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La gran amenaza contra la basuraleza ya está aquí

La gran amenaza contra la basuraleza ya está aquí

126 toneladas de residuos abandonados recogidos en 1.000 puntos de toda España. 140.000 objetos clasificados y analizados. Un proyecto que quiere seguir creciendo para eliminar toda la basura de los entornos naturales. Así se podría definir, a grandes rasgos, la esencia del proyecto LIBERA, que surgió hace ya 3 años del compromiso de Ecoembes y SEO/BirdLife con el cuidado de nuestro entorno. La iniciativa tiene como objetivo primordial concienciar, sensibilizar e informar sobre la amenaza que supone la basuraleza para los ecosistemas y su biodiversidad. Para contribuir a esta noble causa surge, además, el Barómetro de la Basuraleza 2019, que permite a todo el que acceda a su web tener una visión de los vertidos que se acumulan en toda España, para así contribuir a luchar contra ellos.

«Hay que ponerle nombre para conocer la magnitud del problema», ha explicado Óscar Martín Riva, CEO de Ecoembes en la presentación de esta memoria sobre la basura encontrada en la naturaleza que plasma todos los datos de las diferentes campañas de recogida, caracterizaciones y resultados de todas las ediciones pasadas de LIBERA. Su propósito no es más que dar a conocer datos específicos, como cuántas toneladas de basuraleza se recogen en un año en las playas o cuáles son los residuos más encontrados en los entornos fluviales, en los fondos marinos o en el campo. De esta manera, no solo se recopila información cuantitativa sobre la contaminación ambiental, sino que también se ofrece una solución para, entre todos, acabar con el abandono de residuos en la naturaleza.

El proyecto LIBERA ha recogido un total de 126 toneladas de basuraleza

El primer paso para acabar con un problema de esta magnitud es diagnosticarlo «Desde el inicio hablamos de que teníamos que conocer la repercusión del abandono de los residuos en la naturaleza, cuál era la pluma de contaminación en el agua, en el suelo, en los sedimentos, en las heces de los animales… Para eso relacionamos los contaminantes que descubríamos con la basura encontrada en el campo, entendiendo así en qué se convertía la basura abandonada en el medio natural», comenta Asunción Ruiz, directora ejecutiva de SEO/BirdLife. Los resultados son desoladores: «No tengo buenas noticias, ha habido plumas contaminantes en todas las Áreas Importantes para la Conservación de las Aves y de la Biodiversidad (IBA) muestreadas», asegura.

Pero ¿qué son esas plumas contaminantes de las que habla la ONG? Protectores de estómago y antibióticos encontrados en los ríos; fungicidas y pesticidas relacionados con los entornos agrarios; incluso restos de DDT (dicloro difenil tricloroetano), un pesticida especialmente agresivo que fue prohibido tras el estudio de la científica Rachel Carson, que denunció lo peligroso que era en su libro Primavera silenciosa, en el que advertía que extinguiría a todos los pájaros. Se utilizó en los años 1950 a 1970 y fue prohibido en el 72. Más de medio siglo después, sigue presente en la naturaleza. El proyecto Ciencia LIBERA es el encargado, de la mano de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), de analizar todos estos contaminantes encontrados en las zonas muestreadas. A lo largo de 2019 se llegaron a analizar 440 muestras de heces, tierra, agua y sedimentos en 110 de estas denominadas Áreas Importantes para la Conservación de las Aves y de la Biodiversidad. De esta manera, los expertos del CSIC podrán identificar y cuantificar la presencia de productos contaminantes provocados por la basuraleza.

60.000 héroes LIBERA donan su tiempo para acabar con los residuos en la naturaleza

Este barómetro no deja de ser una llamada a la acción. Y, aunque los datos sean desoladores, hay hueco para el optimismo. 866 asociaciones, entidades públicas y privadas, se han sumado al proyecto desde su lanzamiento. Además, el año pasado se sumaron 30.000 nuevos héroes LIBERA, alcanzando ya los 60.000 en total. Martín reconoce el cambio en los hábitos de las personas que, con proyectos como este, van concienciándose para con el cuidado del entorno: «Hoy, el 33,8% de los ciudadanos llama la atención a quien tira basura, y un 46,1% asegura que su primera reacción cuando ve algo tirado en un entorno natural es recogerlo, aunque no sea suyo. Eso es cambio». Queda camino por recorrer y la educación ambiental y la concienciación son la vía para propiciar esa transformación social que solo se puede producir mediante la prevención.

En el futuro, coinciden Martín y Ruiz, se delinean barómetros más alentadores. Articular un movimiento así a nivel europeo podría ser el siguiente paso: la internacionalización de un proyecto como este podría cambiar el mundo. Pero solo el tiempo lo dirá. Por ahora, el objetivo a corto plazo pasa por que el próximo 20 de junio no quepa ni un alfiler en la nueva convocatoria de 1m2 por la naturaleza. ¿Aceptas el desafío?