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La Posidonia, el tesoro del Mediterráneo

La Posidonia, el tesoro del Mediterráneo

Cuentan las antiguas leyendas griegas que Posidonia nació fruto del amor entre Poseidón, dios de los mares, y Halia, una ninfa marina. Posidonia era mitad diosa y mitad ninfa, y tras la muerte de su madre, asumió la labor de poblar el océano de una planta que se convertiría en el tesoro de nuestros mares. En su honor, la llamarían Posidonia. Esta bella historia, que se relata de una manera preciosa en el libro Posidonia y el mar, de Pedro S. Castillo, muestra la importancia de las plantas marinas en nuestros mares.

Sin la Posidonia, el mar Mediterráneo sería otro. La Posidonia oceánica, endémica del Mediterráneo, representa uno de sus valores naturales más importantes. Es una planta superior, por lo que a diferencia de las algas dispone de hojas, tallo y raíces además de flores y frutos. Su presencia en las costas dota de funciones y servicios al ecosistema que las hacen realmente valiosas, pudiendo denominarlas como tesoros sumergidos. Para entender mejor estas funciones ecológicas, podríamos asemejarlas, al igual que en el relato inspirado en la mitología, a los antiguos poderes de la diosa Posidonia. Ella tenía el poder defender las playas, ya que estas plantas protegen de la erosión costera; En la mitología griega, la Posidonia representaba a una mujer heroica, capaz de mantener el equilibrio del océano. De esta manera, estas plantas marinas son actualmente grandes luchadoras contra el cambio climático, ya que producen grandes cantidades oxígeno, además de enterrar CO2 en sus sedimentos durante miles de años, actuando como sumidero de carbono. Además, un dato curioso es que esta planta marina está considerada como el organismo colonial más grande y longevo del mundo. Las praderas de Posidonia se consideran también como oasis de biodiversidad, ya que albergan una gran cantidad de especies marinas como peces, crustáceos o moluscos, muchos de ellos de interés pesquero, por ser áreas de refugio, alimentación y puesta.

poseidonia del mediterraneo

El Mediterráneo, hogar de la Posidonia, es uno de los mares más contaminados y sobreexplotados del planeta

Sin embargo, el Mediterráneo, hogar de la Posidonia, es uno de los mares más contaminados y sobreexplotados del planeta. Esto ha causado, por ejemplo, la reducción entre un 13% y un 38% de la extensión de praderas de Posidonia oceanica desde el año 1960. Algunas de sus amenazas actuales son el aporte de nutrientes de aguas residuales que provoca el fenómeno denominado eutrofización, reduciendo los niveles de oxígeno y luz en estas plantas. También las decenas y centenares de barcos que fondean sobre esta especie única. Por ejemplo, durante el verano de 2018, se obligó a más de mil barcos a mover sus anclas que estaban sobre Posidonia alrededor de las islas de Formentera e Ibiza. Por otro lado, el Mediterráneo se calienta. De hecho, se ha detectado períodos en los que la temperatura no baja de los 29ºC entre los 15 y 20 metros desde hace 4 años atrás. Para la Posidonia, ya amenazada por los fondeos y por los vertidos de aguas residuales, las elevadas temperaturas incrementan los efectos negativos para su supervivencia.

¿Cuál es la solución frente a tantas amenazas?

Seguramente no haya una única medida, pero posiblemente una de las claves para proteger y recuperar la Posidonia pasa por la protección de amplias áreas marinas, la gestión adecuada a través de la información científica y la actuación consciente y responsable de nuestras decisiones y acciones en nuestro día a día. Y la para ello, los expertos requerimos de la divulgación como una poderosa herramienta para concienciar, enseñar y transmitir el valor de estos ecosistemas de praderas marinas y la necesidad de actuar. Estamos a tiempo pero también a contrarreloj para salvar al tesoro sumergido del Mediterráneo.