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Mens y corpore sanos, más cerca de los espacios verdes

Mens y corpore sanos, más cerca de los espacios verdes

Vitoria, León y Madrid son las tres ciudades con más zonas verdes por habitante de España, según un estudio del portal Holidu. Esa preferencia por la cercanía de nuestros hogares a la naturaleza va más allá de que a todos nos guste abrir la ventana y atisbar una bucólica imagen de tonos ocres, olivas o botellas de los árboles y escuchar el cantar de los pajaritos. El Instituto de Salud Global de Barcelona, centro impulsado por La Caixa, ha demostrado recientemente con dos publicaciones en Environmental Pollution la beneficiosa relación entre los espacios verdes alrededor de las viviendas y nuestra salud física y mental.

La visita a los parques y a los bosques disminuye el riesgo a padecer cáncer de mama y a desarrollar síndrome metabólico

Con Barcelona, Stoke-on-Trent (Reino Unido), Doetinchem (Países Bajos) y Kaunas (Lituania) como objeto de estudio junto a las ya mencionadas Vitoria, León y Madrid, los participantes de las cuatro ciudades europeas señalaron, a través de unos cuestionarios, la frecuencia con la que visitaban espacios verdes y su calidad, la distancia hasta sus residencias, qué actividades llevaban a cabo en ellos, la cantidad de encuentros sociales que tenían y sus emociones mientras estaban en ellos. De esta forma, los investigadores demuestran que la visita a los parques y a los bosques que nos rodean disminuye el riesgo a padecer cáncer de mama y a desarrollar síndrome metabólico. Este último hace referencia a un conjunto de síntomas que se producen de forma simultánea y aumentan el riesgo de enfermedad cardiaca, accidente cerebrovascular o diabetes tipo 2, entre los que se encuentran la obesidad, la hipertensión arterial, o los niveles altos de azúcar o grasa en sangre.

Si bien otros estudios ya habían demostrado los beneficios de las zonas verdes en estas afecciones por separado, el del IS Global es el primero que las estudia en conjunto. Esta reducción –especialmente significativa en mujeres, según los expertos, porque pasan más tiempo en la zona residencial– está motivada porque la cercanía a esos espacios verdes aumenta el tiempo que destinan los vecinos de la zona a practicar ejercicio físico, a pasear en bicicleta o, simplemente, a caminar.

La salud de las personas que recorren zonas verdes a menudo mejora también por la mitigación de la exposición a la contaminación del aire. Por ejemplo, dentro del madrileño parque de El Retiro hay hasta un 50% menos de contaminación que en los exteriores, según una investigación liderada por el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT). La abundante vegetación del parque produce una reducción significativa de los agentes contaminantes nocivos.

A estos claros beneficios físicos se unen los mentales. Acudir a parques y bosques para desconectar de las exigencias laborales o de los problemas familiares mejora el estado de ánimo y reduce el riesgo de depresión y ansiedad. Además, al favorecerse el contacto con otros vecinos, también aumentan las relaciones sociales, muchas veces aparcadas por la sobrecarga de obligaciones del día a día, especialmente en las grandes ciudades.

Si queremos que nuestra salud sea lo primero, los especialistas recomiendan hacer más vida en bosques y parques. Como afirma uno de los autores del estudio, Payam Dadvand «Los espacios verdes podrían ayudar a reducir la carga de las enfermedades no transmisibles, una de las principales prioridades actuales en salud pública. Necesitamos ciudades más verdes y, por tanto, urbes más saludables».