Especial COP25

Una declaración final que no incluye el artículo 6

Una declaración final que no incluye el artículo 6

Tras una prórroga de casi 48 horas, la COP25 de Madrid cierra con sensaciones agridulces. En todo caso, no parece que los gobiernos hayan asumido la presión social a nivel mundial por alcanzar avances sustanciales en la lucha contra el cambio climático.

La COP25 no ha alcanzado el nivel de compromiso que se esperaba cuando arrancó el pasado 2 de diciembre, y son varios los temas que se quedan pendientes para la COP26 de Glasgow. De ahí que los gobiernos hayan necesitado dos día extra para no cerrar totalmente en falso la cumbre.

Con el nombre de “Chile-Madrid Tiempo de Actuar” se ha aprobado un documento que no incluye nada sobre el avance en el famoso artículo 6 sobre la nueva regulación de los mercados de carbono, que era uno de los temas principales de esta cumbre. Todo queda pendiente para la próxima COP26.

El documento aprobado sí incluye una petición para aumentar la ambición climática de cara al año 2020 y manifiesta la “urgente necesidad” de salvar la brecha entre las reducciones comprometidas por los países en los últimos años y la necesidad de aumentarlas para evitar aumentar la temperatura por encima de 1,5 grados durante el siglo XXI, tal y como indica el mundo científico. Los países deberán presentar sus mejoras de reducción durante 2020 para que Naciones Unidas pueda preparar un informe de síntesis previo a la COP26. “El mandato es claro: los países tenemos que presentar contribuciones nacionales más ambiciosas que las actuales en 2020, es importante responder a las demandas de la gente y de la ciencia, y comprometernos a hacer más y más rápido”, ha indicado la ministra para la Transición Ecológica en funciones, Teresa Ribera. De hecho, la declaración final reconoce que “la acción climática debe ser permanentemente actualizada en base a los avances de la Ciencia, así como el papel del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) en proveer a los países del mejor conocimiento para que puedan reforzar su capacidad de respuesta ante la emergencia climática”.

También hay un compromiso por seguir trabajando en el “Mecanismos de daños y pérdidas” para ayudar económicamente a los países que se ven más afectados por los efectos del cambio climático. Se ha decidido dar directrices al Fondo Verde para que, además de mover financiación para la mitigación y la adaptación, destine recursos  para paliar las pérdidas y daños de los países más vulnerables.

También hace un guiño a la sociedad civil exigiendo que el incremento en los compromisos de reducción de emisiones esté a la altura de lo que “pide la calle”, así como un reconocimiento a los actores no gubernamentales. Igualmente, se ha aprobado un Plan de Acción de Género para promover a las mujeres como un agente de cambio fundamental en la lucha contra el cambio climático, a la vez que se hace un “imperativo” para que la transición ecológica sea justa con todos y genere empleos decentes y de calidad

Respecto a la integración del debate sobre los océanos y el suelo, se ha decidido que la Convención del Clima de Naciones Unidas celebrará una sesión especial en junio de 2020 para seguir avanzando en este tema.

En definitiva, se han hecho avances importantes, pero no se ha resuelto uno de los nudos gordianos claves en estos momentos: la articulación de un nuevo mercado de carbono para el intercambio de derechos de emisión.