Economía circular

El ciclo del reciclaje empieza en la mente

El ciclo del reciclaje empieza en la mente

Cuando un ciudadano separa los envases de plástico, latas y briks en el contenedor amarillo y los envases de cartón y papel en el azul, la maquinaria de la cadena de reciclaje se pone en marcha. Así, la responsabilidad de que envases, botellas, cartones y otros residuos tengan una nueva vida recae, en su origen, en los consumidores. Y es que reciclar empieza en la mente de cada uno: sin la elección consciente de tirar cada residuo en su contenedor correspondiente, el resto de las acciones que integran el ciclo carecen de sentido. No obstante, que el proceso sea un éxito no depende únicamente de los ciudadanos: en él hay implicados más actores en las distintas fases del ciclo.

Que el reciclaje sea un éxito no depende únicamente de los ciudadanos, también de todos los actores implicados en las diferentes fases del ciclo.

A la toma de conciencia por parte de los ciudadanos y su decisión de separar los residuos en los contenedores correspondientes le sigue el proceso de recogida. Esta segunda fase está en manos de las Administraciones Públicas, que son las encargadas de gestionar la instalación y recogida de los contenedores y su posterior transporte a las plantas de selección, donde tendrá lugar una tercera fase: la separación de los envases procedentes del contenedor amarillo en función de los materiales por los que están compuestos. Los envases depositados en el contenedor azul (cartón y papel) no necesitan pasar por la planta de selección y se trasladan directamente a la empresa recicladora, donde se realiza la cuarta fase del proceso: el tratamiento de los residuos para su conversión en nueva materia prima útil.

Pero, además de reciclar, hay otro aspecto fundamental en el ciclo del reciclaje: el diseño de los envases o, mejor dicho, el ecodiseño. Es decir, aplicar medidas que hagan que los envases sean lo más sostenible posible. Aquí es donde el papel de las empresas es clave, ya que son ellas quienes implementan estas medidas, gracias a las cuales se han ahorrado 500.000 toneladas de materias primas en los últimos 20 años.

Solo con la colaboración e implicación de todos estos agentes es posible que el reciclaje de envases sea, hoy día, una realidad. Porque el reciclaje empieza en la mente, pero en la mente de todos.