Innovación

Airlite: la pintura natural que depura el aire

Airlite: la pintura natural que depura el aire

«La lentitud del cambio climático es un cuento de hadas tan pernicioso quizá como el que afirma que no se está produciendo en absoluto», escribe David Wallace-Wells en su libro El planeta inhóspito. Es inútil hablar del calentamiento global como un tema abstracto al que nos tendremos que enfrentar en un futuro más o menos lejano. Sus consecuencias ya son visibles y del todo conocidas, aunque algunos se empeñen en negarlas. Algunos expertos consideran la emergencia climática como un problema social y de salud pública sin precedentes: según la Organización Mundial de la Salud, se producen 3,1 millones de muertes prematuras al año fruto de la contaminación del aire en las zonas urbanas. Además, según la Agencia de Protección Ambiental Americana, alrededor del 80% de nuestras vidas tienen lugar dentro de edificios en los que el aire puede llegar a ser cien veces más tóxico que en el exterior.

Con esas cifras sobre la mesa, la innovación es indispensable para mejorar la calidad del aire que respiramos. La industria hace años que comenzó a poner su creatividad al servicio del bien común, creando ciudades inteligentes y sostenibles o contribuyendo a llenar nuestra geografía de pulmones verdes, en la que los jardines verticales o los purificadores de aire gigantes son cada vez más habituales. Pero, además de todas estas medidas, la tecnología ya se abre paso incluso en los lugares más insospechados. ¿Y si la pintura con la que cubrimos las paredes de nuestros hogares ayudase a purificar el aire de las ciudades? Airlite pone sobre la mesa una tecnología innovadora (en forma de pintura) que contribuye a mejorar la calidad del aire y, por ende, la vida de las personas.

Cien metros cuadrados de este tipo de pintura equivaldría a plantar una superficie similar de árboles y vegetación

Cien metros cuadrados de este tipo de pintura equivaldría –según la propia marca– a plantar una superficie similar de árboles y vegetación. Es más, en tan solo 12 horas, unos 5.000 metros cuadrados pintados con este material pueden llegar a eliminar las emisiones de 480 coches de gasolina y 354 coches diésel. Con su utilización, tanto en interiores como en fachadas, se podría eliminar hasta el 88,8% de las partículas nocivas que encontramos en el aire y que, al contacto con este material, se transforman en compuestos inertes inocuos para la salud. Airlite asegura también hacer desaparecer al 99% de las bacterias, prevenir la aparición de moho y repeler el polvo y la suciedad del ambiente. Además, neutraliza olores y puede llegar a reducir los costes de refrigeración de los edificios hasta un 50%.

Al tratarse de una pintura 100% natural y ecológica, no produce emisiones contaminantes como ocurre con otros esmaltados, reduciendo –por partida doble– su huella de carbono y la de los edificios en los que se emplea. Es más, sus propiedades ayudan a mitigar (y mejorar) alergias e, incluso, su uso extendido podría llegar a mejorar condiciones respiratorias derivadas de los altos niveles de contaminación. Algunas grandes ciudades como Londres, Milán o Ciudad de México están siendo pioneras a la hora de incorporar en algunas de sus construcciones materiales ecológicos y sostenibles como este tipo de pintura. El futuro dirá si su apuesta les ayuda a reducir sus emisiones a la atmósfera y les permiten eliminar la contaminación… a brochazos.