamos conocer la importancia de mantener nuestros ecosistemas ‘sanos’ para vivir mejor”

Anna Traveset: “Necesitamos conocer la importancia de mantener nuestros ecosistemas ‘sanos’ para vivir mejor”

Anna Traveset, profesora de Investigación del CSIC y del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (CSIC-UIB)

¿Se puede cuantificar económicamente la biodiversidad?

Sin duda alguna se puede cuantificar y, de hecho, ya se está haciendo. La valoración económica de la biodiversidad y de los servicios de los ecosistemas es especialmente útil para garantizar que los procesos de toma de decisiones por parte de las administraciones incorporen el valor de los servicios de los ecosistemas.

En una población cada vez más urbana, ¿cómo se puede transmitir el mensaje de que la biodiversidad es de importancia vital?

¡Falta muchísima educación ambiental! La gente necesita conocer la importancia de mantener nuestros ecosistemas ‘sanos’ para vivir mejor, con mejor salud y para tener un mayor bienestar humano. Y ese conocimiento comienza, sin duda, en las escuelas. Es crucial mostrar a los más pequeños que hay que respetar la naturaleza, inculcarles que nosotros somos una especie más en esta casa llamada Tierra. Tenemos la gran responsabilidad de cuidar y mimar nuestro entorno porque, con la tecnología, nos hemos convertido en la única especie que puede destruir el planeta. Es muy esperanzador ver cómo últimamente los jóvenes se están movilizando para pedir a los políticos actuales que tomen medidas para luchar contra el cambio climático porque esto va en serio, y ellos lo saben.

¿De qué manera nos está afectando la pérdida de especies?

Estamos perdiendo especies a un ritmo muy acelerado, muchísimo mayor al ritmo natural. De hecho, los científicos se refieren ya a la Sexta Gran Extinción de especies en el planeta. A diferencia de las otras, ésta no es debida a causas naturales, si no a las actividades humanas. Podríamos considerarnos el ‘nuevo meteorito’ que le ha caído a la Tierra. Hemos entrado en una nueva era llamada Antropoceno, en la que la humanidad está dejando una huella muy negativa a escala planetaria.  Aunque no me gusta demasiado usar la palabra ‘patrimonio’ al referirme a la naturaleza, porque lleva implícita que es algo ‘nuestro’, es una realidad que estamos perdiendo este ‘Patrimonio Natural’ y con él, todos los servicios que nos aporta, incluidos muchos servicios sociales.

Una de las pérdidas más significativas es el caso de las abejas, ¿qué está pasando?

Debido a un montón de factores como el uso intensivo de herbicidas y pesticidas o el trasvase de especies de un sitio a otro del planeta, que lleva consigo el problema de las invasiones biológicas (léase, plagas en este caso), se están perdiendo muchísimas especies polinizadoras.  Es muy importante tener en cuenta que no sólo está viéndose afectada la abeja de la miel, o sea la abeja domesticada por los humanos, si no que se están perdiendo muchísimas otras especies de abejas (en el mundo hay unas 20.000). Para muchos cultivos, una alta diversidad de especies de abejas es necesaria para mantener una gran y mejor producción de frutos y semillas.

¿Estamos a tiempo de revertir la situación?

Desde luego que, tomando medidas de forma urgente, sí podemos frenar mucho la pérdida de polinizadores. En Baleares se aprobó en 2018 por primera vez la Ley de Conservación de los Polinizadores. Ahora hay que implementar las medidas para que realmente se puedan conservar. Si se sigue empleando pesticidas sin ton ni son, especialmente los muy perjudiciales para las abejas (los neonicotinoides, principalmente), y se sigue destruyendo territorio natural, o se sigue permitiendo que entren especies exóticas sin ningún tipo de control en las fronteras de nuestras islas, entonces la aprobación de esa ley no sirve absolutamente para nada.

La introducción de especies invasoras es una de las causantes de la pérdida de biodiversidad, ¿se hacen suficientes controles para evitar su expansión?

Pues, desgraciadamente, no. La bioseguridad debería ser mucho más estricta de lo que es. La entrada, año tras año, de nuevas especies, como la Xylella, la plaga del boj, el cangrejo azul, el coatí, las culebras de herradura y de escalera, y un larguísimo etcétera, es síntoma de que no se realizan los controles suficientes. Para la entrada de muchos productos, como pueden ser las plantas ornamentales, hay que implementar cuarentenas que evitarían muchas de estas plagas.

¿Qué hacen las directrices europeas para conservar la biodiversidad?

En 2001, la Unión Europea se planteó́ el ambicioso objetivo de detener la pérdida de biodiversidad para 2010. A nivel comunitario, el marco político ha mejorado. Se han hecho importantes progresos y existen indicios de que las tasas de pérdida están empezando a disminuir. Sin embargo, el ritmo de cambio y el avance de la puesta en marcha han sido hasta ahora insuficientes y desde luego el objetivo no se alcanzó en 2010 ni se habrá alcanzado en 2020… y me temo que, a este paso, tampoco en 2030. Según la Evaluación de Ecosistemas del Milenio, los ecosistemas europeos han sufrido una fragmentación mayor provocada por el hombre que en cualquier otro continente.

El Plan de Acción para la conservación de la biodiversidad europea propone la plena integración de la biodiversidad en todos los demás ámbitos políticos de la UE, desde las políticas de desarrollo territorial y rural hasta la pesca y la cooperación al desarrollo. La colaboración de todos es esencial. El Plan de Acción reconoce que el cambio solo será́ posible si los Estados miembros y todos los sectores de la sociedad comparten la responsabilidad de su ejecución.

Si hay algo que está claro es que estamos perdiendo especies a un ritmo mucho más rápido del que podemos obtener conocimiento sobre ellas. Y lo que es peor, la gran mayoría de gente no es consciente de cuánta biodiversidad se está perdiendo. Cuando se dé cuenta, será ya demasiado tarde.