Especial COP25

Entre Greta y los océanos, continúan las negociaciones

Entre Greta y los océanos, continúan las negociaciones

No solo en la manifestación que se celebró ayer en Madrid, o en la rueda de prensa que concedió en la Casa Encendida, sino también en la misma Zona Azul de la COP. La llegada de Greta Thunberg significó un revuelo de activistas, medios de comunicación y delegados que trastocó las agendas durante un par de horas. Más allá del símbolo unipersonal que representa esta mujer, lo cierto es que los múltiples movimientos de jóvenes contra el cambio climático se han hecho notar con más fuerza en los 6 pabellones de Ifema que acogen la COP25. En dicha rueda de prensa, Thunberg ha dicho que “soy una mera activista climática, soy una pequeña parte de un gran movimiento. Espero de todo corazón que la COP25 llegue a algo concreto y que esto produzca más concienciación en la población y que los líderes políticos se den cuenta de la urgencia climática. Algunas personas quieren que todo siga como hasta ahora y le temen al cambio, y precisamente el cambio es lo que nosotros los jóvenes estamos trayendo”.

“Soy una mera activista climática, soy una pequeña parte de un gran movimiento»

Sin embargo, la atención también está en cómo transcurren las negociaciones de los casi 200 países que se dan cita en esta cumbre del cambio climático, de la cual nadie espera grandes avances, sólo los justos y necesarios. En Madrid hay que cumplir la hoja de ruta y seguir allanando el terreno para activar plenamente el Acuerdo de París en 2020, año en el que además los países firmantes del acuerdo han de renovar sus Declaraciones Voluntarias de Reducción de Emisiones (NDC) por dos motivos: primero, porque el propio Acuerdo de París indica que habrá dicha revisión cada cinco años (los actuales NDC son de 2015-2016) y porque la ciencia, expresada en los informes del IPCC, nos ha dicho alto y claro que los actuales compromisos no son suficientes (ni de lejos) para evitar que la temperatura aumente por encima de los dos grados durante el siglo XXI respecto a los niveles preindustriales. Recodad que ya ha aumentando en 1,1 grados a lo largo de los últimos dos siglos.

Greta Thunberg COP25

Fuentes cercanas a las negociaciones han reconocido que uno de los principales objetivos de esta COP25 es “allanar” el terreno de cara a la COP26 que se celebrará en Glasgow en aspectos técnicos que cierren el consenso en torno al Acuerdo de París aunque el llamado “libro de reglas” del Acuerdo ya fue aprobado en la COP24 de Katowice de 2014 (de hecho, con lo ya aprobado en la ciudad polaca el año pasado se puede implementar perfectamente el Acuerdo de parís de 2015).

Aún así, quedan aspectos importantes de los acuerdos multilaterales sobre cambio climático sobre los que se va avanzando en la cumbre de Madrid. Según las mencionadas fuentes, la cumbre va trascurriendo “en tiempo y forma”, lo que ya de por sí es todo un logro. Se espera que de Madrid salga una llamada a la acción para que los Estados miembros de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC-UNFCC) acepten ya mismo un compromiso firme en aumentar la ambición climática a la hora de aumentar sus compromisos en 2020. De hecho, la Unión Europea ya ha anunciado que aumentará del 40% al 55% su objetivo de reducción de sus emisiones para 2030.

Otro objetivo de la Cumbre, y muy especialmente de su presidencia chilena, es incorporar y visibilizar los avances que se están produciendo “más allá de las negociaciones oficiales”, refiriéndose a los cada vez mayores compromisos de la sociedad civil, organizaciones, empresas, etc. Por eso, el objetivo político que se persigue en esta COP se resume en dos ideas: ambición y acción. En otras palabras, cómo se hace la transferencia de lo que prevalece todavía basado en lo que establecía el Protocolo de Kyoto (aprobado en 1997 y todavía vigente) y lo que definirá el nuevo marco bajo el paraguas del Acuerdo de París a partir de 2020. Además, se está estudiando la posibilidad de crear una tasa a la transacción de los derechos de emisión, de manera que se pueda financiar el fondo de transición climática para los países más desfavorecidos.

«Es un mensaje de denuncia muy simple: necesitamos más, no podemos permitirnos más décadas perdidas, más años perdidos, más semanas perdidas»

En este sentido, Teresa Ribera, ministra de Transición Ecológica, ha comentado que “es una magnífica noticia que tengamos una movilización en favor por el clima en España como la que hemos visto estos días. Es un mensaje de denuncia muy simple: necesitamos más, no podemos permitirnos más décadas perdidas, más años perdidos, más semanas perdidas. Es un mensaje que invita a la acción de todo el mundo, donde los gobiernos tenemos una responsabilidad fundamental, la más importante, que es facilitar las cosas. Pero solos no se puede. Necesitamos apoyo social; necesitamos la integración de esa variable, más allá de lo que digan las normas o los ingenieros por razones técnicas o económicas, en el modo en el que consumimos o producimos, en lo que esperamos como ciudadanos, como consumidores, como votantes. Creo que por fin la manifestación de ayer pone de manifiesto hasta qué punto tenemos una convicción asentada que nos va a permitir ir mucho más deprisa y lograr que España sea una sociedad más justa social y ambientalmente”.

