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Una hora en morse por el planeta

Una hora en morse por el planeta

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«Apaga la luz. Todo irá bien». Este es el mensaje en código morse con el que, el sábado 28 de marzo a las 20:30h, WWF nos invita a asomarnos a ventanas y balcones con nuestros móviles y linternas en mano. Durante una hora entera, en todos los rincones de la Tierra se lanzarán estos destellos de esperanza al mundo. Porque, aunque este año sea diferente, las luces volverán a apagarse durante 60 minutos. 3.600 segundos en los que podremos rendir homenaje, desde nuestros hogares, a esa Tierra que tenemos que proteger. ¿Y si, además de apagar las luces en la Hora del Planeta, integramos algunos hábitos sostenibles en el día a día en nuestras casas?

Aquí, en nuestro auxilio, es donde aparecen esas tres palabras mágicas asociadas a la economía circular: reducir, reutilizar y reciclar. Y en la primera gran R, encontramos algunos retos importantes, entre los que se encuentra el desperdicio alimentario y el consumo responsable. Tan solo en España, al año tiramos a la basura hasta 1.339 millones de kg/l de alimentos que podrían haberse aprovechado con una buena planificación. Por eso, se hace imprescindible organizar bien las compras, hacer listas de productos, revisar las fechas de caducidad para no llevarnos sustos e, incluso, menús específicos para saber exactamente lo que se necesita adquirir. En casa, cada vez que cocinamos, descartamos unas u otras partes de los productos que utilizamos, pero a veces se les podría dar una segunda oportunidad: para reducir este desperdicio de comida podemos echarle imaginación y buscar inspiración en canales de YouTube y redes sociales.

«Apaga la luz. Todo irá bien» es el mensaje que WWF pide que enviemos en código morse desde nuestras ventanas

Una lógica similar se aplicaría al consumo de agua, un bien cada vez más escaso. Por ello, podemos aprovechar nuestro tiempo libre para coger una llave inglesa y arreglar ese grifo que lleva semanas goteando, por ejemplo. O, recoger agua de lluvia y utilizarla para regar las plantas. Además, si vives en una zona húmeda y necesitas un deshumidificador, recuerda que el agua que recojas es perfecta para rellenar la plancha.

Más horas en casa pueden acarrear un incremento en la factura del agua, pero también de la luz; así que recordemos algunos básicos del ahorro (de dinero y de emisiones): apaga las luces, la televisión o el ordenador cuando abandones una habitación, recuerda que los aparatos en standby siguen consumiendo –por las noches, aunque no las utilices, tanto Alexa como el cargador del móvil siguen utilizando energía si los mantienes enchufados– y no abras las ventanas si la calefacción está encendida. Además, por qué no aprovechamos esta oportunidad para apagar un rato la tele, el ordenador o la tablet, guardar el smartphome y dejar de generar datos que, a su vez, producen emisiones de CO2. Leer a solas o en familia podría convertirse en la actividad más sostenible e, incluso, relajante que incluir en nuestra rutina.

Y pasamos a la segunda R, la centrada en la reutilización. Porque, ya que estamos, tal vez podamos aprovechar algunos de esos residuos orgánicos –como los posos del café– para abonar las plantas que no solo dan vida a nuestros balcones (tan utilizados estos días), sino que capturan CO2 y hacen que nuestros barrios respiren mejor. Además, se trata de una práctica sostenible en la que puede participar toda la familia. ¿Y si el papel y el cartón –incluso los envases–  sirvieran también para hacer manualidades y potenciar así la creatividad de los más pequeños de la casa?

Eso sí, una vez no puedas reutilizar esos envases más, ¡a reciclar! Separar envases, papel y cartón, vidrios y basura orgánica para echarlos al contenedor correspondiente forma parte ya de nuestro día a día, cerrando el círculo de la economía circular.

Con todos estos consejos, ¿te animas a que tu hogar sea el más sostenible del vecindario? Que empiece el reto de convertir la Hora del Planeta en una constante diaria.