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La economía que necesita el mundo

La economía que necesita el mundo

La comunidad internacional parece estar volcada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y con los del Acuerdo de París de cambio climático. Sin embargo, la evaluación realizada hace unas semanas por las Naciones Unidas sobre el grado de cumplimiento de los ODS por los diferentes países y los estudios científicos sobre cambio climático nos indican que estamos muy lejos de alcanzar tan importantes metas.

La causa es clara. No podemos pretender solucionar problemas como la desigualdad, la contaminación de los océanos o el cambio climático mientras el mundo sigue funcionando con el mismo modelo económico que los ha provocado.

La buena noticia es que las denominadas nuevas economías –modelos como la economía circular, la economía del bien común, las B Corps, las empresas sociales, la banca ética, las finanzas sostenibles o la inversión de impacto, entre otros– ya son una realidad y están demostrando que existe otra manera de hacer economía. ¿Qué tienen en común todas estas propuestas? En el año 2017 representantes de todos estos modelos redactaron la Carta NESI de la nueva economía cuyo lema central nos dice que: «La nueva economía estará al servicio de las personas y el planeta». Esta sencilla frase lo cambia todo. Significa pasar de un modelo cuyo objetivo es la maximización de beneficios y que, por lo tanto, funciona con indicadores como el PIB para los países o el beneficio económico para las empresas –indicadores que no nos dicen nada sobre la calidad de vida de las personas o la salud del planeta– a otro en el que el objetivo es servir al bien común. De este modo, al estar la economía al servicio de las personas y del planeta, los objetivos de toda actividad económica pasan a estar alineados con los ODS y con los pactos globales sobre cambio climático.

«En todos los sectores productivos encontramos ejemplos de empresas con propósito que siguen las pautas de las nuevas economías y son exitosas en los mercados»

Es importante remarcar que esta nueva economía también genera beneficios económicos y es sostenible financieramente. En todos los sectores productivos podemos encontrar ejemplos de empresas con propósito que siguen las pautas de las nuevas economías y son exitosas en los mercados. En España, tenemos empresas de moda sostenible como Ecoalf, cuyo propósito es la limpieza de los océanos; empresas agroalimentarias como La Fagueda, cuyo propósito es la inserción laboral de colectivos vulnerables; despachos de arquitectos como Satt dedicados a la bioconstrucción y la promoción del cohousing; incluso en el sector financiero existen entidades de banca ética, plataformas de crowdfunding social como Goteo y fondos de inversión de impacto como Creas o La Bolsa Social.

La economía que necesita el mundo ya está entre nosotros. Cada vez hay más empresas (oferta) siguiendo las propuestas de las nuevas economías y también tenemos cada vez más consumidores conscientes (demanda) buscando productos y servicios alineados con sus valores de vida. ¿Qué más necesitamos? Políticas públicas alineadas con las nuevas economías, que premien a los consumidores y productores alineados con los objetivos globales.