Innovación

Las baterías del futuro

Las baterías del futuro

El último año se generaron cerca de 50 millones de toneladas métricas de residuos electrónicos o, lo que es lo mismo, 4.500 torres Eiffel, según el Observatorio mundial de los residuos electrónicos. Gran parte de estos desperdicios corresponde a móviles y ordenadores, cuyos componentes son muy contaminantes si no se gestionan de forma adecuada. Científicos de diversas partes del mundo ya están trabajando para dar con las baterías del futuro: sostenibles y duraderas.

La cultura de consumo actual y la tendencia imperante de acceso a la información inmediata a través de dispositivos digitales portátiles como móviles o tablets han propiciado que el volumen de residuos electrónicos crezca de manera alarmante. La vida media de un teléfono móvil en España no llega a los dos años –20,5 meses siendo exactos– según datos de Kantar.

A las elevadas cifras de basuras generadas se suma la falta de medidas de seguridad empleadas en su tratamiento y eliminación, mediante incineración al aire libre o arrojándolos a vertederos que, según el citado informe, «plantea graves problemas para la salud, debido a que contienen componentes peligrosos, contaminan el aire, el agua y el suelo». Entre estos componentes peligrosos, sobre todo en las baterías y pantallas, se encuentran sustancias potencialmente tóxicas como el litio, el óxido de plomo, el cobre o el cadmio. Si ya de por sí el tratamiento de estas basuras es delicado, el Observatorio advierte también de las bajas tasas de reciclaje registradas: «A nivel mundial, solo constan como recuperadas y recicladas 8,9 toneladas métricas de residuos electrónicos, lo que corresponde al 20% del total».

«A nivel mundial, solo se recuperan y reciclan el 20% de los residuos electrónicos»

En un mundo amenazado por el cambio climático no es posible acumular más contaminantes que contribuyen al deterioro del ya maltrecho medioambiente. Como los aparatos electrónicos forman parte de nuestro día a día y renunciar a ellos parece algo bastante improbable, la solución pasa por utilizar componentes que sean más duraderos y, por tanto, no sea necesario desecharlos con tanta frecuencia. Es aquí donde entra en el juego el grafeno, «un material que puede ser la sustancia más sorprendente y versátil disponible para la humanidad», explican desde Graphene Flagship, un proyecto de la Comisión Europea que cuenta con un presupuesto de 1.000 millones de euros para investigar las posibilidades de este material.

El grafeno es un cristal atómico bidimensional formado por átomos de carbono dispuestos en una red hexagonal cien veces más fuerte que el acero y, sin embargo, cinco veces más ligero que el aluminio que podría producir baterías más potentes, eficientes, duraderas y sostenibles. Puede sonar a ciencia ficción, pero lo cierto es que cuatro compañías asociadas a Graphene Flagship presentaron prototipos y productos comerciales en la pasada edición del Mobile World Congress de Barcelona.

El grafeno podría producir baterías más potentes, eficientes, duraderas y sostenibles

La esperanza de desarrollar baterías más sostenibles no se limita a este material casi milagroso. Científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) han desarrollado un sistema para cargar dispositivos electrónicos a través de señales Wifi sin necesidad de cables ni consumo energético adicional. Todavía se trata de un prototipo y de momento solo ha sido capaz de encender una pantalla, pero no de cargar un móvil por completo.

Ya sea mediante la utilización de materiales nuevos como el grafeno o de revolucionarios sistemas de carga, desarrollar baterías más sostenibles y reducir la cantidad de residuos electrónicos es una necesidad imperante para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), sobre todo, los relativos a la protección del medioambiente y la salud.