Economía circular

Así son las leyes de cambio climático en una Europa en emergencia

Así son las leyes de cambio climático en una Europa en emergencia

«Nuestra casa está ardiendo». Estas palabras de la joven activista Greta Thunberg retumbaban en los oídos de los líderes europeos cuando declararon, poco antes de que diera comienzo la última cumbre del clima en Madrid, el estado de emergencia climática. En el último año, con un Gobierno en funciones, España sacó adelante un anteproyecto de ley, elaborado por el Ministerio para la Transición Ecológica, que pretendía atajar los estragos del cambio climático.

El anteproyecto de ley español plantea respuestas a las directrices de la Unión Europea en relación con la descarbonización de la economía de cara a 2050 y al cumplimiento del Acuerdo de París. El texto aprobado sienta las bases, según sus promotores, para conseguir avances significativos en la reducción de gases de efecto invernadero, la apuesta por las energías renovables, el camino hacia la eficiencia energética o la movilidad sostenible. En concreto, el anteproyecto fija medidas de cara a una progresiva reducción de emisiones del 20% en 2030, y del 100% en 2050.

El anteproyecto de ley española fija medidas de cara a una progresiva reducción de emisiones del 20% en 2030, y del 100% en 2050

En octubre de 2014, cuando el Consejo Europeo adoptó su marco de actuación, dejó claro que el cambio climático es una de las grandes prioridades en la agenda de la Unión Europea. Dicho marco se fijó como objetivo reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en, al menos, un 40% (respecto a los niveles de 1990) en 2030 en toda la UE. Posteriormente, en 2018, se revisaron nuevas metas en materia de energías renovables – alcanzar, al menos, un 32% de cuota en el mix energético– y eficiencia energética –mejorar un mínimo de un 32,5%–.

¿Qué están haciendo nuestros vecinos europeos?

La creación de leyes nacionales en materia de clima en los países miembro se considera esencial de cara a la consecución de los objetivos marcados por la Unión. A medida que la conciencia social y la preocupación por el calentamiento global y los efectos de las emisiones nocivas crecen, aumenta también la convicción de que solo con la implicación activa de Gobiernos y legisladores será posible articular el titánico esfuerzo colectivo y transversal que se requiere para hacer frente a esa amenaza.

Reino Unido fue pionero en cuanto a elevar a rango de ley las preocupaciones sociales sobre cambio climático. A pesar de la convulsión política que ha vivido (y vive) el país en los últimos años, un gran consenso entre partidos sobre clima que aun hoy perdura permitió la creación del UK Climate Change Act 2008, un marco regulatorio que ha conseguido reducir las emisiones de gases contaminantes en todo Reino Unido.

Reino Unido, Francia, Alemania, Dinamarca, Finlandia, Suecia y los Países Bajos ya tienen sus propias leyes de cambio climático

Más recientemente –específicamente en 2015–, Francia promulgó su Ley de Transición Eenergética para el Crecimiento Verde, completada por la aprobación en 2016 por parte del Gobierno francés de la Programación Plurianual de Energía 2016-2023, una especie de hoja de ruta que marca las diferentes etapas de este itinerario. La nueva legislación francesa ha sido alabada por ser el resultado del trabajo conjunto de políticos, agentes energéticos y sociedad civil en la búsqueda de un modelo integrador y de consenso.

Otro de los grandes referentes comunitarios, Alemania –sexto país que más emisiones de CO2 vuelca en la atmósfera–, alcanzó el pasado 19 de septiembre un acuerdo entre los partidos de la gran coalición de Gobierno destinado a redirigir a la cuarta economía más poderosa del mundo hacia un modelo verde y sostenible. El plan pretende plantarle cara al cambio climático a través de 70 medidas y 54.000 millones de euros de inversión entre 2019 y 2023, con un horizonte de reducir las emisiones en un 55% de cara al año 2030.

Dinamarca (2014), Finlandia (2015) y Suecia (2017) son los otros estados miembro que ya cuentan con su propia ley de cambio climático. Caso aparte es el de Países Bajos, considerado como un referente en materia de lucha contra las emisiones contaminantes. Las particularidades geográficas del país –literalmente, un delta– hacen que parte de su terreno se hunda progresiva e irreversiblemente como resultado, entre otros factores, del calentamiento global. Su Gobierno presentó en 2018 una ley de las más ambiciosas del mundo a juicio de los expertos. El texto holandés plantea una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en un 49% para 2030, que llegaría al 95% en 2050. Entre las medidas más inmediatas, este marco normativo le ha puesto fecha de caducidad al carbón con el anuncio del cierre de dos de sus cinco plantas para 2024. Las tres restantes deberán finalizar sus actividades en 2030.