Economía circular

Los avances en la recogida de basura orgánica

Los avances en la recogida de basura orgánica

La generación de residuos orgánicos es uno de los grandes problemas medioambientales y sanitarios de las sociedades actuales ya que, como se explica en la página web sobre medioambiente del Ayuntamiento de Madrid, «al descomponerse en el entorno forman líquidos que pueden contaminar el subsuelo y los acuíferos». Además de este efecto nocivo en los ecosistemas terrestres, durante el proceso de descomposición la materia orgánica emite metano, «un gas de efecto invernadero que tiene un impacto en el cambio climático incluso mayor que el CO2», se especifica.

El metano que emite la materia orgánica durante su descomposición tiene un impacto en el cambio climático mayor que el CO2.

Con el objetivo de buscar una solución transnacional que siente unas directrices comunes, la Unión Europea cuenta con la Directiva de Residuos y el Paquete de Economía Circular. En ellos se establece que los Estados miembro tienen que reciclar el 50% de los residuos que generen en 2020, aumentando su tasa de reciclaje hasta el 55% en 2025, el 60% en 2030 y el 65% en 2035. Teniendo en cuenta que, según datos del Ministerio para la Transición Ecológica, más del 40% de los residuos que se generan en los hogares españoles pertenecen al grupo de los biorresiduos, contar con un plan integral que permita separar estos deshechos del resto desde el origen para su posterior reciclado es fundamental para lograr estos objetivos europeos.

El Ayuntamiento de Madrid fue de los primeros en desarrollar un sistema de recogida de residuos orgánicos en toda la ciudad, aunque Cataluña, Euskadi y Navarra fueron pioneras en la implantación del contenedor marrón. Sin embargo, en la capital, para que los vecinos se adapten al cambio e introduzcan el correcto separado de los desechos domésticos en su rutina diaria, el sistema se ha implantado de manera escalonada en los distintos distritos de la capital. En noviembre de 2017 se instalaron los cubos grises con tapa marrón –los específicos para este tipo de basura- en 17 distritos, en 2018 se extendieron a 12 más, entre noviembre y diciembre de 2019 llegarán a otros ocho y, finalmente, en septiembre de 2020 se incorporarán al distrito Centro.

El compost puede aprovecharse como abono para la tierra y en la restauración de obras.

Una de las claves, sino la fundamental, para que el reciclado de residuos funcione es realizar un correcto separado desde el origen. Por ello, en el nuevo cubo marrón deben tirarse únicamente restos de comida y de infusiones y los posos del café, papel de cocina y servilletas de papel usadas, papel y cartón sucios de aceite, tapones de corcho, cerillas, serrín y pequeños restos de jardinería. Una vez separados, el Ayuntamiento de Madrid asegura que se llevan a las plantas de compostaje donde se someten a procesos bioquímicos y «se transforman en fertilizante natural que puede aprovecharse como abono para la tierra y en la restauración de obras». Se cierra, así, el circulo que inicia la economía circular.

¿Qué ocurre en el resto de España?

A pesar de que todas las comunidades autónomas y municipios del país deberán contar con el cubo marrón en 2024, tal y como explicó en representación del Ministerio para la Transición Ccológica Margarita Ruiz en los cursos de verano de la universidad de Cantabria, solo Cataluña lo tiene completamente implantado. En el resto de autonomías, el proceso se está llevando a cabo de manera muy desigual. Mientras que en algunos municipios de Navarra, País Vasco, Comunidad Valenciana y Asturias se han realizado verdaderos avances en poco tiempo, en el resto del territorio aún queda mucho por hacer.