Greta Thunberg COP25

Artículo 6

El mayor reto de las negociaciones está en el ya famosos Artículo 6 del Acuerdo de París, que ha de regular los merados de carbono, y cuyos principales pilares se han de acordar en la COP25, especialmente lo referido a los puntos 6.2 sobre el comercio de derechos de emisiones y el 6.4 de mercados de desarrollo limpio. Los principales escollos están en la forma de contabilizar las transacciones de este mercado de carbono y avanzar en la transparencia y la fortaleza del sistema para saber con exactitud quién vende y quién compra derechos de emisión de carbono y evitar las dobles contabilidades. Además, hay que recordar que ya existen en muchos países y regiones del mundo (por ejemplo la Unión Europea) mercado de carbono en activo. La cuestión está ahora en hacer una transición ordenada entre lo ya existente y el nuevo marco de regulación de dicho mercado.

Otros aspectos que se están trabajando en las negociaciones son los sistemas de alerta temprana frente al cambio climático, el Plan de Acción de Género (busca más presencia de las mujeres en los órganos de decisión y, sorprendentemente, algunos países están poniendo el freno) y la ambición climática, algo que no está en la agenda oficial pero  que se exige desde sectores sociales y que conecta con la Agenda Global de Acción que se inició en la COP de Lima, siguió  en la de París y ha ido tomando fuerza en los últimos años, entre otros motivos por el empuje que tiene desde la Unión Europea. Esta Agenda Global de Acción agrupa, más allá de las negociaciones intergubernamentales, los compromisos de lucha contra el cambio climático de países, gobiernos regionales y federales, ciudades, empresas y agentes de la sociedad civil.

Por cierto que, aunque la delegación oficial de Estados Unidos es bastante exigua, ayer comenzaron una serie de comparecencias organizadas por el Centro de Acción Climática de EEUU con una delegación de más de 70 líderes estadounidenses de ciudades, Estados, empresas e instituciones locales.

El agua inunda la COP

Más allá del transcurso de las negociaciones oficiales, ayer fue el día que la COP dedicaba a los océanos. Por ello, se han celebrado numeras sesiones y conferencias sobre la importancia del agua en el Planeta en relación al estado de los océanos y de la gestión del agua. En una conferencia celebrada a primera hora, se debatieron los problemas que generan el impacto climático sobre el agua. Gonzalo Muñoz, Champion de la COP25, recalcó que hablar de agua y cambio climático es hablar de mitigación, pero también de adaptación, porque hay que analizar lo que ocurre desde un balance agua-carbono, dado que ambos elementos son claves para el equilibrio en el Planeta. El impacto del calentamiento global sobre el agua impide hacer una vida normal a millones de personas en el mundo, reduciendo las cosechas, degradando la biodiversidad y obligándoles a beber agua contaminada o en malas condiciones. A ello, según Gonzalo Muñoz, hay que añadir el incremento que se está produciendo en la población urbana, con el consiguiente aumento de la demanda de agua por parte de los entornos urbanos.

COP25

El Ministerio para la Transición Ecológica ha organizado en el pabellón de España una mesa redonda para debatir sobre el importante papel que juegan las Áreas Marinas Protegidas (AMP) para frenar los efectos del cambio climático. Entre los ponentes estaba Peter Thomson, enviado especial para el Océano de la Secretaría General de Naciones Unidas, que ha destacado que “las Áreas Marinas Protegidas son una buena parte de la solución para reducir la presión sobre el océano y una herramienta para proteger ecosistemas”.

En el Pabellón de España también se ha dedicado una sesión al agua y los Planes Nacionales de Adaptación. Estuvo moderada por Remi Parmentier, secretario de la organización “Because the Ocean initiavite, y contó con la participación de Valvanera Ulargui, directora general de la Oficina español de Cambio Climático, entre otros ponentes.

Como no podía ser de otro modo, el Pabellón del IPCC ha desarrollado varias sesiones basadas en el informe que se presentó hace unos meses “Cambio Climático, Océanos y Criosfera” (la criosfera ocupa sobre el 10% del Planeta formada por glaciares y mantos de nieve). Preocupan especialmente el deshielo del Ártico y el calentamiento del permafrost (extensiones de tierra congelada, pero no necesariamente cubiertas de hielo o nieve) que podría liberar ingentes cantidades de gases de efecto invernadero.

Este informe indica desde una visión científica que durante las últimas década la crisofera ha ido disminuyendo y que los océanos han experimentado un calentamiento ptologando y han absorbido más del 90% del exceso de calor en el sistema climático. Todo ello, ha producido importantes impactos en los ecosistemas naturales y en la abundancia y distribución de miles de especies.

También se presentó ayer el informe “Los impactos que se esperan de la crisis climática sobre la economía oceánica’”, un trabajo realizado por 14 jefes de Gobierno por mandato del panel de Alto Nivel para una Economía Oceánica Sostenible y que evalúa los impactos climáticos globales y locales que afectan a tres de las fuentes más  de ingresos y trabajos más importantes basados en los océanos: turismo en arrecifes de coral, pesca de captura salvaje y acuicultura marina. El informe advierte, por ejemplo, de que algunos países de África Occidental verán disminuir la población de peces en un 85%.

A pesar del protagonismo de los océanos durante la jornada de ayer, en la COP también se han podido escuchar proyectos sobre la gestión forestal. Concretamente, en un acto organizado por la Plataforma Juntos por los Bosques en el que se han pdodio conocer proyectos del uso sostenible de la madera desde diferentes ámbitos, como la construcción, la bioeconomía circular, la moda sostenible, los certificados de los servicios ecosistémicos o la truficultura.