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María Marcos: «Hace falta más educación ambiental para políticos que para niños»

María Marcos: «Hace falta más educación ambiental para políticos que para niños»

Los arrecifes de coral parecen indestructibles: han sobrevivido a los dinosaurios, a la era del hielo y a otros cambios masivos que han ido dándole forma al planeta desde el principio de los tiempos. Sin embargo, científicos en todo el mundo se preguntan si sobrevivirán al siglo XXI. Según Naciones Unidas, «estamos hirviéndolos vivos» y, con ello, destruimos los mayores pulmones del planeta, «ya que generan la mayor parte del oxígeno que respiramos», como explica el organismo internacional. Precisamente por eso, los proyectos de recuperación y de «reforestación» marina se tornan sumamente importantes. La bióloga María Marcos Vicente lleva a cabo uno de estos proyectos en Port Dixon, Malasia, que se basa en el cuidado y la rehabilitación de estos arrecifes en peligro por las redes de arrastre y el desarrollo urbanístico de la costa del país. Su programa, aprobado por el Departamento de Mar y Pesca malayo, consta de tres puntos esenciales: el monitoreo de los arrecifes para entender la asociación de corales entre ellos; la creación de una zona de investigación a largo plazo para poder imitar su estructura en zonas que necesitan rehabilitación; y la tan necesaria divulgación ambiental porque, como ella misma dice, «si la gente local no entiende la importancia de proteger su costa y sus arrecifes, difícilmente los podremos proteger».

¿Por qué es tan importante cuidar, proteger y «restaurar» los corales?

La gente no llega a entender las conexiones que hay en la naturaleza: cuando tú estás afectando a un ecosistema, otros van a verse dañados; es un efecto en cadena. Los arrecifes son la base de la biodiversidad de los océanos, aunque parezca que son un porcentaje muy pequeño dentro del mundo marino. Muchos organismos viven directamente en los corales porque los asumen como su hábitat, como su casa. Otros muchos, simplemente se reproducen o alimentan en ellos. ¿Qué beneficios nos ofrecen a los humanos? Siempre intento explicar que muchos de los recursos que obtenemos del mar están conectados con ellos, desde los alimentos hasta la economía de poblaciones cercanas basadas en el turismo que atraen. Si tú estás viendo que estos ecosistemas tan amplios, que albergan tanta biodiversidad, están desregularizándose, deberías pensar que algo no va bien.

educación ambiental

Foto: millasyorillas.com

«El turismo afecta a los arrecifes, porque no hay buenas prácticas»

¿Cuáles son las mayores amenazas a las que se enfrentan los corales actualmente?

Sin duda, los humanos, pero para toda la biodiversidad del planeta. De forma directa, estamos afectando a los arrecifes en zonas de turismo, porque no se tiene cuidado, no hay buenas prácticas, se tiran las anclas y se arrastra, por ejemplo, sin tener en cuenta qué hay ahí. Lo que ha tardado millones de años en formarse, nosotros lo destruimos con algo tan sencillo como atracar un barco o bucear sin experiencia o sin guardar bien la flotabilidad. Pero también hay amenazas invisibles: nosotros, con nuestros hábitos, estamos creando unos cambios en la química de la Tierra que están afectando a los arrecifes. La gente no llega a entender cómo el cambio climático y la acidificación de los océanos perjudican al planeta. Cuando una carga de sustancias que vienen del exterior afecta a un área, se van a crear una serie de contaminantes, es decir, unos desajustes ambientales en sus parámetros normales. Por ejemplo, los corales dependen del medio acuático y si tú estás cambiando la química del agua, va a afectar a estos animalillos que, además, son muy sensibles a este tipo de cambio.

En la última cumbre del clima en Madrid confirmamos que somos incapaces de ponernos de acuerdo, pero también comprobamos el poder de movilización y concienciación de la denominada generación Greta. ¿Cómo se está viviendo, en el otro lado del mundo, esta nueva ola de acción climática?

Las movilizaciones de jóvenes me parecen motivo de esperanza, pues es la única forma de cambiar la mentalidad de los líderes políticos y económicos. Hace falta más educación ambiental para políticos y empresarios que para niños. Estos últimos ya vienen con la conexión a la naturaleza dentro, aunque cuando van creciendo, la sociedad los va desconectando. Aquí, en Malasia, las marchas por el clima son inexistentes. Los países asiáticos están pegando un boom de crecimiento, tienen un movimiento económico brutal y, por eso, la ecología es algo secundario. Primero quiere desarrollarse y, luego, ya verán… En Kuala Lumpur sí ha habido alguna movilización, pero ha tenido muy poco seguimiento. Por eso, estamos intentando introducir la educación y la divulgación ambiental, para que la gente sepa lo que hay, porque si no conocen el problema, cómo van a proteger sus costas. La educación ambiental aquí no existe y da pena, porque es donde encontramos los últimos relictos de la selva tropical y de los arrecifes de coral. Si los locales no entienden lo importante que son estos ecosistemas y que eso es lo que atrae a los turistas occidentales, no se podrán proteger.

«Como humanos, no podemos ni imaginar lo que puede llegar a pasar si los corales desaparecen»

La comunidad científica asegura que, para 2050, casi el 90% de los corales podrían estar extintos, lo que supondría una gran catástrofe medioambiental. Si nos ponemos en el peor escenario, ¿cómo sería ese mundo sin arrecifes?

Es una buena forma de plasmar un futuro, aunque espero que seamos capaces de evitar un mundo así. El ser humano es esa especie que cuando se ve en riesgo, actúa, ¿no? El problema es que al hablar de 2050 parece que quedase muchísimo tiempo, pero son solo 30 años. Si el ritmo de contaminación continúa tal y como está ahora, tendremos un serio problema: el agua es cíclica –todos hemos estudiado su ciclo en el colegio– y se dice que, al ser renovable, siempre va a haber, pero nunca se habla sobre la calidad que va a tener. Si tú, ese líquido esencial para la vida, lo estás modificando, empeorándolo… la especie humana no puede ni imaginar lo que puede llegar a pasar. Acidificamos los mares y los arrecifes mueren. Sin ellos, no hay alimento para los peces herbívoros. Por lo tanto, la cadena trófica se rompe por completo. Si en los océanos no hubiese especies, si su biodiversidad desapareciese, nosotros tampoco nos podríamos sustentar. No solo morirían los océanos, sino que la situación se extendería al plano terrestre. Ese escenario es complicado de describir.

¿Hay posibilidades de que esto no ocurra?

Soy de las que tienen esperanza: la naturaleza es muy resiliente y los corales, por sí solos, serán capaces de rehabilitarse. Sin nuestra ayuda, seguramente, muchas especies desaparecerán, pero otras tantas serán capaces de adaptarse a esas nuevas condiciones y podrán resurgir. Limitaremos la diversidad, cierto, pero lo mismo damos opción a que aparezcan otras nuevas –aunque no sé si el ser humano estará aquí para descubrirlas o no–. Se han descubierto algunas especies de coral que, incluso pasado un tiempo, si las condiciones ambientales vuelven ser favorables para ellas, el alga simbiótica que vive en ellas vuelve, y reviven. Creo que es una especie que lleva tantos años en nuestro planeta que no será tan fácil acabar con ella, aunque ahora nos esté dando las señales de «oye, que algo está pasando», y creo que lo está haciendo por nuestro bien. ¿El problema? Que nosotros no lo estamos entendiendo.