Especial COP25

Mujeres en la COP y en la ciencia climática

Mujeres en la COP y en la ciencia climática

Cuando se hace referencia a la transición justa, nos referimos a que el cambio ha de ser de todos, pero también para todos. Como dice Naciones Unidas, no podemos dejar a nadie atrás, porque de lo contrario no se vencerá en la lucha contra el cambio climático, y muy especialmente no acabaremos con la desigualdad y las injusticias sociales que conllevan sus impactos.

Si algo bueno tiene el hecho de que el cambio climático se haya instalado con fuerza en la agenda global es que no sólo está impulsando un aumenta de la llamada ambición climática, sino que también está visibilizando otros problemas que se agravan con el calentamiento global pero que también hunden sus raíces en un modelo social desigual.

Esto es lo que está ocurriendo con el binomio cambio climático y mujer planteado desde una cuestión de género. Las mujeres forman uno de los colectivos más vulnerables a los efectos del cambio climático, especialmente en los países pobres. Su situación socioeconómica se ve afectada gravemente y sus capacidades de adaptación son menores.

Si hay una foto que identifica esta COP es la de tres mujeres juntando sus manos y sumando sus capacidades para liderar esta cumbre: Patricia Espinosa, secretaria general de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC-UNFCC); Carolina Schmidt, ministra de Medio Ambiente de Chile y presidenta de la COP25, y Teresa Ribera, ministra de Transición Ecológica del Gobierno de España. Sin olvida tampoco a Greta Thunber, quien fue ayer la protagonista tanto en la COP como en la manifestación pro el clima celebrada en Madrid.

La mujer en el IPCC

Pero ¿qué lugar ocupan las mujeres en aquellos centros de decisión sobre el cambo climático? Ayer sábado, el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) dedicó una de sus sesiones a analizar el papel de las mujeres en los grupos de científicos que trabajan para elaborar los famosos informes de esta organización y que nos dicen, desde el conocimiento y la ciencia, qué pasa con el calentamiento global, cómo evoluciona y cuáles son (y serán) sus consecuencias. Son estos científicos y científicas quienes ya nos han advertido de que los actuales compromisos de los países para reducir sus emisiones (las NCD) no son suficientes para frenar el aumento de la temperatura por encima de los dos grados durante el siglo XXI.

La primera conclusión que aporta el IPCC es que la mujer no está bien representada cuantitativamente hablando en sus grupos de análisis de los informes AR (además de los informes globales llamados AR, el IPCC también elabora y publica otros muchos de carácter temático). Esto es lo que reconocía ayer en la COP25 la vicepresidenta del IPCC, Kor Barret, científica norteamericana que lleva más de 15 años representando a su país en el IPCC, los últimos cuatro como vicepresidenta. Ella es subadministradora asistente de Investigación en la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA). De las otras dos vicepresidencias del IPCC, hay otra que también ocupa una mujer, la brasileña Thelma Krug.

Fue la propia Kor Barret, quién reconoció ayer en la COP25 que la poca representación de la mujer en los grupos de trabajo del IPCC les preocupa enormemente, aunque en realidad son los países quienes eligen y habilitan a cada uno de los científicos que envían al Panel; es decir, si hay pocas mujeres en los grupos de trabajo del IPCC es porque los países envían muchos más hombres que mujeres. Frente a esta realidad, el Panel hace un llamamiento a los Estados para que velen más por la equidad de género, dado que ya nadie discute la cantidad de mujeres preparadas para poder participar en el IPCC. 

No obstante, Kor Barret, hizo una interesante reflexión cuando fue preguntada sobre si en esta situación influye el hecho de las mayores dificultades de la mujer para combinar su carrera profesional con la vida familiar. Barret afirmó que lo que tiene que cambiar es el modelo en sí mismo, la forma en que se trabaja y se afronta la conciliación. También anunció que el IPCC está creando un Comité de Género que publicará sus conclusiones en el próximo mes de febrero y que comenzará a analizar las verdaderas barreras (muchas de ellas políticas oficiales en numerosos países) que tienen la mujer para participar más en el mundo científico relacionado con el análisis del cambio climático.

Desde lo local

Sin dejar de la mano a las mujeres, nos vamos ahora al debate sobre cómo los territorios (especialmente las ciudades) están liderando la lucha contra el cambio climático. Ayer por la mañana tenía lugar en la sala del Capacity-Building Hub (Centro de desarrollo de Capacidades) de la COP25 un extenso programa organizado por el Paris Committee on Capacity-Buinding  de UNFCC (PCCB), Onu Habitat e ICLEI.

En la apertura de la jornada, Maimunah Mohd Sharif, directora ejecutiva de ONU Habitat, anunció que “el próximo año lanzaremos un programa mundial sobre la construcción de la resiliencia climática para las áreas urbanas más pobres que aprovechará la inversión a gran escala para avanzar en la adaptación urbana y la resiliencia climática en los puntos más críticos de vulnerabilidad mundial”. 

En el mismo acto, otra mujer dejó claro el binomio crítico que forman ciudad y alimentación. Eve Crowley, representante regional adjunta de la FAO para América Latina y el Caribe, dijo que “para nosotros el gran desafío es que en el futuro dos terceras partes de la población vivirá en las ciudades… y las ciudades no producen alimentos”.

Interesante la reflexión que ha hecho a través de las redes sociales una de las ponentes en diferentes mesas de la COP y asistente a este evento del PCCB, Jennifer Lenhart, de Welovecities de WWF: “si más del 55% de la población vive en ciudades ¿no es un poco contradictorio seguir hablando de Contribuciones Nacionales de reducción de emisiones (NCD)? Seguimos hablando de una agenda organizada y dirigida por países, cuando en realidad el problema y las claves del cambio están en las ciudades y, en muchas ocasiones, en manos de los gobiernos locales”. 

Otra mujer fue la encargada de explicar en el pabellón de la Unión Europea qué es el proyecto C-Track50, un conjunto de planes para facilitar la transición económica y energética, y alcanzar la neutralidad climática en Europa en 2050. La responsable de la presentación de esta sesión organizada por la Unión Europea e ICLEI fue Giorgia Rambelli, coordinadora de recursos Sostenibles, Clima y resiliencia de ICLEI, quien comentó que reducir casi a cero las emisiones de C02 será el resultado de la combinación de diferentes acciones ligadas al modelo energético, pero también a la digitalización, la innovación, la acción local o la preservación del capital natural.

Y para terminar hoy, os traemos una intervención artística que ha estado expuesta en Venecia y que ahora viaja hasta la COP25 de Madrid. Se trata de la escultura “Support” de Lorenzo Quinn, una representación de dos manos que sujetan una pared, a modo de alegoría sobre la necesidad de “empujar” entre todos para frenar el cambio climático.