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La educación ambiental es la herramienta para cambiar el rumbo de nuestro planeta

La educación ambiental es la herramienta para cambiar el rumbo de nuestro planeta

«El maestro deja una huella para la eternidad; nunca puede decir cuándo se detiene su influencia». El historiador estadounidense Henry Adams ya entendió a finales del siglo XIX la relevancia del educador en la vida de toda persona. La educación no solo aporta habilidades técnicas y conocimiento que nos ayudarán a preparar el terreno para la vida laboral, sino que brinda la oportunidad de adquirir competencias y valores que hagan de los más pequeños ciudadanos capaces de vivir, respetuosamente, en sociedad. Hoy más que nunca, ese vivir en sociedad implica relacionarse con el medio natural que nos rodea con respeto, cuidándolo y respetándolo.

La educación ambiental, no siempre presente y muchas veces descuidada, es la encargada de que niños y adultos aprendamos a disfrutar la naturaleza de una manera sana. Por eso, desde hace ya más de cuarenta años, cada 26 de enero se celebra el Día Mundial de la Educación Ambiental, cuyo origen se remonta al Estocolmo (Suecia) de 1972, donde la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente firmaba una declaración de intenciones. Al ritmo de People need love (La gente necesita amor) de un recién formado –y casi desconocido– ABBA, los mandatarios de la ONU aseguraban que la gente necesita educación ambiental, es decir, unos principios comunes y una guía para preservar nuestro planeta. Tres años después, en Belgrado, se estableció la fecha exacta de este día mundial y se sentaron las bases de la educación ambiental (casi) tal y como la conocemos en la actualidad.

Marta Olcina: «Tenemos la responsabilidad de educar en el medioambiente»

Desde entonces, los colegios e institutos españoles han ido incluyendo, de manera no oficial y paulatinamente, estos principios de respeto y cuidado del entorno, todo gracias a la figura clave en la educación ambiental: los docentes. Maestros y profesores son la piedra angular de la sociedad; sin ellos, sería impensable crear una ciudadanía responsable y consciente de la importancia de nuestro planeta. Por eso, programas como Naturaliza se centran en ofrecerles las herramientas necesarias para hacer que su día a día en las aulas sea más sostenible. Ahora, con la reciente declaración de emergencia climática por parte del Gobierno español, tal vez se haga más sencilla esa tarea. La Encuesta de educación ambiental 2019 elaborada por Javier Peris, analiza el estado de la enseñanza del medioambiente en las escuelas de todo el país, y lo hace a través de la visión de sus profesores. Según el autor del estudio, «los docentes españoles consideran que la presencia de la Educación Ambiental en las escuelas es más importante que otros contenidos como el emprendimiento y las artes y expresiones culturales, materias que también son muy valoradas». Pero antes de que los niños aprendan a cuidar el planeta, sus profesores necesitan tener claro cómo enseñarles a hacerlo. No hay margen de error y, por eso, Marta Olcina, maestra de 1º de primaria en el Sagrado Corazón Agustiniano de Guadalajara, cuenta que, para fomentar el respeto a la naturaleza entre sus alumnos, «primero somos los profesores quienes tenemos que formarnos y adquirir herramientas que nos ayuden a llevar a cabo esta labor educativa porque, al fin y al cabo, es fundamental aprender a transmitir estos valores tan necesarios». Olcina explica cómo se forman en reciclaje y en los conceptos clave de la emergencia climática para introducirlo en el temario y en el aula a través de formaciones como las que ofrece Ecoembes u otras entidades. «Además de lo que podamos transmitir con la materia de clase, es importante que nos vean, entre otros, cerrar los grifos, apagar las luces al salir de clase o recoger la basura que nos encontramos tirada en el patio. Nosotros somos sus referentes y tenemos que predicar con el ejemplo», asegura.

Ana B. Sánchez: «Nuestra labor es concienciarles de que el planeta es suyo y ellos son los que lo habitarán en el futuro»

Huertos en el patio, reciclaje, juegos, herramientas audiovisuales o vídeos con los que aprender y ver, de primera mano, las consecuencias que tiene no cuidar el planeta. En colegios de toda España se llevan a cabo iniciativas similares de concienciación. Raquel Alonso, maestra de infantil en el CEIP Rey Pelayo de Gijón, explica que ya desde preescolar se aplica la regla de las tres erres –reducir, reciclar y reutilizar–: «tenemos cubos de basura amarillos, azules y orgánicos en el aula desde el primer día de cole y cuando llegan a primaria ya saben cómo reciclar». Una vez en primaria, empieza la tarea de concienciación per se.  «La función de un educador es la de formar e informar, es decir, informar de lo que está pasando, de las condiciones en las que está ahora mismo el planeta, de todos los desastres y todos los peligros y, después, formarles para que vean qué pueden hacer ellos para mejorar la situación», admite Ana B. Sánchez, profesora de 4º, 5º y 6º de primaria en el CRA Florida del Duero en Castronuño (Valladolid).

Da igual si están en Gijón, Valladolid, Guadalajara, Alicante o Jaén, los maestros coinciden: la educación ambiental es clave a la hora de enseñar. «Aunque haya conceptos que les cuesta entender, nuestra labor es concienciarles de que el planeta es suyo y ellos son los que van a tener que habitarlo en el futuro y, por ello, tienen que ser conscientes de que es su labor cuidarlo», explica Sánchez. Olcina tiene claro que los más pequeños necesitan entender (y hacer propio) que «no podemos cambiar el planeta, sino nuestros hábitos para que el planeta esté sano». Además, las educadoras reconocen que cada vez hay más conciencia de la importancia de la Tierra y de los peligros que enfrenta, como se puede observar en las movilizaciones de jóvenes que llevan más de un año produciéndose en España y en todo el mundo. «Tenemos la responsabilidad de educar en el medioambiente. Al estar educando a esas generaciones futuras y al transmitirles los valores de la educación ambiental, se crea un nivel de conciencia mayor, incluso entre los maestros», recuerda Olcina.

Por su capacidad de transformar el mundo, las profesoras recuerdan la necesidad de que la educación ambiental forme parte del currículo de todas las escuelas, para que los maestros que se ciñen al programa también aborden el reciclaje y el cuidado del medioambiente. La encuesta de Javier Peris les da la razón: la mayoría de los educadores de nuestro país creen que la educación ambiental debería formar parte, de manera oficial, del día a día de los colegios e institutos.