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¿Nos quedamos sin peces?

¿Nos quedamos sin peces?

A lo largo de la historia, el mar ha sido considerado un proveedor infinito, una fuente de recursos inagotable. Y eso ha sido una irresponsabilidad por nuestra parte. La sobreexplotación pesquera ha dañado el sistema inmunológico de los océanos y ha puesto en riesgo la productividad: según el último informe presentado por la Organización para la Alimentación y la Agricultura de la ONU (FAO), los niveles de pesca crecen por encima de la capacidad de regeneración natural de las especies. Pero ahora hay también otro factor que, según datos difundidos por la ONU, disminuirá en un 12% el potencial de capturas marinas de aquí a 30 años: el cambio climático.

Un estudio sostiene que la cantidad de peces ha disminuido a medida que las temperaturas del mar han ido aumentando

Un reciente estudio publicado en la revista Science, que analiza la evolución de la pesca y de las temperaturas desde 1930, indica que ha habido un progresivo descenso de la cantidad de peces en el mar a medida que su temperatura media ha ido aumentando. Aunque es cierto que a grandes rasgos, la temperatura global ha subido un grado desde la revolución industrial, el informe indica que hay muchas especies de peces -un 8%-, que no están logrando adaptarse al nuevo entorno. Además, este cambio también está provocando la entrada de especies invasoras y bacterias marinas que pueden favorecen el colapso de las especies ya existentes. Por el momento, según el trabajo, las pérdidas de peces se han registrado de manera desigual, siendo el Mar de Japón, el Mar del Norte y también el Mediterráneo los más afectados.

De aquí a final de siglo la biomasa marina podría reducirse un 17%

Las perspectivas de futuro no son precisamente halagüeñas. De seguir con los ritmos actuales de emisiones de gases de efecto invernadero -los principales causantes del calentamiento global-, la temperatura del mar (y de todo el planeta en general) podría aumentar hasta convertir los océanos en un lugar sin vida marina. Sin ir más lejos, según un estudio internacional en el que han participado investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, de aquí a finales de siglo la biomasa marina podría reducirse un 17%.

Así, quedarse sin peces en el mar es una pesadilla que podría llegar a ser muy real. Y es que la desaparición de estos animales no solo alteraría el ciclo de la naturaleza, sino que también afectaría negativamente en la vida de esas 820 millones de personas que se calcula que viven y se alimentan gracias al sector de la pesca.

Con los datos actuales bajo el brazo, parece evidente que las cifras van en la dirección contraria a lo que marca el 14º Objetivo de Desarrollo Sostenible de la ONU que busca conservar y utilizar de forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos. Por tanto, según se extrae de las conclusiones de la investigación en la que participa el CSIC, reducir la sobrepesca de poco servirá si siguen aumentando las temperaturas. El único camino a seguir es el de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, frenar el cambio climático y garantizar así que los peces permanezcan donde hasta ahora: en el mar.