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Viajes «verdes»: reciclando hasta en los lugares más insospechados

Viajes «verdes»: reciclando hasta en los lugares más insospechados

Cepillo de dientes, pijama, bikini y crema del sol, una chaqueta por si refresca, chanclas y ropa interior de sobra, botes pequeños que puedan pasar el control de líquidos del aeropuerto… Con la llegada del verano y de las vacaciones, las listas de imprescindibles para la tan esperada desconexión ya pueblan (¡por fin!) las mesillas de noche. Al cerrar la maleta, ese papel que aglutina las cosas que no se nos pueden olvidar irá al contenedor azul y los envoltorios de plástico de lo que hemos comprado para nuestro viaje, al amarillo. Según los últimos datos recogidos por Ecoembes, la separación de residuos es algo cada vez más habitual en los hogares: cada ciudadano recicló un 12,3% más de envases que el año anterior. La pregunta es: ¿por qué no incluir esa conciencia verde en el equipaje?

Dejando a un lado las numerosas alternativas para hacer turismo de forma sostenible —y que pasan por ser conscientes desde las emisiones del medio de transporte que empleamos a la apuesta por el comercio local de los lugares que visitamos—, el reciclaje también juega un papel fundamental para reducir nuestra huella ecológica cuando estamos de viaje. Aunque el mejor residuo es aquel que no se produce, gestionar correctamente los que se generan de forma inevitable es imprescindible para impulsar la economía circular en cualquier parte, o en cualquier medio: por tierra, mar… O aire.

El proyecto LIFE Zero Cabin Waste aspira a reciclar el 80% de los residuos generados a bordo de los aviones

Si tenemos en cuenta que cada año hay más de treinta millones de vuelos (o que once mil aviones cruzan el cielo de forma simultánea cada minuto), las aeronaves son un lugar idóneo para extender nuestros hábitos de reciclaje. Por eso, hace casi un año, Iberia, Ecoembes, Ferrovial Servicios, Gate Gourmet y ESCI-UPF lanzaron el programa LIFE Zero Cabin Waste para hacer los vuelos más sostenibles e impulsar el reciclaje a bordo. ¿Cómo? Con un nuevo modelo de gestión de residuos, que empieza por el empleo de carros compartimentados para separar los envases de plásticos, latas y briks y los envases de papel y cartón del resto de los residuos. Así se facilita que, al llegar a tierra, todos ellos puedan ser clasificados correctamente para que viajen a las plantas de tratamiento de residuos y poder darles una nueva vida.

Gracias a este proyecto conjunto —en el que se incide, además, en la trazabilidad de los desechos una vez salen del avión—, se aspira a que el 80% de los residuos generados a bordo de los vuelos sean recuperados a través de diferentes procesos de reciclado, compostaje o valorización energética, logrando así un beneficio directo para el medioambiente derivado del ahorro de materias primas y del uso eficiente de los recursos naturales, evitando la emisión de miles de toneladas de CO2 a la atmósfera cada año.

También puedes ir más allá y llevar el reciclaje en la maleta… Literalmente. Hace apenas unos meses, la marca de equipajes Samsonite presentó una nueva colección elaborada a partir de plástico reciclado: las carcasas exteriores de la edición S’Cure Eco Green Grey están elaboradas con propileno reciclado (PP) y el tejido interior procede de materiales reciclados de botellas (PET).

Pero el impulso del reciclaje no termina al aterrizar. Los hoteles, una gran fuente de residuos, cada vez apuestan más por separar los residuos dentro de instalaciones, algo que puede convertirse incluso en un reclamo para los turistas más concienciados. Por ejemplo, en 2015, el Gobierno de Canarias —en colaboración con Ecovidrio— lanzó el Programa Glasstar Hotels, una iniciativa pensada para reconocer el compromiso del sector hotelero insular con el reciclado de los envases de cristal y, de paso, con su trabajo por mantener lo más limpio posible el entorno natural del archipiélago.

Así, mientras tú desconectas y disfrutas de la playa y de la naturaleza, el planeta también se toma un respiro.