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Victoria Reyes: «El conocimiento tradicional puede generar mucho bienestar»

Victoria Reyes: «El conocimiento tradicional puede generar mucho bienestar»

«Un millón de especies de animales y plantas están en peligro de desaparecer en las próximas décadas». El último informe de la Plataforma Intergubernamental de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES) es tajante. Sin embargo, los pueblos indígenas y las comunidades rurales locales podrían tener en sus manos la clave para frenar las consecuencias de la emergencia climática que vivimos. Victoria Reyes García, antropóloga y profesora de investigación ICREA en el Institut de Ciència i Tecnologia Ambientals de la Universidad Autónoma de Barcelona, participó en la elaboración del estudio IPBES y con su línea de trabajo se ha centrado en el conocimiento ecológico indígena como estrategia de adaptación a los cambios medioambientales. Ahora, lidera un proyecto financiado por el Consejo Europeo de Investigación que intenta recopilar y documentar los conocimientos de las sociedades rurales y la sabiduría tradicional sobre la naturaleza para ayudar a frenar la crisis medioambiental.

Tu trabajo se centra en la capacidad de adaptación de los pueblos indígenas a las nuevas realidades de nuestro planeta. ¿Son realmente más resilientes?

Es un debate importante que sigue abierto. Por un lado, tienen un conocimiento que les permite vivir en ambientes cambiantes que conocen bien, pero los cambios son cada vez más rápidos y el conocimiento no siempre es capaz de sincronizarse con ellos. Dicho de otro modo: el medioambiente está cambiando más rápido de lo que el conocimiento indígena es capaz de asumir. Es un poco contradictorio, porque tienen una sabiduría que sí les permite adaptarse, pero a veces los cambios se precipitan demasiado.

«El medioambiente está cambiando de forma más rápida de la que el conocimiento indígena es capaz de asumir»

Ahora estás inmersa en un ambicioso proyecto para agrupar todo el saber tradicional sobre la conservación de la naturaleza. ¿Ese saber tradicional y el saber indígena son equiparables?

El conocimiento ecológico tradicional es el mismo tipo de conocimiento que el de los pueblos indígenas, aunque en España hablemos de sabiduría local. La característica más relevante que comparten es que se han desarrollado a través de muchas generaciones, observando cómo funciona el ambiente local y la naturaleza. Los pueblos indígenas y las sociedades rurales han desarrollado un conocimiento que no siempre está explicado de manera científica, pero que se puede encontrar en los refranes, en los dichos populares, en el cancionero, etc. Cada cultura lo expresa de forma diferente, pero el fundamento es el mismo: se basa en una historia larga de relación con el medioambiente y se trasmite de ancianos a jóvenes.

Entonces, ese conocimiento local o tradicional podría incorporarse a las investigaciones que estudian la naturaleza.

Al observar el mapa de las zonas mejor conservadas del mundo, te das cuenta de que en ellas viven poblaciones rurales e indígenas. Aunque, desde el ámbito académico y científico, nos parezca que tenemos el conocimiento teórico, lo práctico, el cómo gestionar sistemas para que se mantengan, lo tienen estas comunidades rurales. A nivel científico, hay muchos estudios que se basan en informaciones aportadas por los grupos indígenas sobre medicina, alimentación, comportamiento de animales, migraciones de los peces, etc. Además, existen muchas prácticas que la gente oriunda conoce a la perfección, pero si uno viene de fuera y quiere sembrar una variedad que funciona en laboratorio, a lo mejor se encuentra que in situ no lo hace, y los locales lo van a saber y te van a explicar por qué ocurre así. Hay un manejo muy específico que hace que los sistemas locales hayan sido sustentables, aunque tampoco hay que glorificarlos. No siempre el conocimiento tradicional ha ayudado a la sustentabilidad, pero al tratarse de economías muy locales, rápidamente se orientan para cambiar lo necesario para que funcione. Sin embargo, en nuestro sistema no pasa lo mismo: si no funciona, se buscan otros medios menos sostenibles para hacer que lo haga, como utilizar fertilizantes o químicos.

La plataforma Conect-e es algo así como una Wikipedia del saber medioambiental centrada en conservar y difundir esa sabiduría de las abuelas, pero ¿por qué es tan importante conservarla?

La humanidad cada vez inventa más cosas, pero estos pueblos indígenas y locales han desarrollado unos conocimientos que funcionan, que son sustentables, que ayudan a la adaptación al medioambiente y ahora se están perdiendo para sustituirse por un sistema que no sabemos si funciona o no. Las medicinas o el cultivo de plantas que conocemos se basan en un conocimiento tradicional que se ha cocinado y modernizado. Desde la plataforma, reivindicamos una base de conocimiento que puede generar mucho bienestar.

«La idea de Conect-e se basa en tres pilares: recoger, difundir y proteger el conocimiento»

¿A quién va dirigida esta plataforma?

La idea de Conect-e se basa en tres pilares: recoger, difundir y proteger el conocimiento. Es decir, queremos recoger el conocimiento tradicional para que no se pierda esta base de sabiduría útil, pero también diseminarlo, porque los mecanismos a través de los cuáles se transmitía antes eran la familia, de ancianos a jóvenes, el trabajo en el campo… y esto ahora ya no existe. Internet es la forma de comunicación más utilizada y la plataforma actualiza la manera en que este conocimiento podría estar disponible para todo el mundo.

Ligado a la esencia de la plataforma está la educación medioambiental y la comunicación de la ecología y la emergencia climática, ¿crees que, hasta ahora, hemos sabido comunicarla o nos hemos pasado de alarmistas?

De alarmista no tiene nada: estamos caminando a paso firme hacia la destrucción de la humanidad. Y deberíamos ser alarmistas, pero también es verdad que el mensaje no puede ser catastrofista porque entonces desanima e impide que se tomen medidas. Digamos que nos hemos encontrado con los dos extremos: o no hacer nada o invocar el apocalipsis ecológico diciendo que todo va a acabar mañana. Los extremos no son buenos. La gente a veces vive muy desconectada de la naturaleza y eso hace difícil para muchos entender el mensaje ecologista. Uno vive en la ciudad, completamente aislado de la naturaleza, y es muy difícil entender la importancia de cuidarla. Tal vez esto se pudiese cambiar si la educación ambiental se enfocase desde la práctica para que la gente aprenda a amar la naturaleza, porque es lo único que le va a permitir entender su importancia. El mensaje no ha sido vehiculado desde la experiencia: deberíamos hacer que la educación ambiental fuese experiencial. Tocar las plantas o tener agua sucia es lo que se necesita para darnos cuenta del daño que le estamos haciendo a la naturaleza.