Innovación

Lana de roca, ¿el nuevo material sostenible?

Lana de roca, ¿el nuevo material sostenible?

En 2020 los estados miembros de la Unión Europea en su conjunto deberían ser capaces de ahorrar un 20% de la energía primaria que utilizan, pero la Agencia Internacional de la Energía (IEA) estima que casi el 97% de los edificios de Europa necesitan una rehabilitación parcial o profunda para alcanzar los objetivos de sostenibilidad marcados por la UE. En los últimos años han proliferado los planes de remodelación de edificios en las ciudades en un intento de reducir las emisiones de carbono que proceden de estos, que ascienden a alrededor de un 40% del total. De ellas, aproximadamente el 24% se origina en viviendas y el resto, en inmuebles comerciales. Además, la demanda energética se podría incrementar hasta un 27% antes de 2040 según la IEA. El problema radica en que esta cifra podría doblarse si no se incluye la eficiencia energética en los planes de remodelación y rehabilitación de las ciudades. En España, más del 50% de las viviendas construidas data de 1980, es decir, de antes de que la sostenibilidad fuese una prioridad en las grandes urbes. Se cree que la rehabilitación energética de estos edificios reduciría –potencialmente– un 80% la demanda de energía.

Esta lana mineral, resistente al fuego y a la humedad, funciona como aislamiento térmico y acústico

«Los edificios ofrecen un potencial de reducción de emisiones de carbono mucho más rentable que cualquier otro sector. Europa, por ejemplo, podría ahorrar 22.000 millones de euros usando, entre otros productos, el aislamiento de lana de roca para ahorrar energía y, por lo tanto, reducir las emisiones de CO2», afirma Albert Grau, Public Affairs Officer de Rockwool Peninsular, una de las primeras empresas en introducir a nivel mundial hace sesenta años un aislante de construcción que, ahora, se ha convertido en sinónimo de sostenibilidad: la lana de roca. Rockwool produce esta lana mineral, resistente al fuego y a la humedad, que funciona como aislamiento térmico y acústico, compuesta por un 98% de basalto –una roca volcánica muy fácil de encontrar en la superficie terrestre– y un 2% de aglutinantes.

Al provenir de una roca natural, este material de construcción es 100% reciclable

La fabricación de lana de roca consiste en licuar la piedra en un horno a una temperatura que puede llegar a alcanzar los 1650ºC hasta convertirla en una especie de magma que, posteriormente, se transforma en fibras gracias a un proceso de centrifugado. El producto final, además, suele contener entre un 70% o 90% de material reciclado y, al no degradarse con el paso del tiempo, su vida útil es tan larga como la de un edificio –hasta 50 años–. Al tratarse de una roca natural 100% reciclable se considera un elemento arquitectónico sostenible que se puede reincorporar en su totalidad al ciclo productivo sin ningún tipo de dificultad, integrándose dentro de la economía circular.

Desde Rockwool aseguran que, a diferencia de otros productos utilizados en la construcción, la utilización de lana de roca permite ahorrar más energía y CO2 que los emitidos durante su producción. Además, el 98% que genera la empresa durante la fabricación se reciclan, tratan en circuito cerrado las aguas pluviales que utilizan para que no vuelvan contaminadas a su medio natural y evitan utilizar combustibles fósiles en todo el proceso.