Economía circular

Heladerías que se mojan por el clima

Heladerías que se mojan por el clima

El verano ya está aquí y ha llegado azotando Europa con una de las peores olas de calor que se recuerdan. Las temperaturas extremas hacen que queramos refrescarnos, encender los aires acondicionados o ventiladores, zambullirnos en una piscina —o playa, para los privilegiados que la tengan cerca— y merendar un helado. Pero, ¿te has parado a pensar que todas esas acciones pueden contribuir a que las temperaturas aumenten? El cambio climático es el culpable de que hayamos alcanzado —incluso superado— los 40 grados en junio. Cada gesto cuenta, cada pequeña iniciativa ayuda a que el planeta suspire (un poco) más aliviado. Por eso, es importante ser conscientes de lo que hacemos y, sobre todo, de qué y cómo consumimos.

Cada vez son más las empresas que se han vuelto especialmente sensibles al impacto que su actividad produce en el medioambiente. Conscientes de que los consumidores también buscan productos más sostenibles, muchas heladerías de España han sumado su voz y sus acciones a la lucha contra el cambio climático. Reducción del uso de plásticos, reutilización y compostado de productos, utilización de materias primas ecológicas y sostenibles, eliminación de residuos… Hemos seleccionado algunas iniciativas que sirven de (buen) ejemplo:

Helados zero waste

La primera heladería zero waste de Europa estará en Barcelona

La heladería barcelonesa Bodevici se diferenciaba, hasta el momento, por utilizar productos respetuosos con el medioambiente a la hora de elaborar sus helados artesanos, además de contar con materias primas de proximidad. Este verano, gracias a una campaña de crowfunding pionera en Europa, va a convertirse en la primera heladería sin residuos del continente. Para conseguirlo, implantará un sistema de lavado ecológico de toda su maquinaria y de los envases reutilizables en los que servirá los helados. Además, fabricará sus propios envases, completamente comestibles. Su gestión se basa en la reutilización y el reciclaje: nada se tira y, por tanto, no se desperdicia ni se generan residuos.

Cucharillas de bambú

La Heladería SoleLuna, en Chiclana de la Frontera, ha decidido dejar atrás los plásticos de sus cucharillas, tarrinas y pajitas, y los ha sustituido por un plástico BioBio que se biodegrada en entornos marinos y se puede compostar. Pero no son los únicos: las heladerías ecológicas han sido de las primeras en sumarse a esta iniciativa sin plásticos. Decenas de establecimientos en todo el país han reemplazado los utensilios que en los que sirven a sus clientes por envases de celulosa y cucharillas de bambú u otros materiales biodegradables.

De la piscina (sostenible) a las tapas (con conciencia)

El verano no son solo helados: también es época de vacaciones, de viajes y de terraceo. Para mantener nuestro espíritu «eco» vivo todo el año, podemos apostar por otras iniciativas alternativas que se preocupen por el clima. Existen, por ejemplo, las piscinas sostenibles, que dejan de lado el cloro y otros productos químicos que no solo son dañinos para el medioambiente, sino también para nuestra salud. En su lugar, utilizan plantas y piedra o arena, que forman un microecosistema encargado de depurar el agua como si de un estanque artificial se tratase.

El sector de la hostelería parece que, también, cada vez más está concienciado con la amenaza que supone el cambio climático. Por eso, desde la plataforma Hostelería #PorElClima se han propuesto reunir a los hosteleros más comprometidos con la sostenibilidad, la lucha contra los desperdicios y la economía circular para que sea más fácil organizar nuestras cenas o tapeos estivales. Un centenar de establecimientos se han adherido ya a la plataforma, que en su web ofrece un mapa interactivo para ponértelo más fácil.

Recuerda: este verano, piensa en el planeta.